Casi no te reconozco.
Igual que tú a mí.
Lo noté enseguida.
Tu voz ha cambiado,
los gestos, la mirada.
Sé que también mi voz es otra,
mis gestos otros,
la mirada otra.
De los ideales mejor ni hablamos...
Al irte vuelven a mí los recuerdos
de la edad
sin sombra
que unió
nuestras vidas.
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