sábado, 11 de julio de 2026

Chimeneas

 

Del rectángulo enhiesto brota la serpentina del humo,

el aire la mueve caprichoso en danza gris sobre los tejados

que unen a su vez sus largos hilos semejantes a un tapiz

volátil bajo el cielo nuboso de octubre.


Así en ascuas se derrama el candor del hogar, así el fogón

dibuja briznas en la corriente del frío que equivoca

a los pájaros con su culebreo que en la noche deja

un rastro moribundo de frágil luz que agoniza.

viernes, 10 de julio de 2026

Casa de infancia

 

Cruzar tu umbral es como volver al seno de una madre eterna,

respirar el aire detenido, sentir entre las vigas el frenesí

de un corazón que revive ante la mudez de mi voz

que solo te evoca desde la edad infantil de los sueños.


Tú me recuerdas, lo sé porque algo en ti descubre las cicatrices

que dejaron mis heridas en tu piel venerable, lo sé porque

en las ventanas que golpea el viento continúa la música

que oía desde mi habitación como un arpegio de paz.


Lo sé porque aunque los muebles de entonces ya no existen

su huella me habla desde lo íntimo de tu ser como el eco

de una presencia viva que perdura en la memoria igual

que en el canto del nuevo pájaro perdura el canto

del pájaro ido.


Toda tú eres luz cálida, y yo el único amante 

que te queda.

miércoles, 8 de julio de 2026

Postal desde el frío

 

En mis ojos hay nieve y en mi corazón hielo.



Qué silencio, qué blancura,

qué frío tan puro.



Los abetos y la cabaña

junto al lago.



Y un sol herido,

allí

arriba.

martes, 7 de julio de 2026

Corazón de ceniza

 

Porque existió en la llama toda la fiebre de la lucidez,

porque un crepitar de leños fue la música que acompañó

tus días, porque de la yesca del deseo brotó un ángel de luz,

porque al calor de las ascuas el frío es tan solo una palabra

sin voz, porque si ahora yace la ceniza en tu corazón

es porque en su interior una vez hubo fuego y viviste.

lunes, 6 de julio de 2026

Como Kierkeggard

 

En la hendidura el magma de la fe.


Ni catedral insomne

ni gemas en la cruz

ni el blanco del armiño.


Solo la fe como una espada de fuego.


Y el yo que sufre por no ser uno.


Duele el dolor de Dios en mí.

domingo, 5 de julio de 2026

Mujer sin tiempo

 

Antigua vas con la camelia bordada y en el canesú

ribetes de olvido, así con el frío de lo que fue un árbol

de cabellos rojos, con el perfume del ángel en las axilas

y en la frágil espalda una cicatriz de la que aún manan

los sueños persigues la bruma en el bosque de un cuadro

como ninfa inmóvil de un verde ya desvaído, te alejas

en mitad de la lluvia con el sombrero del azar que corona

el enjambre de tus bucles, casi levitas sobre la luz que te lleva

hacia un confín ignoto, y en la anacronía descubro que nunca

fuiste tú tan real como ahora en que ya no estás y te has ido.

A la isla de Tenerife

 

Ni barco ni luna, espigón que clava en el azul

su esqueleto, solo orilla que recorta su faz

en la piel del océano, símil de efervescencia

tu nido de volcán ya todo ceniza, en ti llueven

las flores del drago, en ti el acento dulce

y la piel oscura del guanche, en ti el sol

de África y los jardines del trópico

que coronan la infinitud de tu alma.