sábado, 31 de enero de 2026

El aprendizaje no tiene edad

 

Es cierto, ya el aprendizaje es un tobogán que deslumbra

a la imberbe sed de los nacidos para vivir, y en el color la pasión

de celebrar lo múltiple, y en su plenitud los enigmas que darán

nombre al infantil descubrimiento, el arbitrio de un resplandor

que ciega el asombro, los misterios que danzan igual que olas

en el mar de los iris mientras la respiración se vuelve grito

y en los pilares del hogar dibujos nuevos descubren un orden

de primigenias raíces al sol, de pérgolas de pronto en flor

bajo las alas doradas de la juventud, de fuentes mágicas

donde el agua es un río de invisibles moléculas a las que aún

no se les dio nombre, los ojos aprenden del silencio a descubrir

la imagen única que por primera vez muestra su perfil, su geométrica

virtud, lo bello o lo que infelizmente no halló perfección, la palabra

que une significado y sentido para crear la armonía más volátil

en la piel del conocimiento, la sexualidad que brota como un rayo

salvaje entre las nubes húmedas que acogen a la semilla

de la especie, y nunca el final, jamás la noche cuando el día

es una equis en la luz que deberás despejar para vivir plenamente.

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