sábado, 31 de enero de 2026

El aprendizaje no tiene edad

 

Es cierto, ya el aprendizaje es un tobogán que deslumbra

a la imberbe sed de los nacidos para vivir, y en el color la pasión

de celebrar lo múltiple, y en su plenitud los enigmas que darán

nombre al infantil descubrimiento, el arbitrio de un resplandor

que ciega el asombro, los misterios que danzan igual que olas

en el mar de los iris mientras la respiración se vuelve grito

y en los pilares del hogar dibujos nuevos descubren un orden

de primigenias raíces al sol, de pérgolas de pronto en flor

bajo las alas doradas de la juventud, de fuentes mágicas

donde el agua es un río de invisibles moléculas a las que aún

no se les dio nombre, los ojos aprenden del silencio a descubrir

la imagen única que por primera vez muestra su perfil, su geométrica

virtud, lo bello o lo que infelizmente no halló perfección, la palabra

que une significado y sentido para crear la armonía más volátil

en la piel del conocimiento, la sexualidad que brota como un rayo

salvaje entre las nubes húmedas que acogen a la semilla

de la especie, y nunca el final, jamás la noche cuando el día

es una equis en la luz que deberás despejar para vivir plenamente.

viernes, 30 de enero de 2026

El vacío

 

En ningún caso le pondrás nombre,

ni es mensurable, ni hay en él 

cobijo.


La forma el aire y carece de luz

tu invisible casa.


Y caes, 

caes, 

sin saber,

sin llegar al fondo, nunca.


Hasta que un día, por fin,

tú ya no estás, 

mueres.

jueves, 29 de enero de 2026

Tal vez no debiera llamarlo horror

 

Es un estallido que en la paz vierte su hostil furia.


Son las vísceras que se abren a la luz como flores de sangre.


Es el fuego que asola la habitación donde los niños duermen.


Es la ceniza de miles y miles de cuerpos tras el holocausto nuclear.


Pero también existe en mí una forma de horror mucho más modesta.


En el silencio de la noche o al final de un día feliz,

al volver del trabajo con el cansancio en los párpados...


Allí está, otra vez, de nuevo, insobornable, mi amiga la culpa.



miércoles, 28 de enero de 2026

Narración de lo fugaz

 

Como si la arena en el lento torbellino que cae sin memoria

desde los altares del tiempo me hablara de los iris perdidos,

tal vez de un mar oscuro que ya no finge volverse ola, y en

la duna de lo que fui una cóncava sed de espejos me devolviera

a la ronda de la fingida luz, al sonoro epitafio de las lágrimas

que llueven bajo las cúpulas del azar, y si aún estéril mi corazón

-desnudo corazón ajado por la recóndita noche-no cumpliera

con la razón de los astros, ese fulgor que vence a la fragilidad

oscura de la ceniza, ni en los arrebatos quedara el suburbio

de los detalles que nacen como esquejes al fluir de los recuerdos,

ni tampoco en el abisal latido donde se encuentran las venas

que duermen en el mismo cauce yo descubriera un latido

en armonía como enjambre o quizá miasma de una doblez,

de un falso edén con minúsculas huellas que son borradas

por la elipse de un viento atroz, si después de acomodar

los silencios, acoger a la bruma que humedece el sueño,

perseguir a los anuncios que resplandecen sin el neón artificial

de los cometas; y bajo un candil rojo ya no encontrara a la sombra

que nubló la luz del pábilo, la sonrisa del ángel, el hemisferio

donde las palabras son azules como la tez de un cielo sin mácula,

sin los ovillos blancos de esa masa gaseosa que perece al vaciar

su aljibe sobre la vana ilusión de retener entre los dedos la semilla,

la raíz, el oráculo, el frenesí, la ternura, incluso el vacío

en que el instante rompe en diluvio fugaz, sin retorno,

sin mañana, sin pudor lo que ya se ausenta para convertirse

en eco, hilos rotos, caducos, deshilachada la voz

que aúlla por volverse piedra para así no morir de vida.


martes, 27 de enero de 2026

Impudor

 

A veces el tiempo se desnuda
como una flor abierta a la luz.

Y se paran los relojes y al fin tú eres tú.

Desnuda como el tiempo
en el jardín de las flores.

lunes, 26 de enero de 2026

Manos

 

Y si aún posáis en la vértebras de lo imposible vuestra aurora

que esculpe los delirios con el adorno, el color, el pulido mármol,

la música que pobló de frágiles flores el misterio del alma, el suave

canto de la caricia en la piel desnuda, el silabeo que es un rumor

de río en los pliegues del poema, la danza del índice, la sombra

del pulgar, todo el racimo que las muñecas alzan en escorzo de pájaro,

el golpe de los dedos que anudan la rabia, que exhiben la fiebre

del abuso, las que extraen del pan el alma del trigo y de la espiga

el don de la saciedad, las que en una oración extienden como alares

dormidos un ruego de amor, las que construyen y las que lavan,

las que cuidan, las que perdonan; vosotras que aún posáis en la luz

un mensaje de palabras sin voz, decidme por qué en vuestra

elocuencia hay tanto de sueño como de consciente vigilia.

domingo, 25 de enero de 2026

Soy la bala(dedicado a todas las víctimas del odio al diferente)

 

Soy la bala.


Me envía el odio.


No necesito justificarme.


Mi objetivo es matar a la inocencia.


Busco la tez oscura que destaca en la nieve,

al niño que corre, a la mujer que grita

mientras da el pecho

a su vástago.


Nunca voy sola,

siempre en compañía,

en ráfagas

como desnudos ángeles

del mal.


Es enorme la tarea encomendada.


Todavía nos queda mucho odio por satisfacer.


sábado, 24 de enero de 2026

Perdido

Es posible que la enumeración pierda el cóncavo acento de la pulcritud,

porque en mi voz las sílabas son abismos de nieve

que diluyen las sombras con el agua de un silencio cómplice.



Y no hay cauce para el arroyo que vaga por los campos

donde mi nombre se vuelve aire

ni semilla para el futuro de un árbol

que no encuentra el humus azul de los espacios

donde al fin encajen sus vértices en los fractales de la luz.



Y yo que aún busco en la matemática del acontecer

los signos que me indiquen la claridad donde los verbos trazan líneas

de segura razón te evoco ante el blanco jazmín de la ausencia

con tu perfume todavía presente tras la ilógica sed que llora

por la mentira de tu huella en la verdad de un silogismo.

viernes, 23 de enero de 2026

La casa donde vive mi alma

 

Yo no quiero que veáis el alma que guardo en lo más

intimo de mi ser, y no es en la oscuridad sino en la luz,

no es en el aire mudo ni en las cómodas vacías,

ni en la antigua pared sin espejos donde dejé

mis soliloquios de ardor; allí solo existe un haz

que vaga por las grietas de mi carne, con los ojos

desnudos, con la piel que trasluce el misterio de los ríos

púrpura que son como heridas que vierten en el corazón

de las elipses el humus de lo vivido; jamás veréis la volátil

caricia que enciende el jardín donde el pensamiento remansa

su oscura sed para que, de pronto, brille bajo un sol sin azul

la paz que a mi espíritu retorna igual que un niño

retorna a la infantil edad en que los paraísos son

tan reales como la magia que da vida los sueños.

jueves, 22 de enero de 2026

A ti, sombra mía

 

Tú siempre sobrevives al misterio de la luz,

incómoda por el largo perfil que somete a mi

arbitrio tu angosta silueta de niña amagas con liberar

las cadenas frágiles que sostienen el ciclo de mi ser,

el itinerario que transcurre donde la claridad deshace

tras un velo de sombría quietud los antiguos eclipses

del fulgor y la penumbra en una extraña dimensión

al sentir tú la dúctil naturaleza que recorre los espacios

de sinuosas latitudes cuando al capricho de mi cuerpo

persigues, sin tregua, el molde que envilece tu apátrida

sinergia de constituirte en la isla inmóvil de un océano

de carne para así liberar de mí tu espíritu, tu alma

virgen que sueña con los sueños de un pájaro feliz

en busca siempre de su propio y único horizonte.

miércoles, 21 de enero de 2026

El hogar luminoso

 

Sales afuera de mis pupilas y eres ya un mundo

que sobrevive al alud del tiempo.


Desde la ausencia crecen las lunas que no te di,

en tu interior la música es una piel que enmascara

mi porvenir con ríos que fluyen por las vocales

de mi nombre.


Y estás con tus espejos de oro, con los mil pasillos

que llevan a la infancia que viví en tus orillas,

con la ternura de los cuadros que reviven

al amanecer como ángeles de luz

en los párpados de la niñez;

con tu aroma que renace al evocar el soliloquio

que recitas por las habitaciones sin la voz clara

de una madre que llama al día con el acento feliz

de las flores abiertas al aire cálido de agosto.


Y aunque no exista ya la sombra que mi cuerpo dejaba en tu cristal,

algo, tal vez un gemido en la noche que despierte en mí

la memoria de lo que fue tu presencia

vuelva por un segundo a encender las luces de tu pórtico,

aún en llamas.


martes, 20 de enero de 2026

Si tú

 

Si tú hubieras querido, sin aún quisieras ser mandrágora

de la raíz más vital, si todavía en el lunar que vierte diez

cálices de lucidez encontrara tu rayo de pasión como un grito

cuyo único acorde fuera el del éxtasis, si ataviados del color

insomne de las estrellas por nacer pudiéramos sobrevivir

a la sombra que ocultó tu falsa mansedumbre bajo el azul

de un mar qué aún resiste en el pozo de una pupila que ya

no mira al nombre que soy, si al cruzar las calles con las

alas de un pájaro común una sola dirección se mostrara

en el ritmo unísono que atraviesa las ardientes colinas

del deseo, entonces, es posible, quizá, de ti a mí no

habría más distancia que la que la que hay entre dos

olas que derraman, a la vez, su espuma en la misma playa.


lunes, 19 de enero de 2026

La orfandad del poema

 

Unas letras sin amo ni deudas que pagar,

versos que no necesitan que los ampare ningún nombre.


Así será el poema el día en que se vuelva pájaro

y ya no regrese al nido que lo vio partir.


domingo, 18 de enero de 2026

El corazón del poeta

 

Evito el azar porque en la búsqueda del significado

azoto a las heridas del silencio, con el temblor de la aguja

o el filo, con la luz que atisba la honda quietud de mi voz

más íntima, en la penumbra de un alma fósil encuentro

mis letras de nieve, mis navíos de coral que transitan

el mar del lenguaje con oraciones de urdimbre frágil,

los silogismos con que trazo líneas de falsa virtud

en las praderas del poema, la ciénaga insomne de dónde

brota el perfil de un verso, la cesura que cruje como una arteria

de signos quebrándose entre las dos mitades de un pálpito,

esa flor que una rima elige para ser aroma celestial o círculo

que enhebra con los pétalos del artificio la consonante fiebre

de un éxtasis que inunda de poesía este corazón aún de niño.


sábado, 17 de enero de 2026

Mi único tatuaje

 

Solo lo podrás ver si te acercas a mi hombro

mucho, mucho, muchísimo...


No hay en él ninguna estampa,

ningún símbolo, ningún animal,

ningún nombre atravesado

por una flecha

dentro de un corazón.


Es tan diminuto como una gota de agua en el mar del olvido.


Son mis recuerdos los que aún permanecen en su interior.


Jamás lo borraré, porque si un día lo borro

al hacerlo también borraré lo que fui.


viernes, 16 de enero de 2026

Buceando en el espejo

 

Allí, en la profundidad del mercurio, atravesando las capas del tiempo

mi rostro llega a los rasgos sin definir de la infancia, y descubro

la semilla que brota, la lisura de la piel, el orden tan simple aún

porque crece como una flor al cenit del mediodía, y es futuro

antes de ser pasado entregándose a la luz igual que se entrega

un esqueje a la misión de convertirse en árbol senil; allí estoy

con mi imagen que muda como una crisálida que mañana

será hombre, sin la voz adulta, sin la vejez que ahora sonríe

al imaginar ante el espejo cómo fue una vez su rostro de niño.


jueves, 15 de enero de 2026

¿Qué podemos hacer ante el principio de la banalidad del mal?

En el poso de la normalidad flotan los cadáveres de la virtud,

qué convierte el aullido del dolor en algo tan sutil que pasa

ante ti como una cálida brisa de primavera, qué destruye

el límite donde se juzga lo correcto con el rigor preciso

de un íntimo proceder, cuándo se quebró el fiel del juicio

personal para ser marea de una sinrazón que nos arrastra

hacia lo perverso como títeres de una locura que es hija

del silencio más vil, qué nos espera si los valores son de humo

y lo que permanece es la consigna de transitar el río común

de unos ideales donde el mal rige para llevarnos a la necedad.

miércoles, 14 de enero de 2026

Penélope

 

Soy tan solo este lento esculpir de tejidos que nacen

y mueren para ser nada.


Las noches ululan igual que pájaros mutilados por el ansia

de un retorno feliz.


Escucho a la brisa que me trae tu voz desde la lejanía

como un eco que nombra a las fuentes y al perfume

del jardín donde paseamos al sol de las tardes infinitas.


Volverás a Ítaca con sed en el corazón y la aventura en la faz del olvido.


Volverás a las vides y a las playas de ámbar y miel, a las colinas agrestes,

a los olivares que dan el fruto milagroso de la aceituna, al maizal

y a los campos de espigas que el aire de la mañana comba.


Mientras, yo tejeré los hilos en el viejo telar y después los dejaré libres

porque la eternidad es tan solo el instante en que veré tu rostro junto al mío.


Un rostro que hoy llega aquí adormecido por el canto de las olas

para decirme que un día tras el disfraz de la miseria estarás tú.

Entonces mi recompensa consistirá, por fin, en abrazar tu cuerpo.


martes, 13 de enero de 2026

Amanece en la habitación de un hotel

 

En el papel pintado la flor de lis

y sobre el suelo la almohada

con dibujos infantiles

y aún la huella

de tu nuca.


Es lo que descubrí entonces al alzar los párpados

y es lo que ahora viene a mí al recordarte.


Nada de tu desnudo en mi desnudo, nada del deseo

que en aquella habitación celebramos.

Dame

Dame la tiniebla del agua, el manjar insólito que tras el ardid

se viste de ángel, la fiebre del azulejo cuando la luz rompe

en lloro de claridad sobre el caolín oscurecido, el frío del haz

que trasciende las olas como un desliz de lámparas en las crestas

del mar, el dulzor límpido que ansia un eco de perfume insomne,

tu brisa de panes al sol con el aroma pueril de los jazmines,

el coro que acompaña la estela de tu paso con cláxones mudos,

el principio que ya no es metamorfosis sino raíz de un árbol

de nieve bajo el color traslúcido que no logra seducir a los espejos,

la magia de la sal en la ceniza de un ascua que sobrevive en tu playa

como un dragón feliz que ha cumplido en la arena con su rito de fuego.

domingo, 11 de enero de 2026

Abejas

 

Y cómo en la cárcel del hexágono sois abdomen

que entrechoca sus vientres y siembra de néctar

la arquitectura hospitalaria del enjambre, zumo

dócil que apenas resbala por la geometría cerosa,

densidad incólume donde la luz se vuelve pan

de oro mientras danzan con giros de especie mortal

los zánganos alrededor de la fértil reina, pura virtud

sin que el frenesí revele su canción de insomnio

entre el vibrar de las alas que llenan de música

el acontecer laborioso del día y de la noche bajo

un cielo sin edad, y más allá, en su espacio de color,

el jardín que circunda la ceremonia como un amante fiel.


sábado, 10 de enero de 2026

De muy adentro nació el poema

 

A nadie descubriré las sombras que crecen bajo el latido de la edad,

tampoco la luz que ilumina los ríos que cruzan mis músculos

y mi sangre, los pantanos en donde se remansa el temblor

de la linfa, el fluir perenne de las arterias que colorean de azul

las extremidades, las venas que retornan al refugio de mi corazón

para recibir el impulso rítmico del ser, el oxígeno que dejará

en los pulmones su simiente de vida, y en mi espacio craneal

la mágica raíz de donde brota el narciso de la lucidez, las letras

en el papel como los pétalos de una flor que nunca antes fue nombrada.


viernes, 9 de enero de 2026

La matemática de mi memoria

 

Podría medir los latidos del silencio con números de eternidad;

a mí me basta con la costumbre que tienen los años de poner

en los almanaques un código de secuencias sin retorno; jamás

me puse a contar de la luna sus eclipses, ni del sol los lentos arcos

que traza, regularmente, por la cíclica bóveda del mundo, ni

calculé los kilómetros que hay de norte a sur, de este a oeste

más allá, en la lejanía, mientras soñaba con ser la fósil raíz

que brota en una latitud desconocida sin los cálculos precisos

que sitúan las edades como islas de un tiempo fugaz, y es

que la matemática de mi memoria no concibe sumas ni restas,

ni en su registro hay divisiones o múltiplos, porque allí solo existe

la totalidad de mi yo que evoca cada día lo que ya no puede ser cambiado.


jueves, 8 de enero de 2026

Indeleble

 

Hay palabras que son como una cicatriz.


Aunque la herida haya curado

el dibujo de su recuerdo

permanece en la piel.


Mi cicatriz más grande

es exacta

a tu nombre.

miércoles, 7 de enero de 2026

La lluvia, la Catedral y tú

 

Se abre la bóveda al incienso de la luz, de saya

el vestido de la hembra que moja la lluvia.


Y tú, epifanía de blancor que en el portal desnudas el alma

¿por qué enmudeces como efigie de un mármol sin nombre?


Oh húmeda sed, recamado el oro, la estola carmesí, el lino

oculto por un óleo de santidad.


Y en el pórtico el pájaro de abril que no teme a la luz,

ni al aire en círculos, ni al agua que se desliza por el vitral

como un sueño de sirenas que en el cuarzo dulce y liso

dibuja los rostros tristes de mil arcángeles.


Cristales que en su desnudez líquida nombran a la esencia del mas puro don,

el bautismo y la lágrima, el cáliz lleno de paz, la lluvia como sangre de tu vorágine.


Altas las cúpulas de tus ojos que brillan con lentitud

bajo el arco iris que atraviesa el corazón del día.


Se desvanece el palio de tu sombra, la que yo perseguí entre el gris y lo oscuro,

entre el haz y un sol negro que no consigue revelar el contorno de tu pálida carne.

De tu nombre guardo

Mira en el occipital, no hay ojos.

Mira en tu verbo, allí en su incendio tu gran abrazo
de ola que no regresa.

Hay arenas tan profundas como un puñal herido.

Veo tu oscura boca, donde gira la memoria de las algas,
con su viento de hojaldre, en un rincón sin piedad.

Me asomo a los últimos pétalos del color,
para encontrar tu magulladura intacta
en mi sorpresa de niño.

Te envío mi música, con las amapolas sin raíz
(y es que ya no creo en la ciudades que olvidan sus mareas).

De tu nombre guardo la voz y las flores de octubre.

La gran llama en el sonido azul de un saxofón.

martes, 6 de enero de 2026

Allí me llevaste

 

Allí me llevaste, donde la luna es de metal triste

y hasta los perros brillan como faros de azufre

en el centro de un laberinto oscuro, y yo que piso

el frío del silencio con mi lámpara de candil roto,

yo que fui el viandante de tu virtud cuando el arrabal

se convirtió en un oasis de palmeras blancas, yo

que no elegí el aire que de pronto iza un papel y le

da la forma de un pájaro y lo viste con las plumas

de la inocencia, traslúcidas como un cielo de lino; allí

me llevaste, donde el cristal es una lámina opaca de sílice

y musgo; allí donde tu habitación ciega es una boca

que murmura las palabras adolescentes que nos dijimos

casi sin querer, en un lenguaje de flor abierta al sol

imposible de las noches cálidas, a la estéril canción

de los espejos del alba cuando ya todo es de mercurio

y tu herida fulge como un narciso de luz entre las aguas

de un albañal que no nombra a los manantiales puros del frenesí.

lunes, 5 de enero de 2026

Recuerdos

 

En la prisión de mis heridas, bajo la nieve del silencio,

clamáis al albor con la voz impertérrita de los cometas insomnes.


Sois el principio donde el sol se curva y llora la luz

la material ausencia de los hechos.


En los ciclos que tiñeron de ceniza los relojes

el impulso de vuestra sed dejó en mi sangre

lunas febriles de plata y níquel.


A veces os nombro en el mar de las sirenas.


Otras veces la mudez es olvido

y aunque resucitáis desde los sueños mas lejanos

mi frágil canción de senectud finge creer

la verdad sin patria de vuestro ancestral color.


Habitáis el jardín que traza círculos en las orillas del miedo,

venís como arroyo infantil a jugar con las flores que moran

bajo el pecio de mi piel.


Nunca conoceréis la muerte mientras yo sea vida.


domingo, 4 de enero de 2026

En mi mente

 

Con sigilo me acerco a ti.


Para que creas que aún soy aquel

que una vez tuvo veinte años.


De esa forma también tú

volverás a ser joven.


Y yo contigo, al pensarte.


sábado, 3 de enero de 2026

El salto

 

Déjate ir como si el aire fuera río

y la luz un efecto de la sombra.


En ti hay globos de helio azul bajo las axilas

y alas de candor en los ojos que te guían

por los laberintos de la niñez.


Flotas sobre un magma de heridas fósiles

como si un mar cósmico anclara tu levedad

al flujo de una sangre definitivamente inmóvil.


Fue un salto en el vacío la vida.


Nada a lo que asirse, ningún eco

que responda a mi voz

que ya está, sin remisión,

muda.


viernes, 2 de enero de 2026

Ofelia

 


Cómo en la ternura del aire se posan dos alas

que elevan su cuerpo, sostienen la transparencia

de la piel roída después del naufragio, y ya cae

sin pausa en el flujo que corre, hilo de su paz alba,

flores de néctar dulce en el costado, pájaros que trinan

dolor, nenúfares tristes que derraman en sus axilas

el incandescente sueño, y esa faz pálida de luna infantil,

y ese vacío en las ramas de un árbol sin fruto, y esos

peces que besan su candor, más allá de la trágica luz,

de la blonda de su vestido, del colibrí que fue su ángel,

del lecho de agua por el que viajan los pétalos fúnebres

del silencio, en el arroyo que no cesa de decir su nombre

está la lágrima colmada de sal que ya no es suya ni es de nadie.





jueves, 1 de enero de 2026

Más allá del espejo

 

La incertidumbre de contemplarse cuando ya la luz

deviene río de sombra en los iris, y de pronto la máscara

que es mi vida real deja en la faz del azogue una cicatriz

de blancura, una sonrisa de niño que se vacía como agua de amor

en la fría latitud del espejo, y así lo que busco calla, lo que sé miente

y lo que soñé regresa para decirme que el corazón de la infancia aún

late en mí tras el perfil de esta imagen rota; un corazón que solo consigo

ver si le oculto, a la oscuridad de la noche, la ventana infiel de mis párpados.


Selección natural

 

Todos los días el silencio me habla.


Tiene mi voz y sus palabras

soy yo quien las piensa.


Él es, qué duda cabe,

el mejor de mis amigos.