sábado, 3 de octubre de 2026

El derecho a una vivienda digna

 Nos llaman perroflautas, vagos, getas.




Soy un “joven” de treinta años, universitario, con dos máster.



Gano mil doscientos euros por treinta y ocho horas semanales

a tiempo parcial(en realidad son cuarenta y ocho

aunque solo me paguen por treinta y ocho).



No diré en qué trabajo porque podría hablar

de muchos trabajos precarios en la misma situación que el mío.



Por el alquiler de una habitación de once metros cuadrados

setecientos euros mas gastos comunes de luz, agua, internet..



Nos dicen “ahorra como hicimos nosotros”.



Ya nos gustaría...



Siento que me chupan la sangre y la vida.



Siento que para mí no hay futuro.



Siento que los políticos no me representan

y que sirven a otros intereses...



Siento que la avaricia y la explotación reinan.



Me duele ver como a ancianos que pagan religiosamente

sus alquileres los echan a la calle los fondos buitre.



Y aquí seguimos, a la intemperie,

reclamando nuestro derecho

a vivir dignamente.



Espero que nos entiendan

y si no

dará igual

porque por fin hemos dicho

ya basta.



*No pretendo crear polémica con este humilde poema, solo constatar una realidad que a mi modo de ver es injusta.

viernes, 2 de octubre de 2026

De cómo llega el amor

 

Su imprevisto umbral fue la mirada que abrió

la puerta al ensueño, probé su arquitectura

con el tacto, con el gusto que en mi boca

dejó tu boca, olí su esencia en la piel

amante mientras gemía el deseo dando

voz a la pasión con sílabas de ardor;

fue inútil resistirse a su imperio, y lo vi

lo toqué, lo gusté, lo percibí, lo olfateé,

en definitiva se hizo uno con todo mi cuerpo.


El cielo de las casas vacías

 

Ven al cielo de la casas vacías, ni sombra

de tu paso por las paredes, ninguna voz

resuena en los pasillos, nadie vendrá

a limpiar las habitaciones con la luz

del alba, ni se oirá por la noche la risa

de los ángeles; así es cómo de tu corazón

nacieron la rosas sin ayer del olvido.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Vencer al rencor(asuntos de familia)

 

Acepto los símbolos que conjugan la palabra aunque

ignore la pluralidad, el eco que en la mente produce

una frase que toca lo sensible sin que la prevención

o el descuido adivinen que hay una metamorfosis

en el interior del alma, un poso antiguo donde vibra

disímil el sentir, un secreto no revelado, una cicatriz

que supura al nombrar la puerta que abrió al dolor

su dintel amargo; se desconoce el filo que causa

en el corazón que sufre tan sangrante duelo, la

vocación era otra, otra la urdimbre de la palabra

en la voz de quien apunta la flecha sin presentir

que atinará en el centro de la llaga, y es un cruce

de reproches el diálogo tantas veces repetido,

y es la lágrima, el llanto, la impotencia, un túnel

del que no se adivina el final, la toalla tiembla

en la mano antes de ser arrojada, aún los dedos

la aprisionan, aún no llegó la soltura, aún no es

caída, aún un rescoldo de paz podrá avivarse si

en los dos pesa más el amor que, su némesis, el odio.

martes, 29 de septiembre de 2026

Como un hada

 

Abres un libro y vuelan palomas

como verbos de infantil azar.


Te vi en el cristal cuando ya no eras sombra,

te soñé luna en la cadencia de los tiovivos

siempre en círculo alrededor de un jardín alado.


Te perdí al nombrarte en soliloquio sin un diálogo

al trasluz de las noches en vela.


Fuiste un árbol de ramas verdes que creció en el agua

como un géiser de amor.


Ni la lluvia ni la ola mojaron jamás el alba de tu pecho,

tan clara, tan lívida en la etérea canción

de los silencios insomnes.


lunes, 28 de septiembre de 2026

El encuentro

 

Casi no te reconozco.


Igual que tú a mí.


Lo noté enseguida.


Tu voz ha cambiado,

los gestos, la mirada.


Sé que también mi voz es otra,

mis gestos otros,

la mirada otra.


De los ideales, ya ni hablamos...


Al irte vuelven a mí los recuerdos

de la edad 

sin sombra

que nos unió

cuando aún éramos 

jóvenes.

domingo, 27 de septiembre de 2026

Ante el espejo

 

Mi perfil es un río que no cesa, mis ojos

una sombra sin color, hay en mi piel muchas

pieles sepultadas que apenas consigo ver, un

palimpsesto de carne fláccida en la superficie

del azogue llama, inútilmente, al niño que fui,

pronto seré calavera sin perfil, sin ojos, sin piel, sin

carne, y sin el peso atroz, que provoca en mí, la nostalgia.