jueves, 26 de marzo de 2026

El soñador

 

En este juego de líneas donde el volumen se adapta

al espacio con la fe antigua de la perfección mi longitud

no reconoce la geometría de los poliedros que limitan

mi existir, vago por los caminos de la luz entre el color

y la densidad, rozo con mis mejillas el aire que busca

lo infinito en el azul del tiempo, me desnudo entre las olas

de un mar invisible porque detrás de mis párpados existen

océanos de nieve sin la espuma ni el coral de los arrecifes

del sur y vuelo con las alas de la fantasía buscando las rosas

que crecen en las nubes como fruto que expande un resplandor

de luna sobre mi faz cansada, y ya no sé si sueño o me vence

la ilusión de abrir esta jaula donde la vida pone un cristal

en mis ojos para que así lo visible se vuelva, sin remedio, cárcel.



miércoles, 25 de marzo de 2026

Mi enfermedad y yo

 

No sé si es que me odia

o simplemente

necesita un hogar nuevo.


Si le hablo con cariño se irrita y muerde.


Es cruel y despiadada.


Es como una aguja al rojo vivo

que no cesa de clavarse en mi interior.


Siempre con sed, a menudo aúlla como un lobo fiero.


Le puse un nombre a mi fiel animal de compañía: “Esclavitud”.


Y así seguimos, ella creciendo en mí,

yo aguantándola,

como dos esposos sin paz, 

hasta que la muerte

nos separe.













martes, 24 de marzo de 2026

La música de Adela

 

Adela, tal vez setenta años,

toca el piano todos los días

de tres a siete.


Es mi vecina del tercero.


En el segundo a cada poco se escuchan gritos,

son familia numerosa, y ya se sabe

compiten a ver

quien habla

más alto.


A los del primero casi no se les siente.


Qué maravilla.


Yo ocupo el último piso

-o sea el cuarto-.


Estoy entre la música de Adela

y el desván

por donde corren las ratas.













lunes, 23 de marzo de 2026

El desagradecido

 

Me tatué en un brazo la bola del mundo.


Tú en cambio elegiste un nombre.


El mío.


Lo llevabas en el pecho.


Lo llevabas en el alma.


El tuyo fue un acto de amor.


Poco puedo decir de mi propio tatuaje.


Tan solo que no aparece en él

tu nombre.





domingo, 22 de marzo de 2026

Nunca ceno solo

 

Soy un hombre de rutinas.


A las nueve en punto de pie.


La gimnasia matutina, el café cargado,

un poco de lectura y antes de comer

el vermú en una terraza.


El almuerzo frugal, una siesta breve,

más lectura, un rato de tele

y un par de vinos en el Mesón de mi calle.


Por la noche la soledad y yo cenamos juntos.


Y así cada día.



sábado, 21 de marzo de 2026

Amigas hasta la muerte

 

Allí están, como todos los días,

a media mañana

ocupando su sitio

junto a la cristalera

del bar de la esquina.


Hoy son diez- ayer once-

van muy arregladas

con sus coloretes en las mejillas,

los labios rojos,

las perlas y collares

y esa ropa de otro tiempo.


Las oigo hablar, reír,

que si su esposo,

que si sus hijos,

que si sus nietos,

que si fulanita...


Cuando el tema es político bajan la voz,

aunque uno ya supone de qué pie cojean.


Son felices así, con sus cosas.


Que dios me guarde de su juicio.





viernes, 20 de marzo de 2026

El súper

 

Vine aquí a comprar una palabra amable,

un abrazo, un perdón…


Y me encontré con el precio de la carne,

del pescado, de los embutidos,

de las latas, del pan…


No hay un súper para el alma.


No se puede comprar el cariño verdadero.


Ni con todo el oro del mundo.