viernes, 2 de enero de 2026

Ofelia

 


Cómo en la ternura del aire se posan dos alas

que elevan su cuerpo, sostienen la transparencia

de su piel dolida después del naufragio, y ya cae

sin pausa en el flujo que corre, hilo de su paz alba,

flores de néctar dulce a su costado, pájaros que trinan

dolor, nenúfares tristes que derraman en sus axilas

el incandescente sueño, y esa faz pálida de luna infantil,

y ese vacío en las ramas de un árbol sin fruto, y esos

peces que besan su candor, más allá de la trágica luz,

de la blonda de su vestido, del colibrí que fue su ángel,

del lecho de agua por el que viajan los pétalos fúnebres

del silencio, en el arroyo que no cesa de decir su nombre

está la lágrima colmada de sal que ya no es suya ni es de nadie.





No hay comentarios:

Publicar un comentario