miércoles, 12 de agosto de 2026

El suicida

 

El segundo se hace eterno, late el corazón como un río que busca desesperadamente el mar donde muere la noche, la lucidez dicta palabras núbiles, su claridad es púrpura como la de un sol de sangre en la matriz del cielo, el medio no importa, el lugar no importa, no importa la cadencia de los relojes que palpitarán en el aire con su condena atroz de pervivir para siempre, la mecánica fricción del largo eclipse de los sueños, es plácido el silencio, la pared escucha una salmodia de dolor, casi muda, el ángel partió, ya no protege tu alma el abrazo múltiple del feligrés, ya las campanas de la alegría callaron ante el horizonte negro que trazaste con el pincel rojo de la desesperación, quieres razonar, quieres que el motivo sea el mas puro de los motivos, susurras mamá, papá, la niñez se ha vuelto enemiga porque es como una flor que brota en el jardín de la esperanza, y tú ya eres principio de ceniza, se extingue el fuego en tu corazón, afirmas la honradez que no despierta la culpa, para redimirte o para no sobrellevar una carga insoportable, pero no lloras y asumes el fin con el orgullo de un hombre consecuente con su destino, ahora tan solo se trata de convertir el pensamiento en una sentencia real.


martes, 11 de agosto de 2026

Los párpados de la memoria

 

Has doblado las rodillas del miedo, con la lluvia

que moja la estela que trazas en las columnas del aire

vuelves a la estéril quietud de los relojes pétreos.


Aún la herida no sembró de cicatrices la piel del dolor,

todavía recorro las vías donde tus alas percuten contra

el cristal antes de que fueras el pájaro del olvido.


Tú sabes que no hay mitos que sobrevivan a la canción

oscura de la vejez, no ignoras que en el vientre de los paraísos

el agua es un espejo que no refleja la luz insomne de los amantes.


Solo los círculos que duraron lo que dura el salto de una piedra

en la faz de un río turbio comprenden la armonía fugitiva

de las horas más frágiles.


Bajo las sombras late un ardor moribundo, el que crepita

en los párpados de la memoria, allí donde resulta imposible

comprender esa luz que penetra hasta el tuétano de los huesos roídos.

lunes, 10 de agosto de 2026

Un dios cercano

 

Sea el cielo, el mar, la montaña o la sima.


Ninguno de ellos me habla.


Sin embargo yo necesito un dios que hable

y al que responda

con mis dudas,

con mi silencio,

sin sentir 

miedo.


domingo, 9 de agosto de 2026

El beso

 

Bebí en el cielo de tu boca,

por un instante me iluminó tu sol,

después llegó la noche

y duró para siempre.


sábado, 8 de agosto de 2026

Engañándome

 

Por un casual descubrí

ya divorciados

que eras celíaca

un día que coincidimos en una terraza

cuando finalizaba agosto

-en la etiqueta de tu bebida ponía “sin gluten”-.


Ahora entiendo tu repentino desdén

por el pan caliente, recién horneado,

que con mucho amor,

untado de mermelada de arándanos,

te servía a diario

durante el desayuno.


Tú entonces ignorabas que eras celíaca,

pero no lo ignoraba el destino.


Siempre me pregunté por la razón de que me pidieras separarnos.


Es posible que en el pan recién horneado

untado con mermelada de arándanos,

que con amor te servía a diario,

esté la respuesta.


O puede que tan solo

te valiera

de excusa.

Cara desamor, cruz amor

 

Hay perfiles altivos

como de moneda

que duran

lo que dura

una vida.



Así el tuyo, bajo la parra

de un café lleno de gente.


El giro de tus muñecas al hablar,

en la piel un río de estrías

que los años dibujan ya

en tu rostro.


La forma en que recoges tu cabello

todavía es el de la joven rebelde

que amaba ser libre.


Aviso al camarero y en las monedas te veo a ti.


Descubro entonces que yo soy la cruz

y tú la cara de aquella moneda

con la que un día,

ya lejano,

me ganaste

la partida.


viernes, 7 de agosto de 2026

Cruce de sombras

 

Que nos retenga el semáforo

da tiempo para vernos de frente.


Es incómodo ya lo sé

contemplarse

con los ojos

del pasado.


Pero piensa que la juventud se ha ido

y que es inútil

la nostalgia.


Al cruzarnos

desviamos la mirada

para no herirnos.