viernes, 14 de agosto de 2026

El ángel caído

 


Ay! el grito que enmarca el azul, esa curva hostil

del tronco ante la ira de Dios, de qué sirven tus alas

si la culpa es densa como la pez, la sierpe aprisiona

tus músculos con el atavío del dolor, no hay pájaros

que se posen en tu álgida testuz, qué has visto ante ti,

quizá la mano alzada de la condena inclemente,

el rostro que pronuncia las palabras terribles

que nunca quisieras haber oído, y en el pedestal

el blancor de un tallo que te muestra al mundo,

en su base febriles dragones vierten el agua

donde ahogarás tu pavor, te miran los niños

con la curiosidad del ángel imberbe, las madres

dejan que los perros orinen sobre los monstruos

que te circundan, mientras yo sigo aquí, solo,

esperando a que anochezca, a que las sombras

oculten tu sombra, y a que nadie se acerque ya

a escupir en el pozo negro de tu memoria.


jueves, 13 de agosto de 2026

La equivocación


A veces el tiempo nos devuelve el alud como
una pregunta. Siempre creí en un solo tren
perdido en la noche. Nunca en los eclipses
del miedo. Y sin faltarme tú el paisaje dormía
(a mi lado la ciudad reinventada en bosque,
en silencio inmortal o en largas autopistas
sin destino). Era como volver a la piel
de una huella para decir lo que el vacío reclama
tras sus horas de insomnio. Me refugié
en el hábito de los días precoces cuando el sol
es una página por escribir y el deseo
se conmueve con los sueños perdidos de un libro
rojo. Existía ese incendio que nos quema
y nos seduce, existía también el hogar lúgubre
de los hombres sin futuro. Tracé un mapa
de invisibles telarañas, para que el verbo
fuera luz y mi memoria un pedazo de sed,
desnuda y simple. Todavía pienso que
equivoqué mis aceras, que solo envolví
lo que era transparente, líquido, etéreo.
Algo así como mi vida y su noche fugaz.

miércoles, 12 de agosto de 2026

Resumen de vida

 

Amarillo, azul, rojo y verde.


Podrían ser los colores del parchís

o los de una carrera de cuadrigas

-si cambio el amarillo por el blanco-

en la antigua Roma.


¿Cuál de ellos es mi color?


En cada partida, en cada carrera,

uno distinto.


Cualquiera menos el que gane.




El suicida

 

El segundo se hace eterno, late el corazón como un río que busca desesperadamente el mar donde muere la noche, la lucidez dicta palabras núbiles, su claridad es púrpura como la de un sol de sangre en la matriz del cielo, el medio no importa, el lugar no importa, no importa la cadencia de los relojes que palpitarán en el aire con su condena atroz de pervivir para siempre, la mecánica fricción del largo eclipse de los sueños, es plácido el silencio, la pared escucha una salmodia de dolor, casi muda, el ángel partió, ya no protege tu alma el abrazo múltiple del feligrés, ya las campanas de la alegría callaron ante el horizonte negro que trazaste con el pincel rojo de la desesperación, quieres razonar, quieres que el motivo sea el mas puro de los motivos, susurras mamá, papá, la niñez se ha vuelto enemiga porque es como una flor que brota en el jardín de la esperanza, y tú ya eres principio de ceniza, se extingue el fuego en tu corazón, afirmas la honradez que no despierta la culpa, para redimirte o para no sobrellevar una carga insoportable, pero no lloras y asumes el fin con el orgullo de un hombre consecuente con su destino, ahora tan solo se trata de convertir el pensamiento en una sentencia real.


martes, 11 de agosto de 2026

Los párpados de la memoria

 

Has doblado las rodillas del miedo, con la lluvia

que moja la estela que trazas en las columnas del aire

vuelves a la estéril quietud de los relojes pétreos.


Aún la herida no sembró de cicatrices la piel del dolor,

todavía recorro las vías donde tus alas percuten contra

el cristal antes de que fueras el pájaro del olvido.


Tú sabes que no hay mitos que sobrevivan a la canción

oscura de la vejez, no ignoras que en el vientre de los paraísos

el agua es un espejo que no refleja la luz insomne de los amantes.


Solo los círculos que duraron lo que dura el salto de una piedra

en la faz de un río turbio comprenden la armonía fugitiva

de las horas más frágiles.


Bajo las sombras late un ardor moribundo, el que crepita

en los párpados de la memoria, allí donde resulta imposible

comprender esa luz que penetra hasta el tuétano de los huesos roídos.

lunes, 10 de agosto de 2026

Un dios cercano

 

Sea el cielo, el mar, la montaña o la sima.


Ninguno de ellos me habla.


Sin embargo yo necesito un dios que hable

y al que responda

con mis dudas,

con mi silencio,

sin sentir 

miedo.


domingo, 9 de agosto de 2026

El beso

 

Bebí en el cielo de tu boca,

por un instante me iluminó tu sol,

después llegó la noche

y duró para siempre.


sábado, 8 de agosto de 2026

Engañándome

 

Por un casual descubrí

ya divorciados

que eras celíaca

un día que coincidimos en una terraza

cuando finalizaba agosto

-en la etiqueta de tu bebida ponía “sin gluten”-.


Ahora entiendo tu repentino desdén

por el pan caliente, recién horneado,

que con mucho amor,

untado de mermelada de arándanos,

te servía a diario

durante el desayuno.


Tú entonces ignorabas que eras celíaca,

pero no lo ignoraba el destino.


Siempre me pregunté por la razón de que me pidieras separarnos.


Es posible que en el pan recién horneado

untado con mermelada de arándanos,

que con amor te servía a diario,

esté la respuesta.


O puede que tan solo

te valiera

de excusa.

Cara desamor, cruz amor

 

Hay perfiles altivos

como de moneda

que duran

lo que dura

una vida.



Así el tuyo, bajo la parra

de un café lleno de gente.


El giro de tus muñecas al hablar,

en la piel un río de estrías

que los años dibujan ya

en tu rostro.


La forma en que recoges tu cabello

todavía es el de la joven rebelde

que amaba ser libre.


Aviso al camarero y en las monedas te veo a ti.


Descubro entonces que yo soy la cruz

y tú la cara de aquella moneda

con la que un día,

ya lejano,

me ganaste

la partida.


viernes, 7 de agosto de 2026

Cruce de sombras

 

Que nos retenga el semáforo

da tiempo para vernos de frente.


Es incómodo ya lo sé

contemplarse

con los ojos

del pasado.


Pero piensa que la juventud se ha ido

y que es inútil

la nostalgia.


Al cruzarnos

desviamos la mirada

para no herirnos.


jueves, 6 de agosto de 2026

Los sueños

 

En la encendida risa de vuestros labios infantiles

se transparenta el fulgor mágico de los cuerpos celestes,

porque brilláis en las sombras de la edad

y sois como ángeles que prometen islas de cristal

que vagan por los océanos de la tristeza.


Bien sé que carecéis de materia y que confundís los colores

para que no parezca real lo que en el interior de los ojos se exhibe

como una premonición que jamás se cumplirá;

en mis párpados de somnolencia sembráis los días

con imágenes que viví o no viví, con deseos inconfesables,

con dulces ejércitos que atenúan el rigor ambiguo de las pesadillas,

me regaláis encuentros con mi yo perdido donde aún reviven

las escenas de la infancia, los actos de amor en plenitud,

los viajes que en la memoria son luz de postal sin sombras.


Y en la vigilia hacéis que lo invisible crezca como un árbol

en el bosque de la paz, como una flor en el jardín

que añora los paraísos del edén, como un pájaro que desde las alturas

divisa lo nunca visto: los ríos en la piel del tiempo,

las montañas que el azar columpia sobre los cielos púrpura,

los valles fértiles de lo no sucedido,

los océanos donde habitan las caracolas de la fantasía,

el oasis en el que solo podré vivir si me arropáis como a un niño

que os espera en cada pliegue de sus párpados caídos.


miércoles, 5 de agosto de 2026

Metamorfosis de mi sombra

 

Por más que mire en lo hondo del espejo

no volverá el que fui; no hay huella ni rastro

en la piel del azogue; incluso mi sombra está

cambiando, curvándose ya como la flor que un día,

no tan remoto, caerá en el olvido que precede a la nada.



La soledad del amor


Mi sol, mi saxo de infinitos alambres,
la duda de mi luz, el cofre de un corsario.

Tantas son las huellas de la calígine,
la temprana anémona de las águilas
cuando el rastro de una caricia pervive
como dúctil fruto o corazón que vaga.

La lentitud de las sombras arropa el cenáculo de la fe
cuando miro los collares de la edad, circunloquios de una prisión
ambigua con su astucia demacrada y ese relucir
de objetos sin nombre en el quimérico desnudo
que ha robado sus lindes al invierno.

Solo hay un cuerpo y cien mil latidos,
solo la hermosura de lo perdido deja
un corazón palpitando en la tiniebla de Orfeo.

Volverás, volveré al maquillaje abstracto
de una ventana que ya es ojo o penuria
o trasluz.

¡Si entendiera el por qué ha llovido tu carne en mi frente
sin declarar el aullido, o morir como muere el dolor
bajo la inocencia del azul!

Ha sido mi insomnio una estratagema, aún recuerdo el prisma
que un pómulo herido dibujó en mi faz.

Quizá la nada de la nada me acogió entonces
con su sábana perfecta y su canción de soliloquio.

No sé, pasaron los años con la ambivalencia de un pájaro sin patria,
y mi reloj incansable fue estatua o mirador de un tiempo de abriles
que ha formado al fin guedejas de nieve.

¿Reconoceré algún día aquel gesto que busca mi perfil
en un espejo noble, la caridad de un sol?

No diré que mi juventud haya sido sin más un rostro imberbe,
han florecido pétalos en la luna, neones de sal
o la ternura del niño que crece más allá de los sueños.

Y, sin embargo, todavía hoy la flor de la memoria me viste
con sus alas de ángel rubio, de ruiseñor que en su delirio
confunde lo innombrable con la lujuria que provoca una piel florecida.

Demasiados son los pasos entre la niebla de mi sendero gris.

¿Cuál ha sido su raíz?¿Cuál la oscura quietud de un hogar
donde ya no resplandece la palabra?

martes, 4 de agosto de 2026

Fruto maduro

 

Cuando muerdo la blandura de tu piel se derrama

en mi boca el sabor un poco dulce del durazno, el río

que recorre las papilas fluye hasta caer lentamente

en el pozo de mi faringe, la carne que me entregas

es una ofrenda en sazón, al masticar la pulpa

mis dientes sajan tus hilos que en mi lengua

se arraciman como un zumo de granos fértiles

que despiertan mi sensualidad oculta, solo el oscuro

hueso sobrevive a este ejercicio de amor, la fruta

devorada ha perdido su majestad, en mi mano

la semilla que sembraré mientras aún permanece

el aroma del carozo en el aire, por un instante nada

más, por un segundo que, para mí, es eco de eternidad.

lunes, 3 de agosto de 2026

Hogar

 

Aún el halo que arropa la sed del recuerdo cae sobre mis ojos,

vierte la penumbra de lo irreal en el instante del fulgor.


Tú eras un nido de pájaros que duermen en el alfeizar de la memoria

con la sonrisa azul de un cielo sin ángeles.


Tú eras pared y ventanales, color y vigas cubiertas de sueños.


Tú eras los mil pasillos que no acaban nunca de morir

tras los pasos del imberbe.


Tú la armonía sospechosa de ser un artificio del tiempo

me llamas en las tardes sin luz cuando lo oscuro teje en mis ojos

páginas de silencio y solo brilla un pábilo en el horizonte

como un faro entre las tinieblas que no consigo nombrar

con palabras dulces.


Y persistes sin que que ningún viento arrastre tu raíz de piedra

que tomó por asalto el corazón que un día fue flor de ternura.


Y te busco cada vez que traspaso el umbral que abren

mis párpados hacia el túnel donde se agitan las luciérnagas

que dejé como hitos que resplandecen sin pausa

en la revivida noche.

domingo, 2 de agosto de 2026

Lo nuestro duró lo que dura un arco iris en agosto

 

Vendrás tarde con la corola gris de la flor yacente,

me dirás la palabra antigua que un día trazó círculos

de fuego en el aire fugitivo para ser nube que se aleja

hacia un horizonte sin mar, en tu voz el ronco eclipse

del pálpito agoniza como un ataúd que da sombra al

ardor que dejó una cicatriz en mi ansia, nuestro recuerdo

ha dejado de amanecer porque tu bandera de nostalgia

es un oscuro tapiz en el que descubro las raíces sin alma

que teje el olvido, y si por un instante retornas, vuelves a mí

desnuda, como si el vestido del pasado ya no tuviera los colores

invencibles de un arco iris, que, aunque efímero, cruza el telar

de la lluvia con la total displicencia de quien no tiene mañana.


sábado, 1 de agosto de 2026

Verano apóstata

 

Qué ausencia de mármoles en esa dura caída

que eleva sus alas como un grito sin paz,

qué azul en lo hondo si no hay cielo en la raíz

que conoce lo oscuro, qué lágrima en la mejilla

no busca un río, qué corazón no confunde el latido

con un estertor de llamas en el frenesí de un tiempo

que yace, qué diluvio brota hacia arriba y nos bendice

con la lluvia de un verano que se niega a ser verano.

jueves, 30 de julio de 2026

Noche de invierno en la Plaza de María Pita(A Coruña)

 

Tu único habitante un rayo luna, en las galerías el sueño de las olas,

el edificio de tres globos con sus escamas ocres, sus cariátides

sin dosel, sus columnas de acanto, las ventanas como un faro

negro en la noche, la lluvia que atraviesa el haz de las farolas

y muge con el aire vivo de la madrugada, la heroína que defiende

la llanura del mar, que se enfrenta al galeón con el grito y el arma

que brotan de su corazón libre, los arcos en silencio, sin el eco

de la multitud, un olor a sal añeja, a fauna insomne, los ojos que miran

ocultos tras los vidrios cómo golpea el invierno las losas centenarias,

y mi nostalgia de verte pasar en los días de la luz camino de tu casa,

junto a la iglesia y el parque donde los árboles dan sombra a mis sueños.

miércoles, 29 de julio de 2026

Se hace largo el camino

 

No puedo echar la vista atrás, es tanta la lejanía,

tantas huellas que el polvo cubrió, tantos los rostros

que ya no están, tan largo el viaje final entre la bruma

que solo me permite ver lo próximo, ya no nítido el horizonte

que, quizá siempre fue una imagen irreal, ningún haz,

pesan los segundos que han perdido sus alas, la canción

de la vida repite un eco en mi boca que nadie oye, los pies

responden mecánicamente a un compás antiguo, los cubre

el óxido de un pasado que no guarda el tesoro de la juventud,

en los ojos la veladura, el celaje, la celosía de los recuerdos

donde mi alma pervive bajo la inútil sombra de un árbol sin hojas;

todo muda, todo prosigue, como una flecha lanzada

al infinito su órbita de la que pronto no seré pasajero,

todo está aquí, la luz, el silencio, las flores del azar,

y yo que no busco en la clepsidra ser el agua que

contempla, inagotable, el suicidio del tiempo.

martes, 28 de julio de 2026

Amor tibio

 

Tu dedo pulgar

cubre la luna llena.


Mis ojos solo ven un halo de claridad

en el contorno de tus dos falanges.


Así es tu amor

como un eclipse

que ensombrece

la más

clara

luz.


lunes, 27 de julio de 2026

Lo que no hice

 

Aún espera, como un remanso, que agite el agua. Y me dice, ven, porque es semilla que no floreció. Y me dice todavía puedes, estoy aquí, a tu sombra, en el lado oscuro, en la fantasía, en el sueño, en el otro yo que te invita a ser. En la cruz de la memoria solo existe lo ido, no la fugaz idea evanescente, sí la vivencia, las huellas que un día yo marqué en la piel del tiempo. En cada segundo hay una elección implícita que abandona a su suerte no nacida el caudal invisible que se verterá en otro río, por eso mi sangre lleva en su interior la cicatriz de lo que hice, indeleble como un fósil en el mar de los latidos.


domingo, 26 de julio de 2026

La alegría

 

La llamo siempre pero es caprichosa,

se presenta sin avisar con ese rostro infantil

y ese cuerpo que baila en medio de las sombras

para que brote en mí la paz que el corazón festeja

con latidos que galopan sin pudor entre la espesura

de la sangre dolida.


Los lobos del desencanto la acechan, los tristes días

son un ejército que sitia su canto, pero que no consigue apagar

la música que surge de lo hondo y que acompaña al festival de la luz.


Así llega y así se va, en un estallido agota sus fuerzas

como fuegos artificiales en la plenitud de la noche;

y después, se oculta.




sábado, 25 de julio de 2026

Ciudad de invierno que habitas el cauce de mis venas

 

De pronto amaneces sol, con la luz tan clara del verano

y yo pienso que no eres tú, bajo mis párpados sigues gris,

derramada en lluvia, con el hastío secular que en los edificios

se transforma en metáforas de nieve, con el frío húmedo

que en mi carne aterida deja constelaciones azules como

ramificaciones de un manantial que transita por los recovecos

más íntimos de mi ser creando surcos de paredes mudas,

sin una voz que responda a su fluir de agua casi retenida

por el cauce que se multiplica en frágiles cristales de hielo,

flores de escarcha que decoran el líquido paso, ya no es rojo

el frenesí sanguíneo, un haz de blancura surge de mis venas

abiertas a la luz donde habitas tú en la espiral de un invierno

que no consiente que llegue a mí el sol amarillo del estío.


viernes, 24 de julio de 2026

Hermana melancolía

 

Hablas tan lento, gimes, susurras, a menudo te retiras

si la alegría llega con las voces del éxtasis en corro

festivo, y eres lágrima y eres la flor de una tristeza

que viste tus horas con pétalos caídos junto al árbol

que regaste con los sueños más caducos, recurres sin 

fin al pasado como quien visita la vieja casa de la infancia,

piensas en los amores idos, en las personas que ya no están

y que tanto has querido, no ves en el futuro un horizonte

en el que el color resplandezca con la luz que emana

de una juventud ya marchita, tu raíz es oscura y tiñe

de silencio los días, para ti vivir no es un don sino una

carga que hay que llevar con la dignidad propia del 

que fue derrotado por la sed inclemente de la fiel tristeza.


jueves, 23 de julio de 2026

De nombre, Narciso

 

Parecen citas, pero no lo son.


Esperando en la tienda por el pan,

igual que tú.


En el vagón de metro,

a la una de la mañana,

nosotros dos solos.


Aquella película de Kieslowski,

sesión de las cuatro,

en los cines Tom y Jerry,

el único perfil de la sala

que entreví era el tuyo.


En el pub “El tranvía” tú también tomabas Tío Pepe.


Es indudable hay muchas cosas que nos unen.


Y hasta es posible que nos gustemos.


Te lo digo ahora que hablo contigo

y el espejo

no contesta.


La escalera

 

Nunca conté tus peldaños hasta la puerta de casa.


Te veía serpiente de recodos oscuros, laberinto

que inclina su pedestal sobre cuatro pisos

de los que solo uno es mi hogar.


Un eco me persigue si desciendo con pisadas impares

los escalones que forman tu espalda.


Nunca me cruzo con nadie, nunca llamo

a las otras puertas de ennegrecida madera.


Eres un río por el que circula mi cuerpo como un galeón furtivo,

eres mi confidente porque en los momentos de soledad

te muestras receptiva igual que una madre amorosa.


Al hollar tu piel busco mis pisadas más jóvenes entre tus losas

que ya no son niñas.


Son la cicatriz que perdura abierta para que yo encuentre

el mapa que me permita subir a lo alto, hasta tu cielo inmortal.

martes, 21 de julio de 2026

Recuerdo familiar

 

En tu vientre mi piel torna a ser niña, un balón

rueda por el largo pasillo, cruza el umbral donde

cantan los pájaros de la infancia, da en la pared

con el estruendo vivaz de la celebración en mi voz

todavía sin la grave nota que la edad pondrá a los tonos

mas dulces, el aroma de la merienda que espera

sobre el aparador, una pausa, y la inocencia que

acompaña la risa de los niños camino del salón.

lunes, 20 de julio de 2026

Sigues esperando la lluvia

 

Y si vuelve a la memoria toda la sed perdida

qué parpadeo dejará en mi nombre aquella luz

que retorna a las calles de nuevo vivas.


Luce la lluvia sus flecos que lavan la sombría piedad del granito;

voy adonde la música inventa círculos, al ágora que bendice

las palabras que nos dijimos tras el cruel insomnio.


Aquella noche fue una isla sin el océano que aleja los cuerpos

como ramales de un árbol que perece bajo la sola luz

del candil que yace en un rincón sin ningún ojo

que reciba ya su artificial cabellera de ámbar.


Te ves en los charcos con la faz que huye igual que una risa

entre los ecos de la penumbra, piensas que hubo playas

con olas de satén en tus orillas de sal virgen.


Das testimonio de un farol sin la llama de los leones

en las hebras caoba que de pronto encanecen como flores de metal.


Y sigues esperando la lluvia bajo los pórticos del azar

con tus alas verdes, en los pómulos el hambre del futuro,

en los dedos las sortijas de cristal roto, en tu espalda

las agujas que indican la dirección a la que te conduce el olvido.

Nadadora

Siempre pensé que en tu espalda morirían olas.

Acostúmbrame al insomnio de una luz ambigua,
y a los grandes carteles, porque mi delirio es una autopista
que recorre esquinas, y ama el verde imaginado de los cielos.

Mientras tu sonrisa trataba de esconder el pliegue de tus senos
-la gruta de un sueño-, aquel mito(pues era un mito el acantilado
blanco en la memoria)volvía a pegarse a tus arenas,
y fue como regresar a tu cuerpo sin heridas
verte a contraluz, en el océano manso
nadar sobre espejos.

domingo, 19 de julio de 2026

Lo que sucede

 

Fruto de las horas lo que sucede llega

sin la memoria vivida, y es el renuevo

una semilla que vio la luz y al instante

descubre la sombra que oculta su efímero

existir, sin previsión el azar nos viste

con galas de sueño, sin demora los círculos

se superponen para cesar en la orilla su tránsito fugaz; 

nos defrauda el color que preveíamos completamente 

azul, y es también rojo como el día que nace al alba 

y concluirá con el ocaso que precede a la noche.

sábado, 18 de julio de 2026

Verano

 

Ahora descríbeme cómo incendia la luz el paisaje,

el calor y el color son uno, barcos en el horizonte

de un mar azul y gris, el sol descubre el nido de la piel

en la humana pasión de mostrar los cuerpos al frenesí

de la vida, zumban los mosquitos al atardecer,

la tarde no termina de morir, ni el frío forma ya

flores de hielo en los caños de las fuentes.

viernes, 17 de julio de 2026

La inútil búsqueda

 

Busco la palabra niña, el verbo que haga del corazón

un hogar vivo, la sintaxis donde la lágrima se junte con

la ardorosa pasión que alimenta las raíces de la ternura,

el mágico flujo que sobrevive al desliz de los adjetivos

aparentemente inconexos, el artificio que construye

redondas esferas en los vértices de un papel en blanco,

la flor inédita que brote de lo mas hondo del léxico febril;

busco sin encontrar en el poema a su diosa madre, la poesía.

jueves, 16 de julio de 2026

La dura convivencia

 

Te vas sin decir nada.


A cualquier hora.


A la vuelta ni un saludo.


El silencio es para ti un don.


Hablar, ¿de qué?

murmuraste, incómodo,

la última vez

que abriste la boca.


Sin interlocutores

me dirijo al espejo,

al ficus del salón

y continuamente al gato

que maúlla protestas

contra mí

en su incomprensible

idioma.


La verdad es que cada día

se me hace más difícil

convivir

con mi otro

yo.


miércoles, 15 de julio de 2026

Tu destino

 

Sí, el mar era tuyo, como lo era el triste viento

de la tarde, por la ciudad las plazas sin infancia,

en sombra de tenue luz, con bancos de forja,

los trinos del agua en surtidores de hierro,

los pájaros inmóviles, mudos en las ramas

tupidas, el sol en el árbol con su tapiz brillante,

el aire salino que se vierte con su aura de fina ola

en tu rostro de alba palidez te vestían con el oropel

tardío del crepúsculo, pero ni el mar, ni el viento

ni la plaza que con amor te vestía cambiaron tu destino

que es idéntico a la luz que fulge a la vez que ya

es sombra al instante inmediato en que sucede.

martes, 14 de julio de 2026

Versión freudiana

 

En lo más hondo de ti

alimentas un monstruo llamado deseo.


Cada pulsión que reprimes es un niño que no crecerá.


Te masturbas pensando en la muerte.


Una vez soñaste con el sexo de tu madre.


Tu hermana te dijo que amó a tu padre

gritándolo histérica

en medio del salón.


Da igual que lo niegues

eros y tánatos

conviven

dentro

de ti.

lunes, 13 de julio de 2026

Amor a la vida

Ay! del flujo que recorre interminable la red

de arterias que envejece, la luz es áurea y el aire

gris como el fulgor de la luna, tu palabra me da calor

y en tus ojos hay el brillo que dejan las olas antes

de volcarse, ríos de abril ajenos a la lentitud,

ese rastro inmemorial que convierte la piedra

en testimonio, antítesis de olvido, canción de nubes

en el cielo secular; ay! del color que ronda el espectro

de mis días contados, como circunciso del deseo

me abro al aire de los pulsos recónditos, allí donde

la vida se vierte en rubios bucles de añoranza.

domingo, 12 de julio de 2026

Historia del ladrillo

 

Juntos somos un muro.


También una casa.


O una prisión

o un hospital

o una escuela.


Con arcilla y agua

formamos

ciudades.


Con las ciudades, naciones.


Con las naciones, patrias.


Con las patrias, guerras

que asolan ciudades.


Para qué.


Para al final ser

solamente

polvo.


sábado, 11 de julio de 2026

Chimeneas

 

Del rectángulo enhiesto brota la serpentina del humo,

el aire la mueve caprichoso en danza gris sobre los tejados

que unen a su vez sus largos hilos semejantes a un tapiz

volátil bajo el cielo nuboso de octubre.


Así en ascuas revive el candor del hogar, así el fogón

dibuja briznas en la corriente del frío que confunden

la orientación de los pájaros.


Sus espirales se elevan en la noche como un rastro 

moribundo de frágil luz que agoniza.

viernes, 10 de julio de 2026

Casa de infancia

 

Cruzar tu umbral es como volver al seno de una madre eterna,

respirar el aire detenido, sentir entre las vigas el frenesí

de un corazón que revive ante la mudez de mi voz

que solo te evoca desde la edad infantil de los sueños.


Tú me recuerdas, lo sé porque algo en ti descubre las cicatrices

que dejaron mis heridas en tu piel venerable, lo sé porque

en las ventanas que golpea el viento continúa la música

que oía desde mi habitación como un arpegio de paz.


Lo sé porque aunque los muebles de entonces ya no existen

su huella me habla desde lo íntimo de tu ser como el eco

de una presencia viva que perdura en la memoria igual

que en el canto del nuevo pájaro perdura el canto

del pájaro ido.


Toda tú eres luz cálida, y yo el único amante 

que te queda.

miércoles, 8 de julio de 2026

Postal desde el frío

 

En mis ojos hay nieve y en mi corazón hielo.



Qué silencio, qué blancura,

qué frío tan puro.



Los abetos y la cabaña

junto al lago.



Y un sol herido,

allí

arriba.