domingo, 23 de agosto de 2026

El río

 

Naciste hilo de agua entre peñas, un hilo que recorre

el surco alimentándose de la lluvia y de las generosas

arterias que vierten en ti su líquido fértil, transcurres

en sazón, preñada tu matriz como la vena de un aljibe

sin fondo, tu cintura de meandros fugaces, de silvas

y álamos en los bordes, de peces antiguos que cruzan

de orilla a orilla tu fluir de manantial eterno semeja

un látigo que agita tus aguas hasta que de pronto

un abismo asoma, allí donde tu cabellera cae con

rumor de fuente bravía en cascada de espuma,

prosigues en ágil canto tu singladura, ya turbia

la piel que rompe en los labios de un mar

que, aguarda amoroso, tu inagotable beso.

sábado, 22 de agosto de 2026

La casa vendida

 

Nunca la vi desnuda, nunca las huellas de los cuadros

mostraron su faz de tinta, el color ya desvaído

por las olas de un tiempo dejó cicatrices en la piel

que un día no tan lejano brillaron como arco iris de luz.


Hoy las voces son ecos, silbidos en las juntas del cristal,

palabras que regresan con frases de las que solo la infancia da testimonio.


Allí hubo, como en jardín de vida, alfombras gastadas por el paso,

paredes mudas que oyeron hablar a los teléfonos desde un rincón oculto,

días de amor y días de feliz encuentro, días donde la desgracia

fue un grito en la madrugada, días de púrpura y días sin alma

como un nidal abandonado al oleaje de una marea borrosa

donde ya no nadan los recuerdos.

viernes, 21 de agosto de 2026

Pequeñas cosas

 

Así ocurrieron en el azar, así la sencilla voz

cruzó los misterios del aire, de ese modo

el tacto sutil fue espora de luz en los rincones

de la materia, objetos que un día dejaron de ser

múltiples en el corazón del niño porque el recuerdo

convirtió en único su metal, su caoba, el gastado

plástico que con amor sostuvo entre el índice

y el pulgar como un trofeo sin réplica, y también

el visaje que regala una caricia cuando el abismo

se refleja en unos ojos que han dejado de ver

la luz del ensueño, un adjetivo que nombra

a la paz con sílabas de nieve, la ternura

que no oculta su dolor ante la humana

condición que anuncia, de nuevo, la caída.



jueves, 20 de agosto de 2026

El auto, tú y agosto

 

A la velocidad de mil kilómetros surca el deseo los paisajes

que soñamos, calla agosto mientras el sol guía al caparazón

gris donde medio desnudos con el sudor naciente que vela

los cuerpos ya no somos más que un pálpito que asume

su don de fértil ansia bajo las olas del éxtasis; se abren

las pancartas de un río que nos dirige a un sur de cal

y frutos rojos, y en tu frente la senda del agua es un lago

sin orillas que cae por los surcos de la piel igual que un riego

de paz cae por la alegría de vivir; un soliloquio de cigarras

muere en la luna del automóvil, yacen los árboles del estío

con el velo del polvo en la desnuda corteza y un pájaro

te nombra bajo el azul de la distancia que se aproxima al coche

como un hogar con ventanas de colores que dibujan mundos.


miércoles, 19 de agosto de 2026

Cenizas

 

Solo esperáis la leve brisa que os alce,

el viento que esparza vuestra negrura

que ya no forma un árbol de carne

en la raíz de un nombre, el aire

que os siembre en la estéril

tierra del olvido.

Leitmotiv

 

En todos mis poemas están.


La flor marchita,

el cadáver de un sueño,

los ojos cegados

por la luz.


Y siempre, siempre

lo que he

vivido.

martes, 18 de agosto de 2026

Tu pasividad

 

En el aura inmóvil habita la caricia del tiempo,

aún la brasa calienta tu fe mientras duermen bajo

el olivo los estigmas de una sombra que aniquila tu nombre.


Aguardas un sol nuevo que ilumine tu presencia de mar cautivo

entre faros sin luz, finges moverte en la calima porque nadie ve

tus miembros de piedra, su ancla azul de hilos que lloran por la feliz

cadencia de unas olas que murieron en los arenales del azar.


Y te plantas en los días como un árbol cuya savia es la memoria

dulce de los insomnios que recrean oasis de ternura, paraísos

donde las huellas siguen vivas como cicatrices de fuego

que retornan en la noche de tu candor infinito.


Cuál es el límite, en qué reloj encontrarás un pozo,

un agujero en que caiga esta falange del futuro que te ata al espigón

de la indolencia, al frío cáliz de la pasividad donde todo es silencio.