miércoles, 2 de septiembre de 2026

En el bosque brota la fuente del dios-niño

 

Ángel de bronce con pátina verdecida el niño

que olvidó la sed, beben los pájaros de la luz

en la cóncava cuna del atril de piedra,

dulce el canto del agua que rocía el aire

vespertino, vientre que acoge la gracia

del manantial con frágil rumor de paz

en techumbre de copas, del ramaje del laurel,

del chopo adusto, del álamo entrecano

el bosque y la arboleda que circunda

al dios imberbe, todo es nacimiento

y resurrección en la fontana

de húmeda luz.

martes, 1 de septiembre de 2026

Identidad oculta

 

Soy el pájaro de la noche que no vuela de día.


Soy el agua profunda que transcurre entre sombras.


Soy la raíz bajo tierra de la que nace la flor.


Soy lo que hay tras el muro de la apariencia.


Soy de la palabra el silencio y no la voz.


Soy todo menos lo que tú crees que soy.

lunes, 31 de agosto de 2026

La urdimbre

 

El cometa de la ilusión nunca se apagará en mis ojos,

ni la incertidumbre del azar pondrá sello al flujo vital

de la querencia, siempre esperaré la llegada de abril

con el corazón sereno, de la ola marina y de la nieve

invernal, de la lluvia fértil de mi tierra y del sol

que calienta mi esperanza, de tu amor y del mío

nacen los hilos de esta urdimbre que me cose a la vida.


La ciudad inventada

 

En la noche un hilo de luz visita la piel dulce del cristal,

ya no hay palomas en el vientre de la tarde, la pasividad

del humus recorre amante la raíz de las acacias

y en las fuentes reverbera la luna con el tornasol

penitente de los arco iris ambiguos bajo el cóncavo

pozo de la pila roída por el agua de la infinitud,

destruye el canto la vacía sed de los crisantemos

mientras un áspid recorre los intersticios

que en las baldosas forman junglas azules.


Mira el haz de un faro invisible cómo llega a las órbitas

más intimas del balconaje, sigo al azor, persigo al alba

que duerme en la lluvia igual que el coral duerme

en la moléculas del agua y aunque ya no esté tu voz

en la perdida efigie que en el pedestal de la noche

apunta al soliloquio que en mi boca ciega palabras,

jamás fue un arpegio infantil tu respuesta sino la llamada atroz

que en el eco de las plazas descubre la armonía

de los coros en el latido único de mi sangre embravecida.


Me rodean los lápices de piedra que se cruzan como espadas

para vencer a lo siglos que ahora son aire de incienso

al pie de iglesias sin edad, el camino me lleva a la lentitud

donde susurra el gorrión y trinan los árboles, al lugar

que es nido de sombras, primicia de rosal, jardín

que fluye entre la prímula y la dalia que el otoño

mutiló de pétalos, y es un navío el fósil sin aura

que navega por las cenizas del tiempo con las arboladas

velas del mármol tirantes igual que una goma que apunta

al sur de los mitos, a las islas donde la neblina

forma guirnaldas de albor, cabelleras de algodón

entre acantilados negros, lujuria de sirenas que descienden

al mar con la desnudez colmada de luna y luz de astros,

con la música del frenesí y los vientres abiertos de los tritones

que agonizan bajo la sal de una espuma voraz.

sábado, 29 de agosto de 2026

Estación terminal

 

Cuando te aproximas a mí

siento como si llegara

sin avisar

el frío

que trae

la última

nieve.


Yo te doy mi calor para que retorne a ti el verano.


Juntos formamos

la primavera 

fugaz

de una existencia

que poco

a poco

se acaba.


viernes, 28 de agosto de 2026

El abandono

 

No conseguiré que vivas otra vez en mis ojos,

mi tacto ya no discurre por el mapa de tu cuerpo

como una cicatriz que crece, mi voz y tu voz han

dejado de cruzarse en el territorio efímero del aire,

mi pensamiento es un haz que transita los fríos jardines

de la noche en busca de un diálogo que se ha vuelto mudo,

al no verte sentí en la estancia un aura negra de flores cautivas

bajo el redil de la añoranza, nadie salvo yo sabe que te has ido.


jueves, 27 de agosto de 2026

Nunca serás del todo la casa abandonada

 

¿Y tu latido, el azahar en la piel, la galanura de tu frente

pintada de rojo? Como un clavel arrancado del sueño así

tu fría calavera, como en el trasluz que esconde su luminaria

con el velo de la caída ya no refulge el estío en tu verano

ideal, aún guardas tesoros bajo la pátina gris del olvido,

todavía titilan en tus espejos las noches de luna llena,

en las habitaciones el inútil color de las sombras se columpia

en el aire como si jamás la luz con el manto de la claridad

hubiese extendido su altar de sol por los lugares donde

lo oscuro dejó de ser un símil sin voz del silencio, te

recorro desde el dintel de la puerta que abre su boca

ya desnuda de vida hasta el rincón que esconde mis

antiguos secretos de infancia y vuelve a mí toda la luz

que un día llenó de paz este espacio en el que aún

sobreviven mis huellas bajo las ruinas de un tiempo fósil.