lunes, 2 de noviembre de 2026

Historia de un fracaso

 

Me buscaste en la música del entretiempo, te encontré

bajo el balcón dormido que ama la lluvia pasajera

y fuimos el aliento en la cúspide del azar, el natural

regocijo de los cuerpos jóvenes en las noches sin miedo.


Nada en el candil de la lujuria adivinaba el estallido final

de la luz, nadie pensó que los rostros tímidos crecerían

hasta la cumbre donde las despedidas son de nácar.


Un átomo fuiste de luna dorada, un horario sin vértebras,

un azul en la nieve que brillaba sin otro fin que darnos

un suspiro de ángel en el frenesí incandescente

como de sol omnívoro.


Y vino la umbría, la húmeda ansiedad de los ejércitos silenciosos,

y ya no fue posible la lumbre en las noches del arbitrio.


Concebir un misterio es tan inútil, tú lo sabes,

sabes que en el crepúsculo llora la dalia

que te regalé aquel día en que el álgebra de la felicidad

moría de pena.


Ni tu ni yo entendimos el ciclo que rompe los aludes de la quietud,

hoy es viernes, no importa el año, yo soy sombra y tú ceniza

de un viento atroz, así son los caminos que se suicidan

bajo los horarios neutros.


Así canta el colibrí cuando entiende que está en su naturaleza

el fugaz olvido, así recuerdo tu honda serenidad

al mirar en mi ardor como una llama que crecía infinita

hasta el agua de tu nombre, allí aún vive su raíz

que hace mucho tiempo anegaste.


jueves, 29 de octubre de 2026

Ahora

 

Ahora que ya la casa es magia o simplemente un ensueño

donde lo imposible amenaza con ser real por su presencia

constante en el mediodía de mis ojos, por el eco de las voces

que llega a mí como una ola de infinitud, por la representación

viva de cada punto en que los relojes marcaron el lugar

y el tiempo en que sucedió el cruce inevitable entre lo

fugaz y lo permanente, allí donde la sincronía grabó

cicatrices de oro en mi piel ya para siempre vestigio

de un ayer que aún roza los segundos con imágenes

intactas igual que flores de piedra en el devenir sin

pausa de los ritos, y es que hay todavía un símil

de doblez en la evocación que revive una y otra

vez en la cortina azul del silencio, las palabras,

el movimiento, la propia edad que no tiene más

permanencia que la de la nube en el azul de su

transcurso etéreo por la urdimbre del aire, la ropa

que no yace en el baúl del olvido porque reverbera

con luz antigua como de faro en la raíz del alma.

miércoles, 28 de octubre de 2026

Ya es tarde

 

Ay! qué flor del día llega con el fuego invisible de la pasión azul,

a veces el cristal rompe en estallido de nieve y blancas palomas

se suicidan en los parques con fragmentos de ópalos mientras

el rocío de la virtud se anuncia bajo un sin fin de adioses

en tu desnuda mirada; y vas al suburbio con el fular rojo

y un suéter de niña pobre, con la negra línea de ojos como

ala de cuervo, con las medias rotas por el músculo y la piel

que en tus pasos conviertes en ademán de lujuria, y vas

a la sin razón del escombro con la malla del vestido abierta,

y ya no consigues huir hacia los miércoles donde la paz se hace

música, ni volverán los lunes que invitan a los trenes a cruzar

túneles de niebla, ni los domingos de abril junto a las dalias

que en tu balcón se asomaban a los pozos del deseo; ningún

día volverá a ser rumor de alfiles en el mapa de lo insólito,

ningún coral de lluvia caerá desde el atrio anochecido

con guirnaldas de infinita transparencia, ya no te seduce

la esfinge que entre pilares formula ecos de senil azar, ya

en en tu rostro las grietas del albor se tiznan de un carmín oscuro,

ya es tarde para que la luz ilumine la sombra de nuestros pasos.

lunes, 26 de octubre de 2026

El revés del espejo

 

Cuál es tu río de sombra si el agua

que te lleva no ve la luz que mana

en la noche, cuál tu isla sin mar,

tu árbol sin hojas, tu nube sin

cielo, tu voz que nadie oye

cuando le gritas al mundo,

en el revés del espejo

solo el silencio

te escucha.

domingo, 25 de octubre de 2026

La memoria rediviva

 

Hay una equidistancia invisible entre la línea
que en el horizonte señala el temblor del perfil
ignoto y la fosa donde en lo profundo las imágenes
que fueron bucean sin voz bajo el agua del olvido;
y es en el lugar en que la luz yace como semilla
de un árbol, el sitio en que la latitud del presente
podría florecer donde puedo palpar el círculo
de las cosas que aún laten en mí; estás tú con tu fiel
presencia de ánima que arrulla el dolor, está mi casa
sin jardín, está el flujo casi inmóvil de los días
donde las sombras son el revés mágico de la luz;
están los mitos del pasado y lo que incumplió
el porvenir como estaciones a las que regresa
el tren de mi niñez y ya no soy distancia sino
memoria que revive una y otra vez en el corazón
de un tiempo que me acuna con flores de orfandad.​

viernes, 23 de octubre de 2026

El otoño que llegó a ti

 

Tu rostro se parece a la tierra endurecida por la escarcha

de octubre y en tus manos el amarillo de las hojas se extiende

igual que el ramaje de un bosque en el corazón de la edad.


La bruma en tus ojos es ya ceniza que vela el oculto fuego

de tu vigor marchito, el aire en tus pestañas dejó un rocío

blanco que late como un abril que añora el sol de los días

donde la luz era un cáliz de oro y el mar una serena lámina

de azul columpiándose alegre igual que un niño de espuma

bajo la claridad de un cielo que lo mece feliz.


En tu piel hay un musgo de vivencias, hojarasca inagotable que

mullida crece desnudando el árbol de tu juventud, como deshoja

la luz del crepúsculo al bravío sol que al concluir la tarde ve la caída

de sus rayos: así sucumbe la fruta madura a la sed de la omnívora noche.

jueves, 22 de octubre de 2026

Ojos de lluvia

 

Tus ojos regresan a la lluvia y hacen del gris
un sendero de agua en la quietud del pasado; tú
sabes del color tardío de las amapolas cuando
el rojo es un alba que vive en el nido ancestral
de la noche, a veces olvidas que fuiste un árbol
de frutos dulces donde maduraba el canto del colibrí
entre el ramaje en sombra de tu voz, y a veces dibujas
espejismos en el círculo del día como si algo, quizá
la resurrección de tu anhelo de no sucumbir al azar,
quizá el fiel ardid de la memoria cuando hoy el ayer
que es victoria de la luz te dirige a la arcadia donde
los paraguas lucían un arco iris en sus cúpulas
y la lluvia en tus ojos los volvió del color
de las nubes viajeras, ya para siempre.​