viernes, 19 de junio de 2026

Vivir lo vivido

Un patio que es piel negra.

La luz envuelve tu pañuelo,
tu sombra y tu hombro liso.

Parpadea el músculo de la araña en el bies de la moldura,
como un vórtice ensimismado
mi habitación regresa al pliegue
sabe
que la dimensión desconocida es un reflejo de la luna.

El hombre calvo guarda un nido en la fotografía azul,
sospecho que los lirios no viven en fraguas de alambre,
al contrario, sus pólenes agitan la niñez
con el candor altivo de las mariposas.

Ahora solo hay una brasa,
redonda, mineral,
en el cigarrillo,
faro en la penumbra
que tú,
mi diosa,
acomodas al índice,
bajo la sonrisa torpe del anular enhiesto.

La lámpara cobriza, bruñida,
latente como un reloj roto, la araña de cristal
que no es un sol, que ironiza con su haz,
tímido,
insomne,
surreal
como la memoria de un astro en tu sien.

Si supieras que mil gusanos se arrastran ajenos a la nieve,
si conocieras la esfinge que late entre mis ojos,
si, al fin, la lluvia, rosa de agua, bautizara el perfil del dragón,
si esquifes en un mar violento amanecieran en tu iris,

si el saber que te has ido nombrara mi rostro con sílabas mudas,
entonces
no quedaría más que una máscara
en los metros cuadrados que somos,
después de vivir lo vivido,
después de morir en lo no muerto.

jueves, 18 de junio de 2026

Isaac

 

¿A dónde me llevas padre en lo más profundo de la noche?


Ulula el búho, la sierpe escondida observa el paso

que asola mi virtud, la luna juega a ser luna

en el cielo oscurecido, casi desnudo, padre,

tu espalda encorvada que ansío abrazar.


Ya tus ojos niegan mis ojos y en tu tez el viento forma ríos de dolor,

cuál es mi destino padre, tú que adoras al Dios todopoderoso,

que le sirves con la fidelidad de un alma dócil,

que cumplirás el sacrificio para que nuestro pueblo

tenga un hogar, un destino

y una fe eterna.


Adónde te diriges, padre, aquí hay solo pedregal,

ninguna fuente, ninguna higuera o árbol, solo matojos,

arbustos secos, aras que llevan mi nombre.


Por qué me sujetas ahora padre con tus fuertes brazos

y por qué brilla en la noche el haz de un cuchillo.


Cuando ya el filo roza mi carne, un parpadeo de luz,

un ángel divino detiene tu acto brutal, es la palabra de Dios

la que en boca del enviado te indica el nuevo sacrificio.


El cordero espera ajeno a su suerte, ya la sangre que brota

no es mi sangre cuando penetra en el corazón más tierno tu daga,

por fin ríes, padre, me abrazas, me besas, me pides perdón

y soy yo quien por ti llora,

querido

padre

mío.















miércoles, 17 de junio de 2026

Aquiles

 

Tú, el invencible,

el héroe entre los héroes

hoy lloras por el joven Patroclo.



Tu venganza será infinita

y con ella caerá la ciudad

que desafió a los griegos.



Un día el más débil de los troyanos

te abatirá, a ti, el invicto.



Y, al fin, tú también

conocerás

el sabor de la muerte.

martes, 16 de junio de 2026

El suicidio del arquero

 

Sabe que la herida será mortal, al tensar

el arco, al sentir el vigor de los músculos,

la pupila que conoce el fin, el cordel que envía

con precisión la flecha a su destino claro;

cómo el pecho se abre para recibir el triángulo

que desgarra su piel desguarnecida, y el color

púrpura que asoma antes de que el último

suspiro llegue a su moribundo corazón.


lunes, 15 de junio de 2026

Amor de reemplazo

 

A veces imagino

mis otras vidas

posibles.



Pude ser profesor de filosofía

o juez

o alpinista

o empresario de pompas fúnebres.



Pero me casé contigo

que eras multimillonaria

y fui, simplemente, esposo.



Es cierto que a tu lado

no me faltó de nada

y que conocí el lujo

y sus bondades.



Engordé más y más y me quedé calvo,

ya no era aquel joven

que un día conquistó tu corazón.



Te divorciaste al final de mí

-sin que yo cobrara un duro

ya que teníamos separación de bienes-

y en la proximidad de la vejez

te paseabas de la mano

con uno de veinte

que tenía un curioso parecido

a mi persona.



Debí haber sido profesor de filosofía

o juez

o alpinista

o empresario de pompas fúnebres.



Mi único consuelo resultó descubrir

que aún me querías

aunque fuera

en el cuerpo

de otro.


Qué ilusa eres.




Tu nombre

 

Se abren las sílabas como pétalos de flor,

en cada vocal un himno, en cada consonante

un árbol que crece hacia la luz, te nombro

y se rompen las esclusas del tiempo, porque

no hay primera vez, ni última, si en los labios

continúa infinito el eco de mi voz al nombrarte.

domingo, 14 de junio de 2026

Poema sencillo sobre la felicidad simple

 

Cree que el mundo es suyo.


Por eso carga con él.


Pesa el oro más que la vida.


No fue libre,

fue esclavo,

porque no se sació

nunca.


Quien posee el mundo

no carga con él

ni valora el oro

más que la vida.