domingo, 28 de junio de 2026

Los placeres diarios

 

El despertador con el alba.



El café y los cereales del desayuno.



Los niños al colegio.



El horario de trabajo.



Las cañas de las tres.



La siesta de las cinco.



Juan al entrenamiento de fútbol,

María a la clase de danza

-dos tópicos-.



Por la noche cena ligera

y la última serie

por fin juntos

mi mujer

y yo.



A veces me pregunto qué vida es esta.



































sábado, 27 de junio de 2026

La eterna noche de Peter Pan

 

Ese latir del ventanal donde el viento se columpia,

ningún haz en el pasillo solo la negra quietud

que duerme en las paredes como un ángel de amor,

la letanía de las sombras que deja en mis ojos

el murmullo del sueño, la voz en los cuadros

que reviven para que a mis oídos llegue la historia

antigua de mi familia adorada, el sin color de la lluvia

y su metamorfosis de cabellera líquida en el cristal,

la luz en mis párpados que se abren al dintel de lo ido,

el aire que conmueve a la vela con besos que acompañan

la desnudez del orondo bulbo, la noche que arroja

en mi habitación candiles de luna, me parezco

a aquel que no quiso crecer bajo el sol de los días.

jueves, 25 de junio de 2026

Al llegar el día

 

Se fue.


Sin más.


Ni una nota,

ni un aviso,

ni una despedida.


Nada.


Era 

la noche.

Te busco en mi memoria

 

Nunca te vi con las flores del alba,

ni en el episodio de la luz un velo de niña acogió tu hambre virgen,

solo fuiste lluvia sobre el horizonte de las amapolas,

un leve eco que rocía la ternura de la tarde,

un silbido frágil sin la plenitud del relámpago,

el oro sin la mitad del brillo en los cabellos que te pueblan.


Así en el tobogán gris que desliza su curva por los misterios del aire

vagas entre el azul y el fulgor que anuncia los encendidos meteoros

de una pasión antigua.


Qué púlpito nombró tu metamorfosis de duende,

en qué noche los filamentos de la luz brotaron de tus ojos para iluminar

el paraíso desnudo de tu carne.


Hoy crepitan las lilas en lo hondo del corazón,

la edad ha dibujado en tu piel dentelladas de silencio

y ya no eres la sinrazón que quebraba los horóscopos

donde yacían nuestros signos como árboles de un mismo jardín.


De pronto has vuelto a las esquinas, al frío, al portal oscuro

que guardaba tu sombra, a veces la luna sonríe en el marfil

de tus molares, otras veces la cruz delgada del olvido

pesa en tu corazón de infancia, entonces sueño con lo imposible,

el reloj se detiene y te busco en mi memoria

donde has anclado tu raíz eterna

entre los besos huidos

y la palabra 

que yace muda

en lo profundo de mi ser.





















martes, 23 de junio de 2026

La gota de tinta

 

Como animal vivo se ramifica, extiende rayos negros

igual que una estrella en el firmamento del folio,

de pronto líneas en horizontal, en vertical, angulares

juegan hasta desprenderse unas de otras como gotas

de mercurio, y al fin se unen, se asocian en letras,

crean mundos, belleza, un nuevo orden que antes no

existía y he aquí cómo de la nada brota el poema.

lunes, 22 de junio de 2026

Impertinencias

 

Oír voces sin que nadie esté contigo, ser lo imposible,

un pájaro-pez, o una nube de cristal, temblar ante la imagen

que devuelve el espejo roto, no tener nombre ni pasado,

existir como el rocío que muere con el sol del invierno.

Medea

 

¿Acaso recibiste de Helios la pasión pura,

provista de luz cegadora?


Tu fama de hechicera sirvió a tu amante

para rendir al dragón que guardaba el vellocino de oro.


¿Por qué tu ingenio, tus ritos, tus pócimas no te revelaron

la traición futura de aquel que usó tan arteramente

tus dones para sus propios fines?


Medea, la salvaje, la que obra sin temor,

la que hace del hechizo un arma triunfal,

la que no pudo soportar el engaño de aquel

por el que dejó atrás todo: su país, su familia, su honor…


Hoy te recuerdan por el suceso más cruel,

la muerte de tus hijos, la venganza contra Jasón

y contra el destino que no te permitió ser feliz.


Con el estigma en la frente vagarás

como proscrita en busca de olvido.


Tú, que hiciste del dolor una bandera

y de la pasión el fuego voraz 

que destruye

la raíz de la inocencia.