Fueron, al nacer, luna llena, cenit de un sol
omnívoro, en su interior, sin embargo, lo oscuro
esperaba la caída que sucede a la traición
de lo predecible, donde hubo luz de pronto
se abre una sima por la que cae el volátil credo
que impulsó una verdad, en la lejanía la forma
no es real, el perfil no sucumbe al tacto, solo
tras haber cruzado el dintel del presente el juicio
dará o quitará razones a la apuesta por la que un día
se optó, con la mejor o la peor de las suertes.
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