miércoles, 15 de julio de 2026

Tu destino

 

Sí, el mar era tuyo, como lo era el triste viento

de la tarde, por la ciudad las plazas sin infancia,

en sombra de tenue luz, con bancos de forja,

los trinos del agua en surtidores de hierro,

los pájaros inmóviles, mudos en las ramas

tupidas, el sol en el árbol con su tapiz brillante,

el aire salino que se vierte con su aura de fina ola

en tu rostro de alba palidez te vestían con el oropel

tardío del crepúsculo, pero ni el mar, ni el viento

ni la plaza que con amor te vestía cambiaron tu destino

que es idéntico a la luz que fulge a la vez que ya

es sombra al instante inmediato en que sucede.

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