Como cimbrea el aire la espiga en sazón, así el ritmo
y la cadencia de tu cintura vaga, y no hay otro clamor
que el de la luz ni otra magia que la del pájaro que en tu
corazón vuela, junto a ti, pulida, recortada bajo la fiebre
del azul somos ceremonial del encuentro, polen que
reproduce el son de la palabra en las bocas sin cenit,
con los bríos de la armonía cuando en las extremidades
un compás sucede al otro y es danza la luna de los pasos
y es ósmosis la mecánica que une los pies, ya no islas,
ya istmos de sombra, ya invencible ligadura, ya bajel
del sentir donde no existe polizón, solo mar y tú y yo
a la deriva como amantes que sueñan con otra edad,
en otro sitio, en otro país, en otro día, sin luz, igual a este.