En el papel pintado la flor de lis
y sobre el suelo la almohada
con dibujos infantiles
y aún la huella
de tu nuca.
Es lo que descubrí al alzar los párpados
y es lo que ahora viene a mí al recordarte.
Nada de tu desnudo en mi desnudo, nada del deseo
que un tibio anochecer celebramos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario