No te anunciaste, confundida entre los minutos y yo
no supe descubrir tu luz, es cierto que me diste calma
y que no entendí que eras principio y final a la vez,
es verdad que apareces sin dar noticia de tu llegada
como el tímido aroma de una flor que seduce sin que
nadie contemple la perfecta arquitectura de su fugaz
paso, lo asimilo si te evoco en la memoria como agua
de reloj en la clepsidra que no cesa de manar, allí donde
dejaste una sombra sobrevive en el envés de la luz
el espacio y el tiempo en que fuiste la huella mas
brillante que continúa viva en lo profundo de mi ser.