lunes, 15 de junio de 2026

Amor de reemplazo

 

A veces imagino

mis otras vidas

posibles.



Pude ser profesor de filosofía

o juez

o alpinista

o empresario de pompas fúnebres.



Pero me casé contigo

que eras multimillonaria

y fui, simplemente, esposo.



Es cierto que a tu lado

no me faltó de nada

y que conocí el lujo

y sus bondades.



Engordé más y más y me quedé calvo,

ya no era aquel joven

que un día conquistó tu corazón.



Te divorciaste al final de mí

-sin que yo cobrara un duro

ya que teníamos separación de bienes-

y en la proximidad de la vejez

te paseabas de la mano

con uno de veinte

que tenía un curioso parecido

a mi persona.



Debí haber sido profesor de filosofía

o juez

o alpinista

o empresario de pompas fúnebres.



Mi único consuelo resultó descubrir

que aún me querías

aunque fuera

en el cuerpo

de otro.



Tu nombre

 

Se abren las sílabas como pétalos de flor,

en cada vocal un himno, en cada consonante

un árbol que crece hacia la luz, te nombro

y se rompen las esclusas del tiempo, porque

no hay primera vez, ni última, si en los labios

continúa infinito el eco de mi voz al nombrarte.

domingo, 14 de junio de 2026

Poema sencillo sobre la felicidad simple

 

Cree que el mundo es suyo.


Por eso carga con él.


Pesa el oro más que la vida.


No fue libre,

fue esclavo,

porque no se sació

nunca.


Quien posee el mundo

no carga con él

ni valora el oro

más que la vida.

sábado, 13 de junio de 2026

La plaza mayor

 

Antes de llegar se fueron los pájaros
(y las rosas y quizá, también, la última espada).
Sólo me fijo en ese punto
en que la memoria finge ser cuerpo
y alimenta suaves ecos de palabras
en cualquier rincón o enigma.
Primero el cristal, espejo de fábulas.
Después la sombra que no es sombra,
son siglos, maduros como vid,
ebrios de astas y cruz.
Me busco, soportal a soportal,
en el ojo oscuro de una buhardilla,
en la música hospitalaria de una guitarra infinita.
Y hay dibujos que yo no he visto nunca en mis ganas
y dos torres iguales al sueño de Ginebra
cuando Arturo, inconsciente, no admite su delirio.
Yo cuento los pasos
y presiento que existe un jardín sonoro
porque el caballo mueve los ijares
y la figura tiembla como herida de silencios.
La plaza tiene bocas y vestidos,
la plaza arrulla su victoria quieta.

Aquella primavera

 

Transcurrirá la divina luz que cruza el incendio de la lluvia,

pronto el halo del ángel, la virtud que enciende poemas

de blancor en la noche, la serpentina que brota de los alfeizares

como hebra de liana, como rizo que en el aire ejerce su matriz

de columpio rozará mis cabellos aún de infancia y vendré

al solsticio que en tu vestido clama por un pájaro de alas rotas.

Cálido tu transcurrir de reverbero, tu baile de locura junto al aljibe,

tu largo dominio donde brillan las diademas de las vírgenes,

el canal por el que viaja el adiós de un futuro estéril,

los arpegios que nacen de las sombras sin que nadie pueda

descubrir la morada del canto, el colibrí que azuza a la flor,

el sonido de una fuente en las islas del sueño, el brutal

eclipse donde lo oscuro yace como un presagio, el jardín

que proclama ser raíz de estío sin el cauce que un día colmó

la nieve de una primavera que se llevó en silencio tu nombre y el mío.

jueves, 11 de junio de 2026

La magia de ciertas palabras

 

Posiblemente no ignoréis

que ciertas palabras

contienen mensajes

ocultos.


Yo lo descubrí en el trato con mi mujer.


Pondré de ejemplo

las que más se usan en el entorno conyugal:

cariño, amor, cielo.


Las tres, además de ser polisémicas, significan:

cariño, puede ser que ella quiera una joya,

amor, puede ser que yo quiera un coche nuevo,

cielo, puede ser que los dos queramos salir

sin el otro y con amigos o amigas.


Es cierto que rara vez cuelan...


Será porque casi nunca las decimos.





















miércoles, 10 de junio de 2026

Escombro

 

Como un cuerpo que fue armonía, orgullo vertical

de líneas que se juntan para ser vestigio, armazón

que contiene estancias que reciben la luz del día,

ventanas como ojos que miran a un horizonte ajeno,

pasillos que recorrerán las sombras del ocaso, 

cimientos corroídos por el agua que fluye por el interior

de tus vísceras; así te verás, fragmento de ruina,

pilar que ahora yace sobre la tierra, sin pedestal, 

arrumbado como si fueses un despojo caído 

en el estercolero omnímodo de la finitud.