lunes, 31 de agosto de 2026

La urdimbre

 

El cometa de la ilusión nunca se apagará en mis ojos,

ni la incertidumbre del azar pondrá sello al flujo vital

de la querencia, siempre esperaré la llegada de abril

con el corazón sereno, de la ola marina y de la nieve

invernal, de la lluvia fértil de mi tierra y del sol

que calienta mi esperanza, de tu amor y del mío

nacen los hilos de esta urdimbre que me cose a la vida.


La ciudad inventada

 

En la noche un hilo de luz visita la piel dulce del cristal,

ya no hay palomas en el vientre de la tarde, la pasividad

del humus recorre amante la raíz de las acacias

y en las fuentes reverbera la luna con el tornasol

penitente de los arco iris ambiguos bajo el cóncavo

pozo de la pila roída por el agua de la infinitud,

destruye el canto la vacía sed de los crisantemos

mientras un áspid recorre los intersticios

que en las baldosas forman junglas azules.


Mira el haz de un faro invisible cómo llega a las órbitas

más intimas del balconaje, sigo al azor, persigo al alba

que duerme en la lluvia igual que el coral duerme

en la moléculas del agua y aunque ya no esté tu voz

en la perdida efigie que en el pedestal de la noche

apunta al soliloquio que en mi boca ciega palabras,

jamás fue un arpegio infantil tu respuesta sino la llamada atroz

que en el eco de las plazas descubre la armonía

de los coros en el latido único de mi sangre embravecida.


Me rodean los lápices de piedra que se cruzan como espadas

para vencer a lo siglos que ahora son aire de incienso

al pie de iglesias sin edad, el camino me lleva a la lentitud

donde susurra el gorrión y trinan los árboles, al lugar

que es nido de sombras, primicia de rosal, jardín

que fluye entre la prímula y la dalia que el otoño

mutiló de pétalos, y es un navío el fósil sin aura

que navega por las cenizas del tiempo con las arboladas

velas del mármol tirantes igual que una goma que apunta

al sur de los mitos, a las islas donde la neblina

forma guirnaldas de albor, cabelleras de algodón

entre acantilados negros, lujuria de sirenas que descienden

al mar con la desnudez colmada de luna y luz de astros,

con la música del frenesí y los vientres abiertos de los tritones

que agonizan bajo la sal de una espuma voraz.

sábado, 29 de agosto de 2026

Estación terminal

 

Cuando te aproximas a mí

siento como si llegara

sin avisar

el frío

que trae

la última

nieve.


Yo te doy mi calor para que retorne a ti el verano.


Juntos formamos

la primavera 

fugaz

de una existencia

que poco

a poco

se acaba.


viernes, 28 de agosto de 2026

El abandono

 

No conseguiré que vivas otra vez en mis ojos,

mi tacto ya no discurre por el mapa de tu cuerpo

como una cicatriz que crece, mi voz y tu voz han

dejado de cruzarse en el territorio efímero del aire,

mi pensamiento es un haz que transita los fríos jardines

de la noche en busca de un diálogo que se ha vuelto mudo,

al no verte sentí en la estancia un aura negra de flores cautivas

bajo el redil de la añoranza, nadie salvo yo sabe que te has ido.


jueves, 27 de agosto de 2026

Nunca serás del todo la casa abandonada

 

¿Y tu latido, el azahar en la piel, la galanura de tu frente

pintada de rojo? Como un clavel arrancado del sueño así

tu fría calavera, como en el trasluz que esconde su luminaria

con el velo de la caída ya no refulge el estío en tu verano

ideal, aún guardas tesoros bajo la pátina gris del olvido,

todavía titilan en tus espejos las noches de luna llena,

en las habitaciones el inútil color de las sombras se columpia

en el aire como si jamás la luz con el manto de la claridad

hubiese extendido su altar de sol por los lugares donde

lo oscuro dejó de ser un símil sin voz del silencio, te

recorro desde el dintel de la puerta que abre su boca

ya desnuda de vida hasta el rincón que esconde mis

antiguos secretos de infancia y vuelve a mí toda la luz

que un día llenó de paz este espacio en el que aún

sobreviven mis huellas bajo las ruinas de un tiempo fósil.


miércoles, 26 de agosto de 2026

Pájaro

 

Hay un pájaro en tus ojos que también

vuela en el azul, si tu amor así lo quiere

yo seré ese pájaro y volaré por el azul

de tus ojos hasta dónde me guie tu cielo.

martes, 25 de agosto de 2026

Hombre con principios

 

Mi orgullo sois,

mi verdad sois,

mi guía sois.


Sin vosotros no hay luz,

solo egoísmo

y noche.

El viticultor

 

Abre el corazón de la tierra y deposita en él

la planta sarmentosa, riega con paciencia lo

que aún es esqueje para que crezca altivo

el tronco de la vid en busca del sol y de la luz;

recibe el fruto arracimado, la redonda uva verde,

saja su raíz con amor de padre, una día llevarás

a tus labios el rojo efluvio que embriaga y sentirás

la dicha que en las venas posa un ardor de siglos,

el vino que de la tierra nace y en el alma se esconde.

domingo, 23 de agosto de 2026

El río

 

Naciste hilo de agua entre peñas, un hilo que recorre

el surco alimentándose de la lluvia y de las generosas

arterias que vierten en ti su líquido fértil, transcurres

en sazón, preñada tu matriz como la vena de un aljibe

sin fondo, tu cintura de meandros fugaces, de silvas

y álamos en los bordes, de peces antiguos que cruzan

de orilla a orilla el indómito cauce; tu fluir de manantial

eterno semeja un látigo que agita tus aguas hasta

que de pronto un abismo asoma, allí donde

tu cabellera cae con rumor de fuente bravía

en cascada de espuma, prosigues en ágil canto

tu singladura, ya turbia la piel que rompe

en los labios de un mar que aguarda,

amoroso, tu inagotable beso.​

sábado, 22 de agosto de 2026

La casa vendida

 

Nunca la vi desnuda, nunca las huellas de los cuadros

mostraron su faz de tinta, el color ya desvaído

por las olas de un tiempo dejó cicatrices en la piel

que un día no tan lejano brillaron como arco iris de luz.


Hoy las voces son ecos, silbidos en las juntas del cristal,

palabras que regresan con frases de las que solo la infancia da testimonio.


Allí hubo, como en jardín de vida, alfombras gastadas por el paso,

paredes mudas que oyeron hablar a los teléfonos desde un rincón oculto,

días de amor y días de feliz encuentro, días donde la desgracia

fue un grito en la madrugada, días de púrpura y días sin alma

como un nidal abandonado al oleaje de una marea borrosa

donde ya no nadan los recuerdos.

viernes, 21 de agosto de 2026

Pequeñas cosas

 

Así ocurrieron en el azar, así la sencilla voz

cruzó los misterios del aire, de ese modo

el tacto sutil fue espora de luz en los rincones

de la materia, objetos que un día dejaron de ser

múltiples en el corazón del niño porque el recuerdo

convirtió en único su metal, su caoba, el gastado

plástico que con amor sostuvo entre el índice

y el pulgar como un trofeo sin réplica, y también

el visaje que regala una caricia cuando el abismo

se refleja en unos ojos que han dejado de ver

la luz del ensueño, un adjetivo que nombra

a la paz con sílabas de nieve, la ternura

que no oculta su dolor ante la humana

condición que anuncia, de nuevo, la caída.



jueves, 20 de agosto de 2026

El auto, tú y agosto

 

A la velocidad de mil kilómetros surca el deseo los paisajes

que soñamos, calla agosto mientras el sol guía al caparazón

gris donde medio desnudos con el sudor naciente que vela

los cuerpos ya no somos más que un pálpito que asume

su don de fértil ansia bajo las olas del éxtasis; se abren

las pancartas de un río que nos dirige a un sur de cal

y frutos rojos, y en tu frente la senda del agua es un lago

sin orillas que cae por los surcos de la piel igual que un riego

de paz cae por la alegría de vivir; un soliloquio de cigarras

muere en la luna del automóvil, yacen los árboles del estío

con el velo del polvo en la desnuda corteza y un pájaro

te nombra bajo el azul de la distancia que se aproxima al coche

como un hogar con ventanas de colores que dibujan mundos.


miércoles, 19 de agosto de 2026

Cenizas

 

Solo esperáis la leve brisa que os alce,

el viento que esparza vuestra negrura

que ya no forma un árbol de carne

en la raíz de un nombre, el aire

que os siembre en la estéril

tierra del olvido.

Leitmotiv

 

En todos mis poemas están.


La flor marchita,

el cadáver de un sueño,

los ojos cegados

por la luz.


Y siempre, siempre

lo que he

vivido.

martes, 18 de agosto de 2026

Tu pasividad

 

En el aura inmóvil habita la caricia del tiempo,

aún la brasa calienta tu fe mientras duermen bajo

el olivo los estigmas de una sombra que aniquila tu nombre.


Aguardas un sol nuevo que ilumine tu presencia de mar cautivo

entre faros sin luz, finges moverte en la calima porque nadie ve

tus miembros de piedra, su ancla azul de hilos que lloran por la feliz

cadencia de unas olas que murieron en los arenales del azar.


Y te plantas en los días como un árbol cuya savia es la memoria

dulce de los insomnios que recrean oasis de ternura, paraísos

donde las huellas siguen vivas como cicatrices de fuego

que retornan en la noche de tu candor infinito.


Cuál es el límite, en qué reloj encontrarás un pozo,

un agujero en que caiga esta falange del futuro que te ata al espigón

de la indolencia, al frío cáliz de la pasividad donde todo es silencio.

lunes, 17 de agosto de 2026

De puentes y jardines

 

Extiende el hilo que mana de tu nombre, confía en el alud

que acude al rubor como una lengua que sella los besos

imberbes, en los hombros la música escribe notas que azulean

la piel, consignas que decimos en el interior de los muros

de cristal esmerilado, palabras que tú murmuras y yo deletreo

bajo la paz ardiente de la media tarde cuando los pájaros

trinan en las ramas y un sol altivo se desnuda en el horizonte

como una lágrima de redondo ámbar, así el presagio, la raíz

del pensamiento, la huella tuya que aún permanece bajo el rosal

que un día planté, el oro grácil de las alianzas que brillan en los índices,

la bondad que es un corazón con las alas del sueño, el río y el pilar,

el pretil y el farol, la insólita distancia que se acorta si nos alejamos,

la lluvia que ya no es lluvia al sucumbir en la corriente, nuestros

soliloquios que a la vez son canto y eco, el sombrío eclipse

que la luna ahuyenta con su luz de madre buena, y la flor

que te entrego con pétalos dulces donde anidan mis ojos que,

ya para siempre, poblarán tu jardín como efigie de mayo.

domingo, 16 de agosto de 2026

Lluvia

 

Acompaña la luz como un río que esparce flores de agua,

y cae desde el cielo con pétalos que mojan las raíces

más yertas, para que de nuevo germine el fruto y con él

la vida.


sábado, 15 de agosto de 2026

Tu voz

 

Te reconozco por el canto y no por la palabra.


No por lo que dices que es común como el aire.


Si en el acento que crea la armonía

donde habita el lenguaje.


Te escucho porque eres trino, lo último de ti que me llega

es el idioma en que me hablas.


Como la de un pájaro

tu voz libre

no tiene dueño.


Quisiera como tú cantarle a la vida

y que después

llegue al fin

la palabra.

El pañuelo del rico y el pañuelo del pobre

 

La letra bordada, la tersura del encaje,

los ribetes azules, la doblez perfecta,

el triángulo que asoma en el bolsillo

izquierdo del blazer.


Te prefiero tan humilde como mi alma,

para que recibas las lágrimas del dolor

o a la innoble fuente

que mancha

tu virtud.


viernes, 14 de agosto de 2026

El ángel caído

 


Ay! el grito que enmarca el azul, esa curva hostil

del tronco ante la ira de Dios, de qué sirven tus alas

si la culpa es densa como la pez, la sierpe aprisiona

tus músculos con el atavío del dolor, no hay pájaros

que se posen en tu álgida testuz, qué has visto ante ti,

quizá la mano alzada de la condena inclemente,

el rostro que pronuncia las palabras terribles

que nunca quisieras haber oído, y en el pedestal

el blancor de un tallo que te muestra al mundo,

en su base febriles dragones vierten el agua

donde ahogarás tu pavor, te miran los niños

con la curiosidad del ángel imberbe, las madres

dejan que los perros orinen sobre los monstruos

que te circundan, mientras yo sigo aquí, solo,

esperando a que anochezca, a que las sombras

oculten tu sombra, y a que nadie se acerque ya

a escupir en el pozo negro de tu memoria.


jueves, 13 de agosto de 2026

La equivocación


A veces el tiempo nos devuelve el alud como
una pregunta. Siempre creí en un solo tren
perdido en la noche. Nunca en los eclipses
del miedo. Y sin faltarme tú el paisaje dormía
(a mi lado la ciudad reinventada en bosque,
en silencio inmortal o en largas autopistas
sin destino). Era como volver a la piel
de una huella para decir lo que el vacío reclama
tras sus horas de insomnio. Me refugié
en el hábito de los días precoces cuando el sol
es una página por escribir y el deseo
se conmueve con los sueños perdidos de un libro
rojo. Existía ese incendio que nos quema
y nos seduce, existía también el hogar lúgubre
de los hombres sin futuro. Tracé un mapa
de invisibles telarañas, para que el verbo
fuera luz y mi memoria un pedazo de sed,
desnuda y simple. Todavía pienso que
equivoqué mis aceras, que solo envolví
lo que era transparente, líquido, etéreo.
Algo así como mi vida y su noche fugaz.

miércoles, 12 de agosto de 2026

Resumen de vida

 

Amarillo, azul, rojo y verde.


Podrían ser los colores del parchís

o los de una carrera de cuadrigas

-si cambio el amarillo por el blanco-

en la antigua Roma.


¿Cuál de ellos es mi color?


En cada partida, en cada carrera,

uno distinto.


Cualquiera menos el que gane.




El suicida

 

El segundo se hace eterno, late el corazón como un río que busca desesperadamente el mar donde muere la noche, la lucidez dicta palabras núbiles, su claridad es púrpura como la de un sol de sangre en la matriz del cielo, el medio no importa, el lugar no importa, no importa la cadencia de los relojes que palpitarán en el aire con su condena atroz de pervivir para siempre, la mecánica fricción del largo eclipse de los sueños, es plácido el silencio, la pared escucha una salmodia de dolor, casi muda, el ángel partió, ya no protege tu alma el abrazo múltiple del feligrés, ya las campanas de la alegría callaron ante el horizonte negro que trazaste con el pincel rojo de la desesperación, quieres razonar, quieres que el motivo sea el mas puro de los motivos, susurras mamá, papá, la niñez se ha vuelto enemiga porque es como una flor que brota en el jardín de la esperanza, y tú ya eres principio de ceniza, se extingue el fuego en tu corazón, afirmas la honradez que no despierta la culpa, para redimirte o para no sobrellevar una carga insoportable, pero no lloras y asumes el fin con el orgullo de un hombre consecuente con su destino, ahora tan solo se trata de convertir el pensamiento en una sentencia real.


martes, 11 de agosto de 2026

Los párpados de la memoria

 

Has doblado las rodillas del miedo, con la lluvia

que moja la estela que trazas en las columnas del aire

vuelves a la estéril quietud de los relojes pétreos.


Aún la herida no sembró de cicatrices la piel del dolor,

todavía recorro las vías donde tus alas percuten contra

el cristal antes de que fueras el pájaro del olvido.


Tú sabes que no hay mitos que sobrevivan a la canción

oscura de la vejez, no ignoras que en el vientre de los paraísos

el agua es un espejo que no refleja la luz insomne de los amantes.


Solo los círculos que duraron lo que dura el salto de una piedra

en la faz de un río turbio comprenden la armonía fugitiva

de las horas más frágiles.


Bajo las sombras late un ardor moribundo, el que crepita

en los párpados de la memoria, allí donde resulta imposible

comprender esa luz que penetra hasta el tuétano de los huesos roídos.

lunes, 10 de agosto de 2026

Un dios cercano

 

Sea el cielo, el mar, la montaña o la sima.


Ninguno de ellos me habla.


Sin embargo yo necesito un dios que hable

y al que responda

con mis dudas,

con mi silencio,

sin sentir 

miedo.


domingo, 9 de agosto de 2026

El beso

 

Bebí en el cielo de tu boca,

por un instante me iluminó tu sol,

después llegó la noche

y duró para siempre.


sábado, 8 de agosto de 2026

Engañándome

 

Por un casual descubrí

ya divorciados

que eras celíaca

un día que coincidimos en una terraza

cuando finalizaba agosto

-en la etiqueta de tu bebida ponía “sin gluten”-.


Ahora entiendo tu repentino desdén

por el pan caliente, recién horneado,

que con mucho amor,

untado de mermelada de arándanos,

te servía a diario

durante el desayuno.


Tú entonces ignorabas que eras celíaca,

pero no lo ignoraba el destino.


Siempre me pregunté por la razón de que me pidieras separarnos.


Es posible que en el pan recién horneado

untado con mermelada de arándanos,

que con amor te servía a diario,

esté la respuesta.


O puede que tan solo

te valiera

de excusa.

Cara desamor, cruz amor

 

Hay perfiles altivos

como de moneda

que duran

lo que dura

una vida.



Así el tuyo, bajo la parra

de un café lleno de gente.


El giro de tus muñecas al hablar,

en la piel un río de estrías

que los años dibujan ya

en tu rostro.


La forma en que recoges tu cabello

todavía es el de la joven rebelde

que amaba ser libre.


Aviso al camarero y en las monedas te veo a ti.


Descubro entonces que yo soy la cruz

y tú la cara de aquella moneda

con la que un día,

ya lejano,

me ganaste

la partida.


viernes, 7 de agosto de 2026

Cruce de sombras

 

Que nos retenga el semáforo

da tiempo para vernos de frente.


Es incómodo ya lo sé

contemplarse

con los ojos

del pasado.


Pero piensa que la juventud se ha ido

y que es inútil

la nostalgia.


Al cruzarnos

desviamos la mirada

para no herirnos.


jueves, 6 de agosto de 2026

Los sueños

 

En la encendida risa de vuestros labios infantiles

se transparenta el fulgor mágico de los cuerpos celestes,

porque brilláis en las sombras de la edad

y sois como ángeles que prometen islas de cristal

que vagan por los océanos de la tristeza.


Bien sé que carecéis de materia y que confundís los colores

para que no parezca real lo que en el interior de los ojos se exhibe

como una premonición que jamás se cumplirá;

en mis párpados de somnolencia sembráis los días

con imágenes que viví o no viví, con deseos inconfesables,

con dulces ejércitos que atenúan el rigor ambiguo de las pesadillas,

me regaláis encuentros con mi yo perdido donde aún reviven

las escenas de la infancia, los actos de amor en plenitud,

los viajes que en la memoria son luz de postal sin sombras.


Y en la vigilia hacéis que lo invisible crezca como un árbol

en el bosque de la paz, como una flor en el jardín

que añora los paraísos del edén, como un pájaro que desde las alturas

divisa lo nunca visto: los ríos en la piel del tiempo,

las montañas que el azar columpia sobre los cielos púrpura,

los valles fértiles de lo no sucedido,

los océanos donde habitan las caracolas de la fantasía,

el oasis en el que solo podré vivir si me arropáis como a un niño

que os espera en cada pliegue de sus párpados caídos.


miércoles, 5 de agosto de 2026

Metamorfosis de mi sombra

 

Por más que mire en lo hondo del espejo

no volverá el que fui; no hay huella ni rastro

en la piel del azogue; incluso mi sombra está

cambiando, curvándose ya como la flor que un día,

no tan remoto, caerá en el olvido que precede a la nada.



La soledad del amor


Mi sol, mi saxo de infinitos alambres,
la duda de mi luz, el cofre de un corsario.

Tantas son las huellas de la calígine,
la temprana anémona de las águilas
cuando el rastro de una caricia pervive
como dúctil fruto o corazón que vaga.

La lentitud de las sombras arropa el cenáculo de la fe
cuando miro los collares de la edad, circunloquios de una prisión
ambigua con su astucia demacrada y ese relucir
de objetos sin nombre en el quimérico desnudo
que ha robado sus lindes al invierno.

Solo hay un cuerpo y cien mil latidos,
solo la hermosura de lo perdido deja
un corazón palpitando en la tiniebla de Orfeo.

Volverás, volveré al maquillaje abstracto
de una ventana que ya es ojo o penuria
o trasluz.

¡Si entendiera el por qué ha llovido tu carne en mi frente
sin declarar el aullido, o morir como muere el dolor
bajo la inocencia del azul!

Ha sido mi insomnio una estratagema, aún recuerdo el prisma
que un pómulo herido dibujó en mi faz.

Quizá la nada de la nada me acogió entonces
con su sábana perfecta y su canción de soliloquio.

No sé, pasaron los años con la ambivalencia de un pájaro sin patria,
y mi reloj incansable fue estatua o mirador de un tiempo de abriles
que ha formado al fin guedejas de nieve.

¿Reconoceré algún día aquel gesto que busca mi perfil
en un espejo noble, la caridad de un sol?

No diré que mi juventud haya sido sin más un rostro imberbe,
han florecido pétalos en la luna, neones de sal
o la ternura del niño que crece más allá de los sueños.

Y, sin embargo, todavía hoy la flor de la memoria me viste
con sus alas de ángel rubio, de ruiseñor que en su delirio
confunde lo innombrable con la lujuria que provoca una piel florecida.

Demasiados son los pasos entre la niebla de mi sendero gris.

¿Cuál ha sido su raíz?¿Cuál la oscura quietud de un hogar
donde ya no resplandece la palabra?

martes, 4 de agosto de 2026

Fruto maduro

 

Cuando muerdo la blandura de tu piel se derrama

en mi boca el sabor un poco dulce del durazno, el río

que recorre las papilas fluye hasta caer lentamente

en el pozo de mi faringe, la carne que me entregas

es una ofrenda en sazón, al masticar la pulpa

mis dientes sajan tus hilos que en mi lengua

se arraciman como un zumo de granos fértiles

que despiertan mi sensualidad oculta, solo el oscuro

hueso sobrevive a este ejercicio de amor, la fruta

devorada ha perdido su majestad, en mi mano

la semilla que sembraré mientras aún permanece

el aroma del carozo en el aire, por un instante nada

más, por un segundo que, para mí, es eco de eternidad.

lunes, 3 de agosto de 2026

Hogar

 

Aún el halo que arropa la sed del recuerdo cae sobre mis ojos,

vierte la penumbra de lo irreal en el instante del fulgor.


Tú eras un nido de pájaros que duermen en el alfeizar de la memoria

con la sonrisa azul de un cielo sin ángeles.


Tú eras pared y ventanales, color y vigas cubiertas de sueños.


Tú eras los mil pasillos que no acaban nunca de morir

tras los pasos del imberbe.


Tú la armonía sospechosa de ser un artificio del tiempo

me llamas en las tardes sin luz cuando lo oscuro teje en mis ojos

páginas de silencio y solo brilla un pábilo en el horizonte

como un faro entre las tinieblas que no consigo nombrar

con palabras dulces.


Y persistes sin que que ningún viento arrastre tu raíz de piedra

que tomó por asalto el corazón que un día fue flor de ternura.


Y te busco cada vez que traspaso el umbral que abren

mis párpados hacia el túnel donde se agitan las luciérnagas

que dejé como hitos que resplandecen sin pausa

en la revivida noche.

domingo, 2 de agosto de 2026

Lo nuestro duró lo que dura un arco iris en agosto

 

Vendrás tarde con la corola gris de la flor yacente,

me dirás la palabra antigua que un día trazó círculos

de fuego en el aire fugitivo para ser nube que se aleja

hacia un horizonte sin mar, en tu voz el ronco eclipse

del pálpito agoniza como un ataúd que da sombra al

ardor que dejó una cicatriz en mi ansia, nuestro recuerdo

ha dejado de amanecer porque tu bandera de nostalgia

es un oscuro tapiz en el que descubro las raíces sin alma

que teje el olvido, y si por un instante retornas, vuelves a mí

desnuda, como si el vestido del pasado ya no tuviera los colores

invencibles de un arco iris, que, aunque efímero, cruza el telar

de la lluvia con la total displicencia de quien no tiene mañana.


sábado, 1 de agosto de 2026

Verano apóstata

 

Qué ausencia de mármoles en esa dura caída

que eleva sus alas como un grito sin paz,

qué azul en lo hondo si no hay cielo en la raíz

que conoce lo oscuro, qué lágrima en la mejilla

no busca un río, qué corazón no confunde el latido

con un estertor de llamas en el frenesí de un tiempo

que yace, qué diluvio brota hacia arriba y nos bendice

con la lluvia de un verano que se niega a ser verano.