sábado, 1 de agosto de 2026

Verano apóstata

 

Que ausencia de mármoles en esa dura caída

que eleva sus alas como un grito sin paz,

qué azul en lo hondo si no hay cielo en la raíz

que conoce lo oscuro, qué lágrima en la mejilla

no busca un río, qué corazón no confunde el latido

con un estertor de llamas en el frenesí de un tiempo

que yace, qué diluvio brota hacia arriba y nos bendice

con la lluvia de un verano que se niega a ser verano.