viernes, 16 de enero de 2026

Buceando en el espejo

 

Allí, en la profundidad del mercurio, atravesando las capas del tiempo

mi rostro llega a los rasgos sin definir de la infancia, y descubro

la semilla que brota, la lisura de la piel, el orden tan simple aún

porque crece como una flor al cenit del mediodía, y es futuro

antes de ser pasado entregándose a la luz igual que se entrega

un esqueje a la misión de convertirse en árbol senil; allí estoy

con mi imagen que muda como una crisálida que mañana

será hombre, sin la voz adulta, sin la vejez que ahora sonríe

al imaginar ante el espejo cómo fue una vez su rostro de niño.


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