viernes, 27 de febrero de 2026

Cicatrices

 

Fueron la derrota de la sangre al fluir sin el cauce

íntimo por donde circulaba entre impulsos de azar,

la herida dejó una línea en la piel como un largo

aullido de agonía, son ciudades de muros ocres,

látigos que aún zigzaguean en el tapiz de la epidermis,

sonrisas tristes que reproducen símbolos únicos

en el mapamundi de un cuerpo que ya no es ese

territorio virginal donde amaneció la infancia,

solo el que ha vivido sabe que en cada cicatriz

hay todavía rosas que con la luz del ocaso florecen.

jueves, 26 de febrero de 2026

El sueño del Minotauro

 

Nunca vi los pasillos como túneles,

había luz de antorchas

y el olor puro de la carne tierna.



Logré salir al mar, la noche clara,

el corazón virgen.



Y navegué a la deriva

pero una luz me condujo

de vuelta a la isla.



En el laberinto solo estabas tú, esperando.



Por fin comprendí que lo único real era mi hambre.

miércoles, 25 de febrero de 2026

Esos días que el recuerdo vuelve felices

 

No sonaron címbalos al amanecer ni buscó un ángel

mi áspera mejilla, ningún coro ni algarabía acompañó

la cadencia de los relojes, la luz no brilló más para

que mi sombra bailara alegre; sentí paz en mi interior,

fluí como el caudal de un río en invierno entre arbustos

en flor, sin esperarlo llegó el día del éxtasis como una brisa

leve, un latido en calma, la sensación a posteriori

de que vivir nos regala instantes que en el recuerdo

crecen y son conciencia de que la felicidad pasó

a nuestro lado de puntillas, por lo que solo fuimos

capaces de disfrutarla cuando ya éramos futuro.

martes, 24 de febrero de 2026

El charco

 


¿Quién pudiera decir que solo es agua, lluvia quieta,

lágrima de gigante? Yo veo en él un mapamundi imposible,

una bruja al fondo de un cielo gris, tu rostro en la pátina

que oscila con el aire manso. Es huella fugaz, acuario

sin peces, cristal donde la luz nada como un ángel-niño.

La sed del sol y el azul solo le dan media hora de vida.




lunes, 23 de febrero de 2026

Ventana del alba

 


En el centro de la transparencia hay un mar de luz,

como la vulva de una invisible flor te abres al día,

la pureza del cuarzo recibe del sol una bendición

de claridad, mis ojos que ven cómo parte la noche.




domingo, 22 de febrero de 2026

Infancia

 

El territorio que transita por los ríos que juegan

a nombrar su inicio y su fin.



Las habitaciones con dibujos a medias como un arabesco

que crece sin saber en qué pared lucirá su filigrana.



Las huellas recientes del que todavía es liviano

y flota en el azar y será producto de un mañana

que perturbe la candidez de su ágil pensamiento .



El que sabe que la vida es un rocío temporal que se posa

en la inocencia con el agua que alegra la piel sin llagas del impúber.


Los ojos donde no existen barrancos negros, ni las pesadas hojas

de un árbol herido caen día a día sobre el frágil tapiz de la edad.


El confín como una isla entre la bruma y el que nada en el océano

sin avizorar aún en el horizonte su más que probable naufragio.









sábado, 21 de febrero de 2026

Miénteme

 

Un día aprenderás a cambiar el color de las flores,

nace el arrullo del canto más cruel mientras tú imitas

la albura que ha vertido la nieve en el cauce rocoso de mi nombre.



Yo sé que hay alas de ángel en tu verbo y que maquillas el rojo

para que no vea la sangre arder cuando la derrota provoque en mí

un ascua que licue en púrpura la fiebre que en mis ojos lagrimea

como un mástil de dolor en el navío del fracaso.



Y no es piedad tu larga cabellera de amor, no hay espadas o fusiles

que desde tu boca me inviten al delirio, no coses la seda del mal

a mi piel desnuda, toda tú eres palabra cándida que voló con los pájaros

de la infancia para dejar su sombra en mi jardín de estío.



Como un eclipse que adormece la luz del sol en el desierto de mi alma,

como si en el encaje de un hemistiquio tú fueras la palabra feliz

que ya no aviva el tizón del desencanto

honras el círculo de mi existir con la infantil canción de la mentira.



Miénteme hasta el fin, que nunca vea en mi espejo cómo crecen

los estériles cabellos de la congoja

aunque el precio sea desconocerme o negar lo que soy

bajo la claridad de una luz

-que yo lo sé-

iluminará a otro.