viernes, 13 de junio de 2014

Las edades de la luz



Hay edades sin estación ni memoria.

Edades que fabrican alas de mercurio
o brillantes gemas de azogue.

Edades sin sombra
que visten de luz las costuras del azar.

Edades en las que el amor se parece a la risa
blanca de los pétalos.

Hay edades impronunciables como sonajeros cautivos,
edades que roban al día su claridad de arcángel.

Edades múltiples,
edades clandestinas,
edades que aún viajan
como meteoros azules.

Hasta aquí,
hasta el hoy.

martes, 10 de junio de 2014

La pasión

En la fuente del secreto hay un susurro
de palabras. El misterio guarda el rostro
simple de la idea. Lo demás son teléfonos
mudos o misivas en blanco o autos que
corren hacia la noche ciega. Tú me dices
que la pasión quema vidas, que debemos
entregarnos a un sueño como pájaros sin alba.
¿Para qué, entonces, construir el presente
si nos pueblan los mitos inalcanzables
de la furia?

lunes, 9 de junio de 2014

El árbol

Tus labios dejan en mi mejilla la flor
de un recuerdo. Todos conocen el ritual,
la estrategia del dolor, la mecánica que
la muerte instala en los relojes heridos.
Sé que no hay lugar para la indiferencia
cuando un corazón queda deshabitado.
Más allá de la muerte, en el centro mismo
de la ausencia, crece un árbol sin hojas
que poblará los días por venir. Que
sobreviva su luz como memoria de ti.

viernes, 6 de junio de 2014

Fotografía en sepia

Siento vértigo de ser. ¿Quién descubre
el ojo gris de la hermosura tras los visillos
del presente?. La piel es un pergamino roto,
la memoria una cicatriz invisible que crece.
Tú ya no estás, dormida en estaciones,
en ciclos, en las mamparas sin azul
de un tren varado. La juventud llovió
como escudo de agua, nuestras horas
han recorrido los semáforos del silencio.
Sólo queda el espejo amorfo del ayer,
si me hablaras de ti la luz moriría.

miércoles, 4 de junio de 2014

Llueve



Hoy no es navidad en tu nombre,
esquirlas de agua que no llegan al latido,
las azules ventanas,
los sillares en los pasos
como una canción de despedida.

Mi memoria vive en el trasluz,
desea las oscuras nubes del relámpago.

Cada brillo es un templo,
la cuidada forma de los veladores
no elige al saltimbanqui,
la ocre virtud de los frontispicios busca un pretil,
una golondrina sin mapas,
el incensario que robó la cicatriz
o la muerte.

Su verdad mira el fluir de las campanas,
la inutilidad de las sombras,
el epitafio de las hormigas
que habitan un sur.

Llueve en las caricias, en los túneles del amor,
allí donde la insensatez desnuda los vidrios
de las copas maltratadas,
en el universo de los paraguas sin hambre,
en la indecisión que surge
como un repertorio de narcisos alados
bajo los puentes de la prontitud.

Hoy la humedad trae hasta aquí
los olvidados frutos de la sed,
las lágrimas que posan una flor en la deriva.

Otros presagios me darán su luz
-el pábilo que suda,
que llora su álgido estertor
como un faro
que imperturbable resiste-.

martes, 3 de junio de 2014

Añoranza

Él menciona la edad de los juegos,
pero ya es tarde.

Un límite, una querencia,
la nostalgia de un mar perdido
o quizá
el color de los campos,
el aroma del brezo,
la umbría de los chopos
junto al río.

Nada de lo que pienses será igual
porque el tiempo deshoja piedras
y tú, tripulante de ti mismo,
ya te has ido.

domingo, 1 de junio de 2014

Después de tantos años

Juntar la piel y no decir nada.
Persigue la mirada un eco del ayer,
una serpentina de luz en los ojos
caídos, una palabra que no ciña
sombra, un recuerdo que una
las edades que ya son refugio.
Mi nombre como una huella
inservible, mi vida como un
rompeolas gastado que aún sufre
los latidos del tiempo. Seré lo
que pasa en este instante de
conciencia, fulgor diminuto
del azar, asombro infantil
que no quiere la luz de una
ilusión. ¿Qué es sino esto,
vivir?