viernes, 15 de julio de 2022

Huérfano de mí

 

Me rindo a la luz, soy flor erguida,
un hombre que da las gracias y calla.

Vivir sucede y tú ya no estás,
se detiene el océano,
el tráfico parpadea en mi pupila,
los sonidos llegan con un eco imposible de cardúmenes,
por la noche el haz de un faro ilumina mi corazón.

Sé que la ciudad es un león triste,
sé que las calles ya no sienten tus pisadas,
sé que el mundo continúa- en los árboles tiemblan las ramas
cuando el viento abre su boca y respira-.

Sé que mi voluntad te busca alegre
como un perro fiel.

Huérfano de mí, esperándote a ti, aún resisto.

domingo, 10 de julio de 2022

El mismo lugar

 

La ciudad dibuja lienzos verdes en la sombra.
Ha callado la luz, el sol retrasa su reloj, la niebla
es una ceja húmeda que barre el silencio de la luna.
Las palabras van y vienen en una danza de sueños,
vidas que solo se eligen una vez, historias que palpitan
en los vasos como peces cristalinos que morirán sin nacer.
Y el recitado de un poema que trae hasta mí los recuerdos
de otro día, de otra noche, en el mismo lugar, contigo.

sábado, 9 de julio de 2022

Verano del 76

 

El calor de los veranos llega, con su voz de sal

y su mudez de aire dormido. Noches de luciérnagas,

de terrazas encendidas, de murmullos y sexo

al rumor de las olas en las playas salvajes,

de encuentros que morirán cuando el aire

de septiembre, fría verdad, proclame el regreso

y queden atrás las confidencias, los juegos,

la sensualidad en flor, los versos declamados

con la voz imberbe de quien, desde una niñez

ya olvidada, se anuncia a la vida nueva.


Lluvia y madrugada

 

Entre los goznes del carro de la pordiosera

la lluvia es un ejército de grillos que lloran su cautividad.

 

El trastorno de la luz en los vericuetos de la niebla,

nimbado el rododendro por la luz amarilla de un rótulo,

caminos de luna, porque la noche vierte enjambres de amor,

lágrimas de liquen, ausencia de hongos de plata en tu nombre.

 

Veré a la diosa de los cristales verdes,

cuya forma de relámpago pétreo abomina de las gotas,

de su orden legionario, de su insignificancia sin el eco

de sus hermanas en la caída, siempre llueve sin estrépito

en la callada vida.

 

Murciélagos que han sentido mi ternura me persiguen,

quisieran un calor que no conocen,

quisieran el latido uniforme de su llamada convertirse en un delta

sobre las colinas del aire, un tobogán vertiginoso

que sangrase entre nubes de alabastro,

una senda de chillidos donde las sílabas ignotas

descubran un silencio de rebaño,

un mar de alas y ceguera,

un refugio ciego de criaturas que imploran una respuesta,

el don del coro, el agua fluida de la molécula en el vientre oscuro.

 

Y es que son las tres de la madrugada

y no hay pisadas, ni diálogos,

ni la alegría vence al sueño,

solo luces de neón en las esquinas,

el aullido del insomne desde su balcón de hojalata,

los bares y su detritus, el sol de mentira en el rostro de la catedral

y la música del azar en los soliloquios de un compás;

letras sin versos que ofuscan el alma,

saxofones pervertidos por la droga,

amantes excelsos, cantos de libertad en la voz de los poetas virginales,

el ardor de un arpegio que penetra en la oscuridad profunda de mi ser

y crea un fuego, una llama de esperanza cautiva.

 

Llueve en la hora gris de las brujas,

bajo los soportales también llueve,

llueve en mi piel, lloverá en el mañana

cuando la ciudad no exista y solo sea un recuerdo su abrigo,

ese abrigo, con forma de ilusión, que a los veinte años

vestí en todas y cada una de mis noches.

 

 

 


jueves, 7 de julio de 2022

Dos pájaros

 

Dulcísimamente vuela el cansino pájaro de la aurora.

La noche fue un adiós de alas y fuego, amamantas al pájaro

nocturno y luego lo dejas ir, tiene que nacer la mañana

de tu seno, de tu seno dulcísimo, de tu azúcar que es claridad

anunciada. Dos pájaros habitan en mí, tú los sueltas, y callas.


La palabra

 

Un engarce que nombra lo posible.
Declaro un pensamiento, escribo.
Entiéndeme o no, pero no dejes
de dialogar contigo, como si fueras
el otro que te escucha. Verbalizar
el tiempo, darle un eje donde
la comunicación sea hilo de vida,
que la palabra arraigue en tu voz
como arraiga la luna en el silencio.

miércoles, 6 de julio de 2022

El extraterrestre

 

Otra vez en el ojo del mar mueren niños, niños negros,

oscuros como el miedo. Una nación al este es bombardeada,

dolieron sus víctimas, ya no duelen, la costumbre también mata.

A los ciudadanos de mi país les gustan el fútbol y los toros,

los programas basura de la televisión, los concursos

donde hacer el ridículo se valora como antes se valoraba

la cultura(vaya frikis los de antes). Es tiempo de elecciones,

ya se sabe que ganará el que más grita, insulta, amenaza,

invoca lo que cree más puro (o más blanco) para proclamarlo

como un don de su especie. Se escucha a lo lejos un rumor

de becerros en marcha, me asombra ver que son humanos

camino de un evento, quizá musical, posiblemente reguetón.

A los viejos los apartan a empujones en el metro, muchos

jóvenes(y no tan jóvenes) solo respetan a los superhéroes del cine,

a los famosos que triunfan en las redes sociales, a los youtubers

o influencers que todo lo ignoran, aunque opinen de todo.

Tengo un vecino trans que me ha dicho que se sentía mujer,

yo le he regalado un vestido de lunares porque es muy majo,

quiero decir, maja. Creo que soy un extraterrestre en prácticas,

me parece que mandarme a la tierra no fue una decisión acertada.