sábado, 24 de enero de 2026

Perdido

Es posible que la enumeración pierda el cóncavo acento de la pulcritud,

porque en mi voz las sílabas son abismos de nieve

que diluyen las sombras con el agua de un silencio cómplice.



Y no hay cauce para el arroyo que vaga por los campos

donde mi nombre se vuelve aire

ni semilla para el futuro de un árbol

que no encuentra el humus azul de los espacios

donde al fin encajen sus vértices en los fractales de la luz.



Y yo que aún busco en la matemática del acontecer

los signos que me indiquen la claridad donde los verbos trazan líneas

de segura razón te evoco ante el blanco jazmín de la ausencia

con tu perfume todavía presente tras la ilógica sed que llora

por la mentira de tu huella en la verdad de un silogismo.

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