lunes, 9 de marzo de 2026

Reloj de pared

 

Es la hora del Cuco, la letanía del péndulo en la ojiva,

el duelo de las agujas bajo el cristal, de haya o de caoba

su carne, de porcelana el fondo, la coreografía de los números

y el oro de las saetas, el carcaj omnisciente de las horas,

el sonido de un corazón sin alma y el canto del Cuco como

una risa triste que no volveré a oír si ya está aquí la eterna noche.

domingo, 8 de marzo de 2026

Mientras tú caminas bajo la lluvia nocturna

 

Y lloverá el álbum de la luz en tus tobillos

donde la sombra escribe nubes que viajan

por los rieles de la lentitud.



Ahora que el viento sabe nombrar las esquinas

que dibujan la corpórea sed de tu devenir

yo busco la geometría de los portales,

el excelso armazón de los arcos

donde la lluvia pierde el rumbo de su efímero destino

entre columnas de un rosa frágil.



La sinrazón de verte cumplir con los horarios del azar

describe mi sutileza cuando-imán de tu ser-

alcanzo la huella que se diluye al llegar mis pies

a lo que ya es tu sur, a la cuadrícula que en la gravilla

hunde tu firme desliz de hembra que dirige su talle

a la entrecortada luz de un farol que en el atardecer estira su lengua,

su cono como alfil sobre la plaza que espera tu huida.



Mientras los pájaros que no te olvidaron se asoman a los campanarios,

allí sus alas son hojas de un árbol nuevo,

allí nunca hay para ti el ocio de un badajo que no suena firme

pues en tu voz los ecos son un vestigio de azares

que llueven como clamores de una luna vieja.



Y tú que naciste entre olas de mar, mensajera de los faros,

haz que vigila cualquier deriva, la mía que te sigue más allá del perdón,

entre calles sin lucidez con los mil perfiles que rastrean

los hilos breves de la lluvia que se posó en tu ausencia.



Ajeno yo a ese murmullo que acompaña a la larga estela de tu agua,

toda tú río de un ramal que me hace perder el rastro primigenio

que, de pronto, es una línea de carmín que señala en donde morirá la luz

que ya no ilumina el deseo.











viernes, 6 de marzo de 2026

Viento

 

Me llevaras a la distancia mayor donde deje atrás las huellas

que me nombran, y viviré en tu azar como una golondrina

en la acrobacia de la luz, ante ti mis cabellos extienden

sus ramales, mis pestañas tiran de los párpados para no

sentir el aire frío que sopla entre las nubes viajeras,

los árboles bailan tu danza con el collar del ramaje

girando como los derviches de oriente, y yo me siento

espora, brizna sin latitud, papel desnudo con el que juega

tu invisible confín que da sentido y temblor a la fantasía.



jueves, 5 de marzo de 2026

El mendigo

 

Cómo ya es sequedad y temblor, una cuña de mugre

consolida la cicatriz eterna en su faz de atlante, cuando

los ojos se detienen en un punto retorna el alba de lo

que fue como un trasluz recóndito de niñez y sueños,

viste la tela ambigua que trastoca los nombres de victoria

y pérdida, en sus labios la grieta, en sus hombros el frío

de un enero sin paz, en su piel las islas del dolor como

llagas de un océano oculto bajo pliegues de costra y vómito,

ya no es el rubio jazmín que florecía junto al estanque de la juventud,

el mitón cubre sus dedos como alfiles, fuma la colilla última

del último cigarrillo antes de que los párpados caigan sobre

los ojos casi ciegos del penitente, nadie se para ni un segundo

a mirar cómo se acuesta entre los cartones que recogió esa misma

tarde del contenedor azul tan próximo al callejón del supermercado.



miércoles, 4 de marzo de 2026

El apátrida

 

Otra vez el aprendizaje, la mímesis para no ser diferente.

Sin familia, 
ni perro 
ni gato

El idioma que asumo con mi acento que canta,
los hoteles de tránsito, un trabajo temporal,
y después irse.

Hacia otro lugar.

Y de allí de nuevo partir
quién sabe en busca
de qué.

martes, 3 de marzo de 2026

A mi cuerpo

 

He visto tu alba, tu mediodía y tu ocaso.


Me contienes como un árbol de piel

-aunque no florezcan ya tus hojas-.


En tu interior la vida se estanca

como el cauce de un río

que agota su caudal.


Cuando el fin asome

-como los mejores amigos-

nos daremos la mano

antes de yacer juntos

para siempre

en la misma sepultura.



lunes, 2 de marzo de 2026

Reivindicación del misterio

 

Que la vida no se quite el velo, que la transparencia

no permita que lo nítido descubra la verdad íntima

del ser, que más allá de lo evidente exista un abismo

donde naden felices las mil sorpresas del azar.


Sin el revés no hay ensueño ni la imaginación podría convertir

en magia la realidad que tantas veces decepciona, sin lo oculto

que insinúa que existe luz más allá de la sombra ningún secreto

sería revelado, ni el clamor de las preguntas hallaría respuesta.