En lo más hondo de ti
alimentas un monstruo llamado deseo.
Cada pulsión que reprimes es un niño que no crecerá.
Te masturbas pensando en la muerte.
Una vez soñaste con el sexo de tu madre.
Tu hermana te dijo que amó a tu padre
gritándolo histérica
en medio del salón.
Da igual que lo niegues
eros y tánatos
conviven
dentro
de ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario