Evito el azar porque en la búsqueda del significado
azoto a las heridas del silencio, con el temblor de la aguja
o el filo, con la luz que atisba la honda quietud de mi voz
más íntima, en la penumbra de un alma fósil encuentro
mis letras de nieve, mis navíos de coral que transitan
el mar del lenguaje con oraciones de urdimbre frágil,
los silogismos con que trazo líneas de falsa virtud
en las praderas del poema, la ciénaga insomne de dónde
brota el perfil de un verso, la cesura que cruje como una arteria
de signos quebrándose entre las dos mitades de un pálpito,
esa flor que una rima elige para ser aroma celestial o círculo
que enhebra con los pétalos del artificio la consonante fiebre
de un éxtasis que inunda de poesía este corazón aún niño.
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