Uno más, una semilla o un pájaro-niño que brota
o vuela por jardín o cielo con el tallo breve, las alas
pequeñas de príncipe, sin sequedad ni jaula, así
colmándose en pétalos abiertos, lúcidas plumas
de inicio oscuro, más tarde lienzo multicolor, duración
en que la ósmosis vence al frío de la nieve, madura
en hojas tiernas el rosal, más allá el cenit del pájaro
bajo un sol de estío o en un abril exhausto de luz,
con las nubes multiformes, los dos culmen de vida,
una en rosaleda, hermosa comunidad de ardor
perenne, el otro, firme mástil su duro pico, su plumaje
gris, el vientre blanco y un destino en lontananza
como navío que atraviesa los ríos de la noche
hacia la luna de ceniza, su sombra en el corazón
esférico es señal de libertad, un rayo negro,
la cicatriz furtiva de un pájaro que hace sonar
su trino de calandria sobre el alba que revive.
No hay comentarios:
Publicar un comentario