viernes, 5 de junio de 2026

Mi siete y medio

 

A lo sumo me aproximo.


Un siete o un ocho.


Nunca consigo la cifra exacta

que me permita ganarte.


Será porque eres mano

y, tal vez,

truques

las cartas.


Pero no importa

porque mi siete y medio

es estar contigo

y yo soy feliz

si tú eres feliz

cuando me ganas.







jueves, 4 de junio de 2026

Me sigues por las rúas de Santiago

 

Así ando, vestido solo de lluvia, con mi desnudez al alba,

el corazón sin pálpito, el fuego fatuo de la inclemencia,

mi piel absorbe el frenesí mudo del fervor, mi voz ausente,

mis ojos de candil, mi noche en la noche eterna de los ecos

angelicales, la plaza gris, en la fuente de los caballos la canción

del agua, el farol de luz que titila, el motete monacal a deshora,

pájaros en el cielo negro, el claustro y la bóveda, el pórtico

sin ángeles, la oración que fluye por mi sangre y no es roja

sino azul como un mar que surca las arterias del alma, y tú

que me sigues, sin saberlo, por las rúas que en silencio nos vigilan.

miércoles, 3 de junio de 2026

Oda a los ejércitos más poderosos(con ironía)

 

Yo soy quien dispara el fusil.


Yo guio un dron.


Yo formo parte de los cuerpos especiales.


Yo me encargo de la logística de los cohetes.


Y yo soy General, lo mío es la estrategia.


Todos matamos pero cada cuál lo hace a su manera.

martes, 2 de junio de 2026

Los fumadores(evocando los años ochenta)

 

Haz del rito un eco de ti.



Entre el índice y el corazón

un cilindro de papel

con hebras

rojas.



Quería compartir la palabra,

el mismo gusto en la lengua,

las brasas que se vuelven

ceniza.



Tu humo y el mío juegan

enredándose igual

que dos amantes

en la fría noche.



Consigues círculos perfectos,

yo ríos de algodón

de un gris, casi azul.



Los consumimos a la par

y no nos importa la muerte anunciada

si lo que nos fumamos

es la vida.





lunes, 1 de junio de 2026

Templanza

 

Recibe en pie el aire voraz, mensura el arrebato,

dale sosiego al ardiente corazón, que la palabra

encauce el dolor para que razone la ira, que tus

demonios no empuñen el arma después de la afrenta,

aguarda a que llegue la luz cuando todo lo que te rodea

es sombra, mide el golpe que darás para no sentir la culpa

por un exceso de fe, que jamás la desesperanza anule

tu juicio solo así cada decisión que tomes será libre.

domingo, 31 de mayo de 2026

El boxeador

 

Mi adversario soy yo, en la luna del espejo sangra mi carne, siento 

la herida que el puño causa y es mi alma quien verdaderamente 

sufre el inacabable martirio, resbalan hilos púrpura por mi torso desnudo,

en mis ojos hay islas que supuran lágrimas carmesí, danzo en pos

de mi sombra, golpeo sin pausa, cada golpe que dirijo contra mis cejas,

mi mandíbula, mi boca, mi costado, mi pecho, mis pómulos, mi abdomen 

me vuelve más insensible al dolor, ya no noto la luz de neón en los párpados,

ni respiro casi el oxígeno vital, apenas me llega la algarabía que rodea

el inexistente cuadrilátero, el espejo es mi tapiz, los segundos crecen

en secuencia, no podré levantarme al alcanzar el diez, la toalla del sueño

vuela entre las nubes del azogue, en el instante en que yazgo vencido

tú vienes a mí y aunque no eres real me abraza tu cariño, tu consuelo,

tu ansia de curar mis heridas, soy a la vez el ganador y el perdedor

de un combate que no cesa de vivirse, mañana, como cada día, regresará la lid,

el rival, que me conoce desde siempre, habita en el espejo y no tiene piedad.

sábado, 30 de mayo de 2026

Ya no admiro a Bob Dylan




De joven yo admiraba a Bob Dylan, ahora los jóvenes-y no tan jóvenes- admiran a Bad Bunny.


En las canciones de Dylan encontraba no solo buena música, también unas letras donde la poesía y el mensaje social iban de la mano en una época contestataria y llena de ideales. Así era la juventud de entonces.


No conozco a fondo las canciones de Bad Bunny, eso sí su forma de interpretar es conmovedora, ya que tiene algo de infantil y meloso, arrastrando sílabas sin entender muy bien lo que dice hasta que lo has oído como mil veces, exige por tanto un esfuerzo intelectual; y las letras tienen tal simpleza que llegan rápidamente a los corazones, tocan la fibra sensible del fan gracias en parte a ese invento, el auto-tune, que activa zonas del cerebro desconocidas que en mí comienzan a despertar cuando lo escucho con atención. Es también un referente de la moda por su elegancia en el vestir. Un gran artista y además un icono para los jóvenes latinos frente al poderío anglosajón.


Ya no admiro a Dylan, comienzo a admirar a Benito, por su poder de arrastrar a las masas y darles un sentido a sus vidas. Sin duda, en un futuro no muy lejano será más rico que Dylan.

¡Viva Bad Bunny, muera Dylan!