jueves, 23 de abril de 2026

Unos momentos de contemplación

 

Entrechocan sus alas y picos

en combate voraz.


Sólo por unos restos de pan duro.


Parece que para ellas

no hubiera mañana

ni día venidero.


Alguna sangra, alguna se encrespa,

alguna huye, alguna agrede...


Todas buscan una única cosa:

el mejor de los pedazos.


Nada las sacia,

ni las detiene

en su salvaje rito.


Hay tanto de humano en ellas

que al mirarlas

yo también

me siento

paloma.













Némesis

 

La luz cenital sobre mí

y yo

que solo consigo

ser sombra.



miércoles, 22 de abril de 2026

Paisaje de río

 


Un silencio de pizarra acoge la quietud del río

y es un rostro ajado el perfil de las laderas,

la piel pétrea y el fruto de la vid como zarcillos

de un verde en flor, esta luz gris de nube velada

posa en la frondosidad de los árboles una lengua cálida,

apenas el aire mueve las ramas del chopo, del castaño,

del abedul, del laurel y de algún olivo secular,

la crin del sarmiento que recorta un viticultor

mientras recorre el bancal, el milano que busca

el azul entre la lluvia finísima, el agua casi azabache,

nuestro navío que sortea hojas y troncos con su ritmo

de cetáceo afónico, y aún los ecos del motete

bajo la parra monástica, en el cañón vestigios

de la labor que madura con lentitud como la tez

liquida de este río impasible y en su fluir sereno.





















lunes, 20 de abril de 2026

Tu apariencia

 

Te prefiero en carne viva, sin ningún abalorio,

pura en tu sentir, un alma que no esconde

bajo las palabras un vislumbre de falsedad,

ausente de ornatos, sin el carmín que maquille

tu boca, ni el vestido que oculte tu frágil cuerpo,

sin la voz que finge para seducir al amado,

sin la riqueza artificial del que idolatra el oro

ni el egoísmo que mutila la razón que nos une,

solo tú, casi salvaje en la jungla de mi ser

tras el amparo de este oasis que te acoge.



sábado, 18 de abril de 2026

Toda tú eres candor

 

Nace en ti la palabra sin el peso que corrompe el sentir.


Toda tú cristal puro que en tu desnudez muestras la virginidad

de un corazón que sufre ante el dolor mío.


Tu índice vaga por mi rostro, en la comisura de tu boca

hay cisnes blancos, en los iris el agua de una lágrima vela el azul.


Jamás hieren tus verdades porque en el ventanal de la inocencia

no hay espadas de luz sino una sombra que cobija el ardor mi duelo.


Juegas con las flores de un jardín que nunca está mustio.


Sonríes igual que una niña aunque los años 

ya dibujan ríos secos en tu piel.


Eres un soplo de aire tibio que refresca la noche

en que antes de conocerte yo vivía.



viernes, 17 de abril de 2026

Un reproche a mi autoestima

 

Yo esperaba que crecieras segura de ti

entre las olas del mar de la vida.


Creí que poblarías mi sangre

con la altivez de quien se enfrenta una y mil veces

al destino que le tocó en suerte.


Pensé que igual que los músculos,

el osario que sostiene mi verticalidad,

el vello que brota impune por los recovecos de la piel,

la voz que madura y agrava su tono,

tú serías mi adalid,

el capitán de ese ejército sin nombre

que es un cuerpo cuando transita desvalido

por los círculos que el azar dibuja

sin tener en cuenta

ni el dolor

ni la herida.


Me equivoqué contigo ya que no pusiste en mí el acento del orgullo,

ni en las palabras un arma con la que amedrentar al enemigo que agrede,

ni la flor del narciso fue tu regalo, ni perseguí sobre tu cuadriga el oro de un triunfo,

ni me jaleaste en la lid, ni hallé ese amor que se volcara en mi como un perro fiel.


Y ahora qué queda sino el desnudo de un alma

y el solitario jardín que es mi edén

sin el juicio pertinaz

de la dura querencia.







jueves, 16 de abril de 2026

Esperanza que nunca llegaste

 

Tantas veces te invoqué, tantas fuiste mujer veleidosa

que coquetea con la ilusión del caído.


Me poseíste con tu aura virgen, tus guiños de amistad,

el color-verde mar, verde esmeralda, verde fruto

del manzano, verde hoja del árbol fértil-

al que pusieron tu nombre.


Por ti me icé cada vez que la fatalidad hizo de mí su diana,

por ti el sueño se hizo carne y entreví una luz en medio

del túnel que me habita.


Por ti doné un óbolo al dios del futuro apostando por ganar una paz

que naciera entre las flores invencibles de la desgracia.


Por ti aguanté de pie las embestidas de lo real

como una estatua pétrea ante los vientos que silencian la voz de un niño.


Hasta que, al fin, supe que solo eras un ángel fugaz en un cielo sin azul,

la sombra de una luz que no existe, la mentira en la que creemos

para huir de un destino que maltrata nuestro ser, el rótulo que un día

deja de brillar en el horizonte, ya para siempre y sin remedio.