Una fotografía en la playa de Benidorm
dónde se ve cómo resaltan
mis abdominales.
Otra fotografía en el monte
haciendo senderismo
con ropa de marca.
Mis vacaciones en Hololulú,
fijaros en la camisa floreada
y el lei hawaiano.
Aquí una despedida de soltero,
alcohol a tope
-y otras cosas-
la striper que no falte.
Un video en la cocina
para enseñar cómo se hace
-estoy a la última-
un tartar de ternera
con huevo y mostaza de Dijon.
Otro video tirándome en parapente
desde un acantilado.
Más fotografías en un restaurante de moda
haciéndome pasar
por influencer.
Tengo tres mil me gusta.
Soy feliz, salvo cuando me miro fijamente en el espejo.
Porque entonces descubro al tío más idiota que conozco.