Porque existió en la llama toda la fiebre de la lucidez,
porque un crepitar de leños fue la música que acompañó
tus días, porque de la yesca del deseo brotó un ángel de luz,
porque al calor de las ascuas el frío es tan solo una palabra
sin voz, porque si ahora yace la ceniza en tu corazón
es porque en su interior una vez hubo fuego y viviste.
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