miércoles, 20 de mayo de 2026

Color rojo

 

Aún guardo el pudor de la infancia

y de la juventud el fuego que quema la nieve;

son dos cosas a las que no renuncio,

en mis pómulos el carmesí perdura

y en mi blanca piel

la enrojecida huella del deseo

como señal de que he vivido.

Para ti, para mí

 

Los cuerpos que gimen,

la ausencia de la palabra,

la sensación de plenitud,

la sexualidad como una flor

que se abre a la noche.


Y después, para ti, la nada.


Y para mí la condena

de no poder olvidarte.

martes, 19 de mayo de 2026

Los buenos hijos

 

Toda la herencia la dividimos por mitad.


El dinero del Banco de Santander,

lo obtenido por la venta del inmueble de Madrid,

del chalé de la Sierra, del coche casi nuevo

y del inventario de las casas.


Dos millones por cabeza.


A Juan le vino muy bien para saldar sus infinitas deudas.


Yo vendí mi humilde piso de cincuenta metros cuadrados en Lavapiés

y me compré otro de más de cien metros en el barrio de Salamanca.


Gracias, papá.


Te queremos.


Sobre todo ahora

que te has ido

para siempre.



lunes, 18 de mayo de 2026

La tristeza

 

Tu manto paraliza el corazón de la alegría,

eres una brisa torpe que se ancla en el ánimo

como un nube de piedra, callas cuando pregunto

por tu raíz sin voz que oscurece el horizonte

de mis sueños, y nunca huyes como un pájaro

que construyó en mí su nido de silencios

con pequeñas briznas de soledad, igual

que mi sombra me sigues sin que yo

pueda evitarte, pero un día se abrirán

mis párpados a la luz y entonces reiré

como ríe el náufrago que encuentra

por fin su isla añorada.

domingo, 17 de mayo de 2026

La puerta

 

¿Qué hay allí sino el mismo aire,

la misma luz que atraviesa la sombra,

mi cuerpo que divide los dos planos

de un único mapa?


Cruzo el umbral y no hallo tu voz 

en la habitación vacía.


No es un puente el dintel,

la oquedad reina

en su interior.


Nadie espera detrás,

nada existe

en el pozo 

de lo no vivido.









sábado, 16 de mayo de 2026

La isla

 

Se abre la flor con las hojas de seda y el tono escarlata de la pasión.


En mí la fuga del verde, el acento dulce que mima las vocales,

las alas que pliega el vencido cuando el aire roza su tez aún joven.


Y en la luz el candil de la esperanza que ilumina el ojo

que lo recibe tímido como si no fuese un regalo de la claridad.


Y en el arenal oscuro donde la piel se confunde

con la sombra infeliz de la erosión múltiple

mis brazos en cruz, mi torso tiznado,

mi pecho que suda la sangre negra de los ríos sin alma

te llama al abrigo de los muros al sol, del volcán azul,

de la noche que vibra con los acordes de un violín celeste.


No existen ya las palomas que se alejan del mar como luces blancas,

no existe el color en las flores, ni existe el árbol sin fruto tan pétreo,

tan fósil, tan inmortal.


Unicamente existe la isla que nunca fue jardín ni oasis

en medio de un océano del que no recuerdo su nombre.









viernes, 15 de mayo de 2026

Lo oscuro

 

En el espacio donde duerme el silencio la zona gris de la luz,

penúltimas tardes que se entrecruzan por la rendijas que despiden con ecos

la luminosa estación de los adioses.


En el cielo la ósmosis de nube y azul danza entre claroscuros

como pájaros velados por la vespertina fuga de los calendarios

abiertos a la soledad de un tiempo que forma elipses

bajo racimos astrales de infinitesimal desliz.


Y vuelve la sombra al árbol y la noche al alma y la negrura al pozo

donde el carbón semeja el tizne ambiguo de un celeste ovario

sin la luz de un sol entre escombros que renacen al día

como un sueño de blanca palidez.


Y en el corazón de la ceniza, y en el revés de la luna,

y en el grafito que no escribe con el lápiz que fue aurora,

un único dibujo queda sobre el papel ya ennegrecido por la edad.