domingo, 7 de agosto de 2022

La dignidad

 

Como una sombra de platino, reluce en lo hondo.
Es una bandera frente a la humillación del infame.
Se eleva, aunque la crean mutilada por los tajos del poder.
Ha nacido del desprecio y habita en él como una roca
que desafía la corriente, como un árbol que resiste
contra el viento del deshonor. Es hija de la pobreza,
de la habladuría y la malevolencia, es madre
del orgullo que germina entre las flores del desdén.
Su porte de mástil atraviesa la niebla de los años
con una voz que no renuncia a ser oída, igual
que un alfil en la diagonal del confín amargo,
continúa. Me protege de mí, cuando soy mi juez.

sábado, 6 de agosto de 2022

Amanecer

 

Con qué lentitud recita la lluvia su estrofa de agua.

Este gris, este velo que pone en los iris un haz de melancolía
extiende su manto nebuloso sobre la cara ocre de las tejas,
sobre la piel lisa de los ventanales,
sobre el vacío de las plazas oscuras,
sobre la misérrima luz de las farolas.

Veo el efluvio, la minúscula mortaja del orvallo,
las ondas del aire con su túnica invisible de abrazos,
los paraguas como hongos húmedos,
la premura de los transeúntes,
el amarillo sobre el pavimento
como una segunda pátina
desde los faros redondos de los utilitarios.

En el mercado las voces anuncian un despertar,
la riqueza primigenia del crustáceo,
de la hogaza, del fruto hortícola, de la carne púrpura,
del pez plateado, de la legumbre y la especia;
tierra y mar, amanecen.

Al hombre que soy aún le mojan los recuerdos,
llovía cuando tu ausencia se hizo luz,
luz de agua en mis ojos.

viernes, 5 de agosto de 2022

Humildes pensamientos sobre la ley y la justicia

 

Hay una terrible libertad en el caos, el ímpetu del fuerte
destroza los corazones débiles, se busca un orden igualitario,
una justicia que no sea solo palabra, un mensaje universal
de fe en los hombres. Dictados que los propios hombres
hacen cumplir con la razón de la connivencia, con el temple
de la madurez en la boca, con la ceniza de la barbarie en las manos,
con la conciencia del bien en la pluma que dicta una resolución común
y lo hace con trazos seguros. Un juicio que no es de una sola voz,
es un mar de multitud, un río donde muchas aguas confluyen,
la tinta del juez son las voces de un coro, el pueblo alza
a sus príncipes para que hablen la probidad, la sensatez
y la cordura. Sin embargo, es la ideología, el interés personal
o de grupo, la ambición, la deslealtad, la falta de principios,
la impudicia, la traición a la ética, el deshonor, quienes
edifican la vida colectiva, la terrible convivencia con la jauría,
su máscara miente, la verdad yace en las letrinas del poder.
Un día fuimos los hijos de la revolución, el ideal humano
enarboló una bandera, los derechos nacieron como una lluvia
insolente, los límites encauzaron los ríos que bajaban
de las montañas, salvajes como aludes de destrucción.
Qué queda de eso, sino el papel, ya no el sentido fraternal
de lo humano. Huele al barniz que oculta la podredumbre,
huele a mendacidad bajo el techo de las cámaras donde los políticos
se prostituyen, dignamente, con Rolex de oro en las muñecas. Tal vez
la justicia solo sea un barco a la deriva en busca de una isla imaginaria.

jueves, 4 de agosto de 2022

El hijo

 

Esta composición de piel, huesos, tejidos y sangre
ha nacido de nosotros. Hay rasgos de ti y algunos de mí,
al andar, qué curioso, hinca los pies como temiendo una caída.
Quizá su primera palabra fuera Mati- añorada Mati-, o Lucas
el nombre de aquel gato que murió joven. Se alimentó de ti,
ávidamente, con la fe en el mañana de una cría voraz
que nace, desafiante, al mundo. Pero vivir es otra cosa,
vivir es elevarse combado o firme, el viento nunca cesa
de golpear en tu carne, la sed de los relojes bebe
de la edad hasta nutrir, con paciencia, las agujas
en su equilibrio sempiterno, hasta que solo sientes
que por tu corazón fluye el caudal rumoroso de la perdida,
hasta la niebla que difumina el color, hasta que la ola
ya no vuelve al seno del mar y tus pájaros admiten su vejez,
ocultos tras las plazas. Luis es un tallo fino que sueña,
hay un horizonte virgen en sus manos, un galeón surca
los ríos de su sangre, las alas crecieron en él, el vuelo
espera. Y nosotros por qué aún no percibimos, en el aire,
su estatura, por qué en los cristales solo existe la sombra
del niño que ya no es, hasta cuando el temor en estos corazones
que plantaron la semilla de lo que, en el presente, es un árbol de orgullo.
Hay un hijo que observa, desde el silencio, cómo la vida nos aplasta.

miércoles, 3 de agosto de 2022

Los tiempos fugitivos

 

Se van como pájaros de niebla los tiempos fugitivos.
Enmudecieron las voces que tanto amé, la ciudad
teje otras lentitudes en sus plazas, la lluvia ya no
es una alfombra de cristal líquido donde nadábamos
al amanecer, perdidos en la bruma. Los gritos que la fiebre
de la juventud ponía en las gargantas son mansos verbos
de aguas quietas, los horarios clavan sus números en los ojos
como grilletes del azar, en las ventanas de la casa solo viven
los recuerdos de lo que miré asombrado desde mi estatura de niño,
duele la memoria porque no hay retorno que disipe
la duda, el error o el equívoco de una palabra maldita.
Se van como pájaros de niebla los tiempos fugitivos,
las pieles que me rozaron, las tertulias bajo el humo,
la música de los pubs de moda, el deseo estallando
en una cama de hotel, las lecturas y los viajes hacia
el misterio de las urbes extrañas. Los amigos que perdí
ya no me buscan. Se van como pájaros de niebla los tiempos
fugitivos, esta noche parece que es de mármol la esperanza.

martes, 2 de agosto de 2022

Mujeres

 

Entonces pensaba que sus rizos eran un sol
y su camisa a rayas un mundo por descubrir.

La adolescencia es un misterio de luz
en los ojos, sin patria, del deseo.

Como un amanecer, así de fugaz fue la herida primera del amor.

Las miradas se tiñen de ilusión y la ilusión es ciega,
los encuentros dejaron su alma en las esquinas,
cines de medianoche, bares de multitud,
la música lentísima y un libro entre las manos:
el Don Juan de Gonzalo Torrente Ballester.

Los dos amábamos los trenes y el aire salvaje de los diques,
yo soñé con ella y ella soñó que no existía.

En la gran ciudad los semáforos parpadean eternamente,
el color de la luz es distinto-gris metal-,
aún recuerdo el óvalo infantil de su cara
y aquel traje de buzo
que acentuaba los meandros de su cuerpo.

Solo tú sigues junto a mí
porque aúnas la risa adolescente,
los sueños cumplidos y la edad invicta de la estatua.

Solo tú me hablas con todos mis pretéritos en la boca,
solo tú consientes que sea otro el que te ama.

lunes, 1 de agosto de 2022

Las moradas

 

Las moradas son de carne, como una piel vencida por los años.
Siente los latidos por donde circula el tiempo, la caducidad fatal
de las cosas cuando penetras su dermis oscurecida y anuncias tu llegada
con los pasos tambaleantes del ayer. Cada puerta se abre a tu memoria,
en los ojos cerrados continúa la luz vertiéndose sobre una melancólica
fotografía que, de pronto, se vuelve animus vitae, huella en movimiento
que cruza el revés de tus párpados. ¿Cuáles objetos llaman al punto exacto
en que nacieron?, ¿ qué voz dice tu nombre?, ¿y los rastros, los misterios,
la música, las horas en que el silencio es un halcón triste que dormita?
En los espejos de tu casa hay luces apagadas que, una vez, iluminaron
tu presente. En las habitaciones los susurros se anclaron como cenefas
de un papel sin color, en las alcobas mueren los deseos con la cogulla
gris del abad, en los salones las palabras han caído y ahora son polvo
de eternidad, humus en el eco de los relojes que no paran de soñar.
Las moradas son de carne, como una piel vencida por los años.