Cualquier frase que digas, cualquier verbo que pienses,
cualquier adjetivo que uses, aunque sea un susurro
tu palabra, o reconozca el desprecio que hay en tu voz,
o te refieras siempre a los otros y jamás me nombres a mí;
te escucharé, como se escucha al manantial que da vida
a la raíz y al fruto que, por el regalo de tu agua, yo soy.
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