¿Qué hay en mí que llueve cada día? Páginas
del pasado en abecedarios de luz, los rompeolas
que aún reciben el rocío de la espuma en su vientre,
las vértebras de la ilusión en mi esqueleto envejecido,
el cansancio que finge alas para que vuelen los pájaros
de la memoria, un resol que brilla en las cavidades
recónditas donde sobrevive el ángel de la infancia;
todo lo que es llama que ilumina el interior del hombre
que soy en el corazón de un tiempo que no cesa de fluir.
