jueves, 26 de mayo de 2022

La esperanza

 

Es un átomo,
una semilla,
una molécula siempre virgen.

Luce banderas de futuro,
no abre surcos para morir,
mira al cielo porque pretende ser el sol que aniquile la duda.

En mi corazón es un hilo de oro que cose mis heridas,
que enciende el haz de su faro sobre un océano oscuro.

Cuento sus sílabas pares, las recito como salmodia u oración,
invocando su latido, su fe roja, su eco de piedra que no vuelve al ayer.

Quiero su abrazo de reloj mentiroso, quiero su valor más puro,
como un rayo de olvido, como una luz en la sombra,
como una llama que en mí, reviva

lunes, 23 de mayo de 2022

Fe

 

Caudal de sangre y fuego, de ósmosis y asombro,
la letanía viste con su voz de néctar a la desdicha,
veré un enjambre de amapolas, luz en la tiniebla,
la desnudez de la quietud en la claridad poderosa de la llama,
sentiré un corsario adentro que saquea mi dolor de náufrago,
oiré crepitar la esperanza y su humo elevarse como un corazón ardiente.
Una oración en la noche, el frío es la penuria y la calavera del descreimiento,
el calor es un susurro que brilla como un carámbano de luz, me guía,
me seduce con su armonía axial, así el versículo fiel que no calla,
invoca al excelso, al desconocido, al Jesús que nimba mis días,
al amor que se vierte en ondas que acunan mi vejez; sin el vacío,
sin la negación amarga, llega su haz a poblarme, y soy el destino
en un carro de ángeles y soy el sueño que añora el paraíso.

sábado, 21 de mayo de 2022

La luz del recuerdo

 

Imágenes que no se han ido,
los juegos de seducción
en una cafetería sin gente,
la isla ocre, siempre cálida,
tú ante el espejo, desnuda.
Recordar lo vivido, como
una sombra que, dentro
de mí, refulge.

viernes, 20 de mayo de 2022

Noche y mar

 

Hay olas en este pasillo sin diques.
Eras párpado según la ruta de tus ojos,
eras la historia de un farol casi dócil.
Un beso mutilado de alas cae como una gota encendida
en el molde labial, en la sesgada grieta del ser.
Sin palabras, la atmósfera de la luna,
el humo se iza- añora su latido de brasa-
la hebra naciente brilla en el fulgor del cigarro, se esparce, es.
Te susurré: “ una flor en tu ombligo, canta”.
El mar como un arpegio que la lluvia eclipsa.
Nadamos con las horas, sin sueño, de esta noche
que no tendrá fin en mi memoria.

miércoles, 18 de mayo de 2022

Partiendo hacia la isla

 

Hay trenes de vicio blanco, nieve de enero
sobre la arena de la playa, una estrategia de ausencias
responde a mi pregunta vieja de horas oblicuas.

Hoy revivo el año, las huellas que dejé,
los rótulos parpadeantes, mi ropa
desmadejada, gris y azul, una camiseta bajo
el abrigo sin color, jeans negros, zapatos
con heridas como mi voz al despedirme,
lo mismo que un gorjeo de agonía en la cintura
neutra de la tarde.

Descubro silencios en un atlas,
historias de eclipses y serenidad,
siento el mercurio de la vida
esconderse entre las páginas, las sombras y la luz
se entrelazan al ritmo musical del vagón,
los paisajes que veo se diluyen como hojarasca febril,
bosques que agitan sus ramas,
la llanura espejea en la canícula,
la meseta en mis ojos esparce un oro amarillo
de fulgor sin alma, ya caído.

Voy hacia la isla de espigones y mar,
no hay en mí el poso de la ausencia,
la lluvia es una sintaxis de agua donde se moja el tiempo
que ya no veré; la isla es árida, habita los colores y la ceniza,
la isla se recoge como un pecho de nácar,
la isla tiene acento tropical en sus flores rojas.

El tren viaja sobre raíles de hierro, sin rumores,
silencioso como una serpiente que buscase un lugar al sol,
una tierra segada, rocas estériles, cactus solitarios,
guacamayos de voz dulce, un hábitat de amor, de entrega a su sed asesina.

Yo no sé cuándo ese mar de mitos imberbes anidará en mis ojos,
allí en la cruz del archipiélago, el resplandor de la isla es una gema,
un lagarto con forma de nave, un seno tortuoso
donde la canción se vuelve duna gris,
un hogar de palmeras, sílice y viento,
para mí, el apátrida.

lunes, 16 de mayo de 2022

Despertar

 

Nunca acontece la luz antes de que los párpados mueran.
Yo veré, de nuevo, el artificio de la claridad.
Inútilmente el hombre descubre el día cada día,
porque el día es un latido que necesita sangre,
una noria o una estrategia de átomos donde el resplandor persiste
como el plomo persiste en la cadena que afila el brocal de un pozo.
Otra vez la claraboya suda un rocío de perfume blanco,
en mi cama los horarios se reflejan en el mapamundi de los relojes,
soy yo quien viaja entre las horas, sediento de edad,
desnudo, microscópicamente asido a la quietud del aire,
gotas de mi aliento enroscadas como rizos que ponen un dique a los segundos,
que quieren ser murciélagos nocturnos o ataúdes rojos en su fosforescencia
de alma mater junto a los silencios que pueblan los suburbios de esta habitación
que crece hostil, que vendrá a robarme la noche, cicatriz pérfida en mis ojos
que se despiertan como insectos viriles, como plantas en la fotosíntesis del olvido,
como la inmanencia de la sombra cuando reproduce mi condición de oscura efigie,
entre las sábanas que yo quise abismo, sin ardid, solo imagen en el espejo irreal
que me traga sin reconocerme, materia sin perfil, náusea de la calígine,
vértigo de rosas negras; aquí, junto a mí, al despertar.

domingo, 15 de mayo de 2022

Tu ayer

 

Qué color has inventado que no veo. Una palabra olvidé,
al decirla todo se vuelve oscuridad. Y si tu ayer ya no
es el mío, ni en los días tiembla mi luz, ni espero tu voz
bajo los soportales, ni me asomo al ventanal de mi casa
con los ojos del lince fijos en tu casa, con el hambre
en los labios y la sed infinita del deseo, cubriéndome,
así, tan pesadamente, como una letanía de plomo.