lunes, 5 de octubre de 2026

Dolor

 

Duelen las letras que no escribí,

no son semilla, no son raíz,

son aborto de luz

en lo profundo del silencio.

domingo, 4 de octubre de 2026

La lentitud

 

Esa demora suspendida en el aire como una pluma

que espera la sed del viento, ese candil en cuyo vientre

la luz no se acaba en un instante sino que pervive en los días

con la placidez que se deleita en derramar poco a poco

su savia de coral dorado sobre una habitación oscura,

esa pasividad con que caen las hojas de un árbol al nacer

octubre hasta sucumbir en el limo como pájaros yertos,

ese devenir de la clepsidra que gotea eternidad en un vidrio

ante los ojos del infantil presente, esa nube que anclada

en el azul por un momento deja de ser navío, la lentitud

con que la vida me roza, antes de que asomen, el fin y la nada.


sábado, 3 de octubre de 2026

El derecho a una vivienda digna

 Nos llaman perroflautas, vagos, getas.




Soy un “joven” de treinta años, universitario, con dos máster.



Gano mil doscientos euros por treinta y ocho horas semanales

a tiempo parcial(en realidad son cuarenta y ocho

aunque solo me paguen por treinta y ocho).



No diré en qué trabajo porque podría hablar

de muchos trabajos precarios en la misma situación que el mío.



Por el alquiler de una habitación de once metros cuadrados

setecientos euros mas gastos comunes de luz, agua, internet..



Nos dicen “ahorra como hicimos nosotros”.



Ya nos gustaría...



Siento que me chupan la sangre y la vida.



Siento que para mí no hay futuro.



Siento que los políticos no me representan

y que sirven a otros intereses...



Siento que la avaricia y la explotación reinan.



Me duele ver como a ancianos que pagan religiosamente

sus alquileres los echan a la calle los fondos buitre.



Y aquí seguimos, a la intemperie,

reclamando nuestro derecho

a vivir dignamente.



Espero que nos entiendan

y si no

dará igual

porque por fin hemos dicho

ya basta.



*No pretendo crear polémica con este humilde poema, solo constatar una realidad que a mi modo de ver es injusta.

viernes, 2 de octubre de 2026

De cómo llega el amor

 

Su no previsto umbral fue la mirada que abrió

la puerta al ensueño, probé su arquitectura

con el tacto, con el gusto que en mi boca

dejó tu boca, olí su esencia en la piel

amante mientras gemía el deseo dando

voz a la pasión con sílabas de ardor;

fue inútil resistirse a su imperio, y lo vi

lo toqué, lo gusté, lo percibí, lo olfateé,

en definitiva se hizo uno con todo mi cuerpo.


El cielo de las casas vacías

 

Ven al cielo de la casas vacías, ni sombra

de tu paso por las paredes, ninguna voz

resuena en los pasillos, nadie vendrá

a limpiar las habitaciones con la luz

del alba, ni se oirá por la noche la risa

de los ángeles; así es cómo de tu corazón

nacieron la rosas sin ayer del olvido.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Vencer al rencor(asuntos de familia)

 

Acepto los símbolos que conjugan la palabra aunque

ignore la pluralidad, el eco que en la mente produce

una frase que toca lo sensible sin que la prevención

o el descuido adivinen que hay una metamorfosis

en el interior del alma, un poso antiguo donde vibra

disímil el sentir, un secreto no revelado, una cicatriz

que supura al nombrar la puerta que abrió al dolor

su dintel amargo; se desconoce el filo que causa

en el corazón que sufre tan sangrante duelo, la

vocación era otra, otra la urdimbre de la palabra

en la voz de quien apunta la flecha sin presentir

que atinará en el centro de la llaga, y es un cruce

de reproches el diálogo tantas veces repetido,

y es la lágrima, el llanto, la impotencia, un túnel

del que no se adivina el final, la toalla tiembla

en la mano antes de ser arrojada, aún los dedos

la aprisionan, aún no llegó la soltura, aún no es

caída, aún un rescoldo de paz podrá avivarse si

en los dos pesa más el amor que, su némesis, el odio.

martes, 29 de septiembre de 2026

Como un hada

 

Abres un libro y vuelan palomas

como verbos de infantil azar.


Te vi en el cristal cuando ya no eras sombra,

te soñé luna en la cadencia de los tiovivos

siempre en círculo alrededor de un jardín alado.


Te perdí al nombrarte en soliloquio sin un diálogo

al trasluz de las noches en vela.


Fuiste un árbol de ramas verdes que creció en el agua

como un géiser de amor.


Ni la lluvia ni la ola mojaron jamás el alba de tu pecho,

tan clara, tan lívida en la etérea canción

de los silencios insomnes.