jueves, 8 de febrero de 2024

Tus manos

 

Parte el pan con tus manos de hombre bueno.

 

Que su corteza sea piel de vida y su interior un alma de trigo blanco,

que nos de su bendición de paz, que su aroma crezca en nosotros

igual que crece la luz en las espigas de julio.

 

Reparte el pan que se desmigaja como un rocío de nieve sobre la mesa vacía.

 

Invita al hambriento y al niño, a la mujer que sufre y al menesteroso,

a la golondrina y a la paloma, a la luna y al sol de la mañana, a la flor y al pez esquivo.

 

Que no quede ningún pan en tus manos de hombre bueno.

miércoles, 7 de febrero de 2024

Tu fuente

  

Ya no me reconozco en los cristales ni la lluvia

es la misma de entonces. Palabras sin eco bajo

los alfeizares mientras la luz dibuja un arpegio

de claridad en mi rostro, no estás tú, señora

de los pájaros, para volar en mis sueños

como un colibrí exhausto, lejanía de tu voz,

pasión de tus alas en el nombre que pronuncio a solas

cuando la memoria es un candil que refleja la osadía

de tu vuelo en mis ojos ausentes, en mi hoy desnudo

de relojes, metáfora del pasado tu edad si en los patios

de las iglesias no habita ya la sombra que fuiste ni vibran

los timbales en mi corazón al pasar tu perfil por las rúas

de antaño, ni la palabra como un dulce sonido de cítaras

acaricia nuestros cuerpos con la sintonía adolescente de un ayer

que retorna sin prisa igual que un exiliado a su morada,

hogar que de pronto se ha vuelto olvido y extrañeza,

páramo donde existía un vergel de juventud,

oscura sed donde tu fuente saciaba, sin nada a cambio,

mi amor, silencio donde los susurros eran de cristal

como los sueños que viven en las lámparas al apagarse.

 

martes, 6 de febrero de 2024

El sueño

 

Es un río de plenitud donde las imágenes navegan

como sombras de un cielo imposible.

 

Allí no hay latitud ni materia, ni cantan los relojes su canción infinita,

allí la aventura es multicolor, el espacio un país que no guarda límites.

 

Allí los sucesos son pompas de jabón que aniquila el duermevela,

la ansiedad un fantasma que volverá cada noche como un perro vuelve a su amo,

el sexo un caimán que devora la faz del silencio, la dicha un instante del que brota

una flor sin nombre de pétalos azules.

 

En la cruz de los párpados quedarán los restos del naufragio,

nada de lo que fue irreal sobrevivirá al día.

 

Todo será tarde o temprano, olvido.

 


lunes, 5 de febrero de 2024

Como un pájaro

 

Tus lágrimas se pierden en el agua del tiempo.

 

Había en tu tez una nube de oriente anclada a los ojos como una comisura extensa.

 

Te vi águila de felicidad, desafiante y retadora desde tu abril guerrero.

 

Aprendiste el vocabulario de las hadas que ejercías con tu voz de pájaro sin trino.

 

Pero brotó de ti el silencio de las habitaciones en sombra,

la cicatriz de los sueños suicidas tras la ceniza de tus noches,

el túnel por el que pasan los trenes sin destino.

 

Y no hubo piedad de luna ni resplandor de ángeles en la urdimbre de tus días.

 

Hoy quiero recordarte, aunque no vea ya tu frágil andar de garza entre los juncos.

 

Has volado de aquí quién sabe adónde.

 

 


domingo, 4 de febrero de 2024

Tu piel

 

El territorio que mis dedos recorren con los ojos cerrados.

 

La desnudez alba de tu cuerpo

como un mar por el que navega el silencio.

 

Y las raíces de tu árbol, transparencia y azul

en el mapa que dibuja los senderos de tu edad.

 

Mi índice se fija en los lunares de tu océano,

islas sin explorar, arrecifes donde la flor del deseo sucumbe,

máculas como puntos unidos por nuestra sed cómplice.

 

En el film de tu epidermis hay imágenes que trinan en la noche,

y son arcanos tus músculos ágiles igual que plumas al viento del atardecer.

 

El sol penetra en la alcoba con sus barbas de luz poblándote

como nieve, como azúcar, como resplandor sobre tu piel esquiva.

 


sábado, 3 de febrero de 2024

El lunar de tu espalda

 


Me acerco al sueño de tu isla donde la luna no existe

desde la piel oceánica que cubre tu ser de amapola.

 

Y me vierto en el pozo de tu alma,

color barro, color ébano, color mimbre,

donde brillan los hemisferios del azar,

donde las barcas navegan la laguna del olvido.

 

Déjame morar en tu círculo de asombro,

en la imperfección planetaria que corona el vientre de tu escápula,

en la lava reseca de tu volcán agotado,

en el perfil sin sol de tu jardín nocturno.

 

Y después, abrázame.

 

 


viernes, 2 de febrero de 2024

Propósitos

 

La indolente presencia de la lagartija sobre el muro.

 

El verdor de las hojas y el trino de los pájaros.

 

El sol de la tarde en mi piel como una lengua cálida.

 

Laxitud del tiempo sin relojes y de la memoria sin memoria.

 

No hacer nada, no pensar, no vivir el presente.

 

Los cinco sentidos opacos como cristales ciegos.


Parecerme al aire, invisible y neutro.

 

Ignorar de qué modo creció la rosa en el rosal.

 

Conseguir que ni mi yo sepa que existo.