sábado, 2 de marzo de 2024

Mi otro yo


Mi otro yo desconoce el sur que habita en los espejos,
ignora a la duna del cansancio elevándose como un alfil terrible 
que trazara en mi piel el surco transversal de los episodios
sin luz entre la noche y el día.

Mi otro yo sabe que las horas fugitivas no han nacido ayer,
su crisol es un jardín poblado por los sueños de la infancia
que aún mecen los relojes del mañana con la exactitud
etérea de los minutos que no miran atrás por perseguir
la dudosa premura del tiempo.

Mi otro yo fue valiente y se hundió en el mar de la esperanza,
nadando hacia la isla que no existía aulló sobre las olas de crestas
azules como un viejo marino sin memoria ni paz.

Mi otro yo me habla con la voz del pensamiento 
que, también es la mía, algunas veces.

viernes, 1 de marzo de 2024

La infancia

 

El tren inventa un trazo inmóvil

porque quien viaja

es la sombra de mi vida.

 

Aire tibio en el jardín otoñal, sin luz de primavera,

el llanto del mar desde la voz de la caracola

ruge como un poderoso volcán.

 

Soy un niño ante el azul con un balón de playa entre las manos,

y la lluvia del invierno, cansada de morir en mi piel

que, sin premura, la arroja a la sed de los relojes,

vuelve como canción de un himno fugaz

bajo el cielo gris de la ausencia.

 

En la historia simple de mi casa no envejece el silencio

ni el balcón es un navío que recorre las edades a la busca de mi ayer.

 

Y hay ceniza caída en las alfombras, y hay números indefinibles

que no son años sino metamorfosis del tiempo

que vibran como notas de laúd en los oídos,

y hay un cristal donde se dibuja la faz de las historias no contadas,

y hay papeles escondidos en las rosas ya marchitas

por el crepúsculo de los corazones.

 

Dicen que el hogar es tan solo un recuerdo que nos devuelve a la infancia,

lo cierto es que esa infancia es el hogar del que nunca nos hemos ido.

 

 

jueves, 29 de febrero de 2024

El beso musical

Extraordinaria la canción que nace de un beso.

Melodía que el ritmo agita con el roce vertical

de dos hemisferios que se acoplan. La succión

líquida, el chasquido que no cesa de incordiar

a la sed, la rosa roja abriéndose con el eco

de un respirar profundo, las claves continuas

de una sinfonía donde crece el deseo como

un estallido de labios en el silencio gris de la noche,

el canto de las bocas hasta la esencia de su ardor;

y tú lamiéndome y yo lamiéndote en una percusión

de lenguas mudas, sin término ni olvido.

martes, 27 de febrero de 2024

La luz

 

Me poso en la sombra de tu nombre para darle claridad,

salgo del vientre del sol, doy calor y vida a tu mundo

de ritos y ensueños.

 

Recibes en la piel mi fuente blanquísima como un agua bautismal,

tengo infinitos ramales de transparencia, de la raíz de un árbol soy savia,

de la planta su sangre que despunta en flor, lo oscuro es mi revés

como la noche lo es del día.

 

No escucharás de mí otra cosa que el silencio,

podrías estar ciego si en la retina de tus ojos solo hubiera negritud.

 

A menudo me confunden con un dios cuando yo soy nada sin ti.

 

Únicamente existo para que tú existas.

 

lunes, 26 de febrero de 2024

No dejarás ningún rastro

 

¿Quién reconocerá tus huellas si no hay camino?

Como pisar la piel del aire, etéreo y sutil el paso

que no dejó su forma de retícula en el haz de mi pecho.

Pisas en la noble sed de la palabra sin el ardor del rebelde

mientras yo con las extremidades rotas busco el contorno

que dejaron mis sandalias en la húmeda arena de la playa.

Y es que no hay recuerdo ni memoria en tu tímido hollar,

solo barro y lluvia sobre el perfil desvaído que va borrándose

como la vida se borra en la matriz omnímoda del tiempo.

 

domingo, 25 de febrero de 2024

Perdido en el espacio exterior

 

Qué negritud, qué vacío, qué nada.

 

El silencio inconmensurable es mi compañía,

floto en la densidad eterna dentro de mi traje espacial

que es ahora mi único refugio.

 

Pienso en los crepúsculos y los amaneceres que compartimos

cuando las habitaciones de hotel eran un jardín de amor

a donde no llegaba la lluvia.

 

Pienso en tu canción, suave igual

que un susurro armónico de música

en mis oídos náufragos.

 

Aquí no vi sol ni luna, el espacio no tiene fin,

está vivo como un dios inmortal, cuásares, vientos

cósmicos, constelaciones, estrellas azules y blancas,

satélites en mis ojos de nebulosa perdida.

 

Y también tú que nadas en la noche como un cometa fugaz,

como un asteroide humano entre las sombras.

 

sábado, 24 de febrero de 2024

El fuego del hogar

 

Crepitan los leños con sus quejidos corales,

el humo crece hacia la recóndita bocana de la chimenea,

una luz amarillenta y rojiza aflora a tu tez,

da rubor a tu piel ya húmeda de sentir la lengua viva

y caliente de la llama.

 

Los dos callados como estatuas de carne

que miran la magia del tizón enardecido,

la danza prodigiosa que inició la yesca

prendiendo en la noche con la ayuda de un papel

y la brasa de un cigarro que de pronto yace entre mis dedos

como un cilindro que se consume igual que la vida

se consume en mi corazón envejecido.

 

Y muere también la madera en crisol de ascuas

mientras reflexiono sobre la humana condición

que nos regaló un día este bien preciado

gracias al cual sobrevivimos

ante el frío hostil de los más duros inviernos.