viernes, 18 de septiembre de 2026

La noche que agoniza

 

Ansía el gris un orden que no imponga su color

de ceniza en los intersticios de la piedra, y es que

hoy cuando los murciélagos llaman a la claridad

tu sombra viaja en mí como un latido de nieve

en el ardor del alba, ayer eras azul de mar, espuma

que rompe en el dique de la ausencia con sortilegios

efervescentes que en mis labios dejan estigmas de sal,

mutas según los oráculos del estío como un presagio

de arco iris, así engañas a la lluvia con la luz más pura

enredándose en los hilos que destellan, en el pálpito

sin materia de un reflejo hostil que en la latitud de mis ojos

se desvanece bajo el impulso de esta noche que agoniza.

jueves, 17 de septiembre de 2026

El mar interior

 

Adentro está tu universo con el coral vivo del pasado,

surcas un mar que nadie ve, allí hay islas donde guardas

los tesoros que regresan a ti en los navíos que hinche

la memoria, solo tú conoces la singladura, solo tú

eres el capitán que gobierna este buque que un día

encallará en las inevitables rocas del olvido.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

El sacrificio de los corderos

 

Qué gracia infantil,

qué ritmo de ángel,

qué infinita ternura

la de tu amor puro.


Qué ojos en donde la paz va a rendir

su bandera

blanca.


Asumes, equivocadamente,

que el sacrificio es pasión de dicha,

coro que al fin recibe

tu más aguda voz.


Solo eco en el instante

que precede al ritual,

mientras la noche

sangra pedazos de vellón virgen

caído

como maná cruel.


El granizo


Todo era silencio en mí.
La sombra en la palabra,
lo que oculta el miedo.
Y llegó la ola como un latido de piedra,
un cardumen blanco, duro, hostil.
Cayeron los planetas minúsculos sobre tejados dormidos,
cayeron como una siembra de hielo,
como un ejército lunar de insolente pedrisco,
como un alud de tiempo que rompió la piel de las calles,
el esqueleto de los vehículos, la flor viva de los campos.
Sonó su caída de ángeles como un grito de escarcha,
todo para morir en un ataúd de agua,
filtrándose hasta el tuétano de la herida,
sin dejar huella, como la travesura de unos niños
que no imaginan su alcance.
En mi ventana quedó la cicatriz de un asalto.

martes, 15 de septiembre de 2026

Camino al futuro

 

Como cimbrea el aire la espiga en sazón, así el ritmo

y la cadencia de tu cintura vaga, y no hay otro clamor

que el de la luz ni otra magia que la del pájaro que en tu

corazón vuela, junto a ti, pulida, recortada bajo la fiebre

del azul somos ceremonial del encuentro, polen que

reproduce el son de la palabra en las bocas sin cenit,

con los bríos de la armonía cuando en las extremidades

un compás sucede al otro y es danza la luna de los pasos

y es ósmosis la mecánica que une los pies, ya no islas,

ya istmos de sombra, ya invencible ligadura, ya bajel

del sentir donde no existe polizón, solo mar y tú y yo

a la deriva como amantes que sueñan con otra edad,

en otro sitio, en otro país, en otro día, sin luz, igual a este.

lunes, 14 de septiembre de 2026

El frío de la tristeza

 

El aire se espesa como una ola oscura, viene el rumor

antiguo de la desesperanza con el canto triste de un silencio

que ha perdido su noble razón junto al árbol de la luz,

porque al pie de la lágrima hay nubes negras que presagian

una mueca de mármol, una cicatriz que se abre con la mirada

atroz del cansancio más profundo; lo mismo que una sombra

que nace de otra sombra, o el hechizo que pone en los párpados

la semilla de la desilusión, o el río que inunda la siembra de los días

felices, o la faz donde el dolor es tan árido como un pátina de cal

sobre el gesto amable de la sonrisa yacente, así llega a ti

el filo de una espada que corta el tallo de la placidez, así

la bruma que vela el horizonte con esa lasitud del alma

a la que nombran desidia, así lo inmóvil que crece en las

extremidades como un frío que impide volar a tus sueños.

domingo, 13 de septiembre de 2026

El alumno modelo

 

Qué orgullosa estoy de ti

mi cariñito,

mi tesoro,

el rey de la casa.


Por fin sacas buenas notas, ya sabía yo lo listo que eras,

se lo pienso soltar a la cara a tus profesores,

unos inútiles que no te valoraban como mereces.


La de Lengua que si las faltas de ortografía,

que si eras incapaz de resumir el cuento de Caperucita Roja

y que si “El principito” para ti era un muermo...


El de Matemáticas que si te costaba un mundo sumar dos y dos.


La de Geografía que si confundías París con Londres.


El de Química que te comparaba con un desperdicio…


Pero, dime, ¿a qué se debe tu cambio?


Son dos cosas, mamá,

ahora con el nuevo plan de estudios

-creo que se dice así-

no hay exámenes,

trabajamos en equipo haciendo proyectos,

y yo tuve suerte con mis dos compañeros

que además se han convertido en mis mejores amigos.


Ah! sí y cómo se llaman.


IA y Chagpt.


¡Qué nombres más raros!


Son sus apodos, mamá, estoy tan contento, son tan inteligentes…


Ahora déjame que tengo que jugar a la Play

y luego un rato de tiktok.