miércoles, 14 de octubre de 2026

Mi visita al poeta

 

Yo, el navegante, surco el hilo cósmico que conduce a tu casa.


Me recibirás con el cáliz del bardo y la voz noble del amigo,

en tu hogar de marfil y oro las cenizas son luz de poesía,

alfombras de Birmania en el suelo de haya,

oraciones que cubren el organdí floreado,

la cómoda que labraste con cien rostros de ninfa,

el atril sostiene las alas abiertas de un poemario en ascuas.


La nobleza del incienso se posa en los caireles como un rocío de santidad,

y tú detrás del óbolo recibes a una sombra carmesí, la música endulza

tu clarividencia cuando hablas y suenan inútiles los címbalos, las chirimías,

el gong, la flauta, los instrumentos de cuerda en un crisol de ángeles.


Y yo con mi arbitrio, mis tópicos de nieve en tu árida mansión,

mis largos cabellos enredándose en tu alquimia de frases dulces

como jugo de un néctar sin raíz.


Te fumas de pronto la noche con el papel del ensueño en las pupilas,

viertes almendras bajo el sofá clandestino, sorbes el líquido

vertebrado de una ilusión que expandes luego en el carril de mi boca

con la sapiencia del ilustre.


Te escucho enlazar la cordillera del verso con la flor del éxtasis,

y en la estrofa late un tigre de cal verde, se columpia tu cadencia

entre árboles sin ramas, mientras yo repito como un eco febril

la bondad de la palabra que ríe, el rumor de agua nueva del verso,

la caricia de los labios abriéndose al sol del poema

como un túnel se abre a la luz después de haber sido noche.



martes, 13 de octubre de 2026

Las miradas

 

Ay! las miradas qué traidoras son.


El enésimo encuentro

-en un tren casi vacío-

y al fin yo que te hablo.


Juntos a la salida de la estación, juntos después tomando

lo que fuese en un bar(ya no lo recuerdo)

-y palabras, muchas, muchas palabras-.


Al día siguiente quedamos a las ocho,

sí pero por tu parte para poner una excusa,

es que no me acordaba de que…


Otro día nos encontramos- ¿casualmente?-,

en esta ocasión ibas tú sola

-y no acompañada como

solía ocurrir-.


Escribes tu número de teléfono en mi mano izquierda

para que al marcar conteste tu hermana(supongo)

-tras decir yo a su pregunta de parte de quién,

de “un amigo”- que en ese momento no estás...


Ay! el amor qué traidor es si no hay correspondencia.


Ahora, transcurrido el tiempo, las miradas huyen

y son mas verdad que entonces(al menos las tuyas).


Ya no somos los mismos ni por dentro ni por fuera

(la vejez nos redime de los pecados de juventud).


Que te vaya bien, o no,

ya que ahora, por fin,

me es indiferente.





lunes, 12 de octubre de 2026

De ayer a hoy

 

Los dos amábamos la lluvia al amanecer,

los trenes fugaces, las canciones tristes,

a menudo callabas y en tu silencio yo

veía relámpagos sin cielo, gacelas al alba,

témpanos que morían al sol de noviembre.


Los dos éramos satélites en idéntica órbita

alrededor de una estrella llamada sueño,

flores de un jardín que creció en la nieve

de los propósitos comunes, y ahora qué, me

preguntarás, y yo te diré que ahora somos nada.

domingo, 11 de octubre de 2026

El espectador

 

En el aire hay palomas de fuego, humo de metralla,

gritos en la espuma de las olas, la voz imperial

junto a la saliva del horror amenaza al débil

con el índice del pánico enhiesto a la espera

de un botón que aniquile la luz.


En las dunas de las playas crecen árboles de espanto

de tronco infantil, dan frutos de piel ocre, en sus ojos

el temor, en la desnudez del cuerpo el estigma

imborrable de su origen.


La hambruna esculpe esqueletos sin la piel oronda del rico,

calaveras como flores del mal en la planicie de ese continente

llamado África surgen del dolor bajo el azul tan puro

de la indiferencia omnívora.


Sonríe a la urna donde yacen los pájaros muertos del silencio,

y después vive en tu isla que es red o jaula, allí nadas,

con un flotador burgués de bonitos colores cerca de la arena,

a salvo-o eso crees- de las olas que ensucian el mundo.


viernes, 9 de octubre de 2026

El tapiz que bordé

 

Desde que vi la luz, sin ninguna conciencia, hilé

con torpes dedos el tapiz que hoy conforma mi vida;

la tela desnuda, en blancor virgen, recibió la primigenia

puntada, irregular como de ojo ciego, frágil como

camino de agua, aún estéril en su transcurrir de río

imberbe, sin color todavía, sin la claridad de un dibujo,

un mapa, un paisaje o un símbolo que describieran

mis actos, mis hechos en sucesión, mis ansias infantiles,

con flores bordadas, arabescos y filigranas, geometrías

del azar, urdimbre única del lino que en el bastidor

va creciendo igual que crecen las amapolas en un campo

salvaje; allí la andadura inicial del ser, los juegos del niño,

la febril juventud, la madurez y sus cargas, el rostro mío

siempre en su faz, devorado por la textura del tiempo,

escenas que no volverán, recorrido de un hombre a través

del mar de la vida hasta el confín último de una muerte

que asoma ya entre las nubes que todavía ocultan el ocaso.


miércoles, 7 de octubre de 2026

Procreación

 

Vendrás con el aura del insomnio hasta

el umbral donde habita el deseo, desde allí

volarán los pájaros de la virtud y un sudor

de lámparas encendidas caerá como rocío

sobre el catre en fiesta, entrelazados en la

urdimbre de los cuerpos un solo latido, una

sola ansia morderá el aire que respiramos

juntos, en la garganta la flor del éxtasis

brotará en comunión de tallo y la oquedad

más íntima se poblará del líquido donde nadan

en pos de un sueño los raudos jinetes del azar.

martes, 6 de octubre de 2026

Le pregunto a mi cuerpo

 

Dime si este lugar tiene forma, si
es árida o viscosa la piel que interroga,
si debajo de la materia, en su largo esófago
no hay un jardín que anticipa escombros.
Dime cuántas habitaciones tiene la ruina
y en cuántas de ellas los ejércitos han contado
sus bajas.
Dime sobre qué árbol de amputadas nieves,
sobre qué oración de muertos
edificas tu casa.