miércoles, 17 de julio de 2024

Plegaria a la paz eterna

Ya no eres ave blanca sobre la inmensidad del cielo

ni se escucha la palabra limpia que sella el papel

con un abrazo de nieve; en tus hombros no amanece

el sol que ilumina el flujo de una hermandad ancestral;

has caído como un ciervo acribillado por los obuses

del frío sin que la luna mostrara la ingenua palidez

de tus andares de niña, y ahora que eres cicatriz

en el viento de la fugacidad yo invoco a tu manto

que da abrigo al silencio para que seas, al fin, la voz

que dura lo que dura el día que jamás será noche.

martes, 16 de julio de 2024

Los ojos abiertos de la noche

Siempre está ahí, con sus guedejas oscuras esperando la caída

de la luz, madre de las sombras, corazón de la efigie lunar,

negra espiga que alimenta los sueños con su trigo celeste;

señora muda que hace del silencio un ardid donde la vigilia

son dos ojos insomnes que vuelcan sus iris hacia la luz artificial

de los faros marinos, hacia las ventanas donde asoma la frente

del culpable como una herida que deja en el cristal huellas

de un lamento estéril, hacia el solitario vagar del desahuciado

por las calles de la melancolía, hacia el rostro del vividor que visita

las horas en que los relojes son libres, y le tientan y le buscan

con cantos de sirena en sus agujas de plata; dos ojos que no

pueden dormir porque los habita el miedo de no volver a despertar.


lunes, 15 de julio de 2024

Hijo del agua

Sumérgete en la luz acuosa que fluye por las veredas del tiempo.

Nada como un mortal entre la espuma del río donde la eternidad

es un rumor de mariposas amantes que se recrean en el candil

que forma la pátina del agua al transcurrir por un cauce henchido

de vida. Mójate bajo la ducha que abraza tu piel de niño grande.

Bebe la rosa transparente que no tiene el sabor del jengibre

ni la sal de la ola ni pica como un pájaro en las papilas nuevas

ni sabe al azúcar blanquecino que florece en la caña ni es ácida

como la pulpa de un fruto joven recién brotado del árbol. Recibe

la bendición de la lluvia de abril con las manos alzadas igual

que un cristo desnudo en un desierto voraz sin las piedras

húmedas que habitan la orilla innominada de tus pasos.

Conviértete en molécula que mora en la saliva del amante

porque el agua es amor de labios unidos por la sed que solo sacian 

los murmullos de un manantial que ahora descansa en el remanso 

fértil de dos bocas que sellan la luz más líquida, la luz cristalina 

que transcurre bajo los puentes inmemoriales de un río sin fin.

domingo, 14 de julio de 2024

Autorretrato

Tenia en sus manos el álgebra de los sueños,

la canción prohibida que susurran los niños

si ven morir a las palomas de la noche.


La materia motriz de un caudal convertido en monedas

resplandecientes como las alas de oro de un pájaro

que extendiera sus extremidades al sol de una mañana desnuda.


En su pecho, aún sin ceniza, el orgullo de un corazón

que late fuerte igual que un tambor anclado en la profundidad del silencio.


En el mapa de su piel hay venas que no se tiñen de azul,

entre sus dedos el barro del que no surgió la imagen que quiso viva,

y en el que ahora le parece contemplar el rostro sin definir

de los muchos hombres que fue.


sábado, 13 de julio de 2024

Es mi razón

Algunos rostros pasan como aves por la cortina cerrada

de mis párpados, hay un grito de intemperie que surca

el río de mi voz y que nunca asoma, es un grito mudo

que riega mi corazón con anhelos de una patria perdida,

fluyen los ecos de la memoria igual que navíos en el mar

de mi sangre, escucho a las metáforas reír cuando escribo

una canción sin letra sobre las dunas de mi piel envejecida,

nadan los delfines nuevos por el agua de mis ojos como

en un mar nadan los silencios que duelen hasta formar islas

ciegas bajo la piel de los días, y es mi razón el transcurrir

sobre ese mar como una vela en el horizonte que poco

a poco se convierte en pájaro de luz hasta extinguirse

igual que se extingue mi flor al llegar, inexorable,

a los pétalos de mi nombre el invierno de la vida.

viernes, 12 de julio de 2024

Mi calle

A veces línea hollada hasta el surco que se hunde lentamente,

otras veces senda que atraviesa el aire, porque a mis pies

le nacen alas de ilusión; recorrido puntual que enmarcan

las horas de la rutina, vaivén de un cuerpo sujeto

a los relojes que dictan los aconteceres del día,

saludos melancólicos bajo la lluvia de abril,

semáforos como arco iris a los que faltaran

los colores que trae el viento de junio, la pereza

del cristal que recibe el pálpito de un sol ardiente,

las acacias que no dan sombra a los transeúntes

de la mañana, mis huellas de ida y vuelta como

pasos de un viajero que ha perdido su norte.

jueves, 11 de julio de 2024

La flor de la vida

Hay un universo que se derrama en los límites de los relojes.


Ocurrió lo impensable y también lo previsible,

el sol ha viajado, una vez más, por el tapiz luminoso del cielo.


La luna asoma su faz lívida como una oblea gris.


La lluvia humedece las alas de los pájaros

que viajan al sur formando racimos negros

sobre el árbol azul del tiempo.


Con cada segundo nace y muere una flor

que nunca hemos visto

ni nacer ni morir.


Nos engañamos al pensar que es la misma flor.