En tu vientre mi piel torna a ser niña, un balón
rueda por el largo pasillo, cruza el umbral donde
cantan los pájaros de la infancia, da en la pared
con el estruendo vivaz de la celebración en mi voz
todavía sin la grave nota que la edad pondrá a los tonos
mas dulces, el aroma de la merienda que espera
sobre el aparador, una pausa, y la inocencia que
acompaña la risa de los niños camino del salón.
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