Tus ojos regresan a la lluvia y hacen del gris
un sendero de agua en la quietud del pasado. Tú
sabes del color tardío de las amapolas cuando
el rojo es un alba que vive en el nido ancestral
de la noche, a veces olvidas que fuiste un árbol
de frutos dulces donde maduraba el canto del colibrí
entre el ramaje en sombra de tu voz, y a veces dibujas
espejismos en el círculo del día como si algo, quizá
la resurrección de tu anhelo de no sucumbir al azar,
quizá el fiel ardid de la memoria cuando el ayer
es victoria de la luz te dirige a la arcadia donde
los paraguas lucían un arco iris en sus cúpulas
y la lluvia en tus ojos los volvió del color
de las nubes ya para siempre.