jueves, 15 de diciembre de 2022

El color amarillo pinta mi casa

 

El color amarillo se vierte,
no en la luz ni en los dorados,
tampoco en la cornucopia del espejo
ni en las velas guardadas en un cajón de pino.

Se vierte en tu voz y en tu enagua
como en un jardín se vierte el día.

El color amarillo es aire que chispea en briznas,
invisibles partículas de oro que bailan como hadas locas,
como avispas amables que besan la quietud de los cuerpos,
como espigas que amanecen en los ojos
y despiden un maná de átomos que cae,
sin pausa, en la piel de los objetos
dándoles amor, protección
y una cálida fe
teñida de esperanza.

El color amarillo brotó de las paredes como un surtidor encendido,
vive en las lámparas de los techos que despliegan su cabellera
cuando la nocturnidad es un dios,
en la geometría de los suelos
como un blasón de mármol dibuja soles,
en el metal de la alcoba es un estandarte,
un palio, una pérgola que protege el corazón de las sábanas.

El color amarillo en tu jersey de flores,
ligeramente desvaído en tus prendas íntimas,
en el colgante que asoma entre tus clavículas
y es como un faro cuyo haz mata la penumbra,
refulge en los espacios clandestinos.

Yo lo descubro cuando me acerco a ti y es amarilla tu boca.

miércoles, 14 de diciembre de 2022

Indistintos

 

Mi sombra repite tu manera de caminar.

Tu mirada se fija en lo que antes yo vi,
mi mirada nació del hueco que dejan tus ojos en el espacio.

Tus gestos se alían con los míos y dibujamos una danza de ángeles
que el aire empuja con su afán de pájaro.

Lo que hiciste ayer lo hice yo en mi pensamiento,
mi pasado comulga con las historias que formaron la senda de tu vida,
las circunstancias que compartimos fueron tan reales
como las que tu soñaste y yo soñé
dormidos en un mismo sueño,
siempre presente.

Las frases que dices llegan a mí como un eco de mis propias palabras,
acaricias el silencio mientras yo lo busco para oírte
sin que tu voz importe.

A ti te gustan las canciones y eres música a la que yo pongo,
torpemente, unas letras de amor.

Lluvia es tu segundo nombre como el mío es Mar,
la lluvia sobre el mar nos retrata.

Cuando mueras morirá contigo la luz que me ilumina,
si yo muero antes dirige esa luz hacia ti,
que multiplique por dos las horas,
que esas horas pongan, a cada instante,
mi rostro ante ti para que aún sigamos juntos
el tiempo que te reste de vida.

martes, 13 de diciembre de 2022

La riqueza del filántropo

 

El amor late en las buhardillas,
no es tangible como el papel moneda
que, me aseguras, compra los sueños.

A tu alma la busqué en los mercados,
no estaba en venta, ni era de oro
como los ávidos lingotes de un rey.

A mi hijo le regalé trenes sin llegada,
objetos enormes que carecían de sombra,
lujosos juguetes que coronaron su orgullo.

Ofrecí ceremonias en los párpados grises de la opulencia,
jamás entré desnudo en los laberintos de la luz,
desconocí la verdad de quien hace del pan un dios,
no entoné la canción del paria,
feliz por contemplar la luna
inmune a la ambición
y el lucro.

Si me miro en los espejos
solo veo una estatua de oro ajado y raído,
no veo mi corazón
ni mi espíritu reír,
tampoco la bondad del que nada posee
salvo un amor que fluye libre
con el más noble de los designios.

lunes, 12 de diciembre de 2022

Seguir adelante

 


No me siento perdedor.

He luchado contra los avatares de la vida,
nunca arrojé la toalla,
aunque acechara la eterna noche
como un tigre sangriento.

Volví, siempre, a la sed de la infancia,
a la claridad del hogar,
a ti que aún velas mis silencios
como un ángel de amor.

La derrota es un código que niego
al despertar cada día
cuando la luz dibuja en mi piel
un árbol de esperanza.

domingo, 11 de diciembre de 2022

Tributos de juventud

 

A pecho abierto contra la luz del día,
la flora de la oscuridad no oculta el arco iris de la noche,
palabras infinitas que cuelgan del neón de los bares,
cuerpos convulsos fuera de sí
como habitando su doblez,
como prisma que rota en el vientre de los espejos,
como la avidez de los vampiros bajo una capa de algodón transparente,
como la locura del sexo enfebrecido y táctil,
como las libélulas que mueren en el alcohol de los vasos sin haber podido brillar,
como las pastillas de la psicodelia y sus mundos multicolores, sensoriales, híbridos.

Sobrevivir al torbellino de los átomos calientes,
al sudor que cae en las sábanas azules
y moja el silencio que deja en los labios la canción del éxtasis.

Vernos en el mañana sin juventud, ni ansias, sin saber
que aquello se parecía muy poco, en realidad, a la vida.

sábado, 10 de diciembre de 2022

¿Y tú, aún la recuerdas?

 

Todo se muestra diáfano, la luz amante acaricia la fe de los niños,

florece en las espigas, rompe en alud sobre las olas,

viste de oro los lugares perdidos, la soledad de los campos,

la umbría de las urbes, las montañas donde el águila reina,

los prostíbulos al amanecer cuando dora el impudor,

el ansia, los gemidos de la luna, los cuerpos exhaustos.

 

Y yo, hijo del juego: un balón, mi colección de cromos inacabada,

las canicas de cristal en los bolsillos, el sabor del plátano

y el merengue en la boca, aquel cuaderno donde escribí

el nombre de Julia, las clases de mi querida maestra

enseñándome a leer, a sumar y multiplicar, a vivir.

 

Qué lejos ahora la algarabía, las risas, los abrazos, la aventura.

Era la edad de la inocencia, blanca como un cisne, alegre

como una flor que brota al sol en el jardín del tiempo.

 

¿Y tú, aún la recuerdas?

 


viernes, 9 de diciembre de 2022

Ante el espejo

 

Tu cuerpo es espiga de rubor, cimbreándote a la luz,
mariposa ardiente, vagas cruzando los mares del crepúsculo,
rendida ante el espejo, desnuda, alta torre de marfil,
peinas el oro esquivo de las ondas que el cabello extiende
sobre tus hombros de carne sedosa, de colina al sol
que declina; hay en tus ecos una armonía de algas
temblando en la fría corriente de tu ser, hay una música
pálida que llega a mí como un murmullo de sexo vivo,
como una lengua que vibra en la orilla de mi nombre,
como un resplandor armonioso que roza al miembro mío,
que se eleva hacia ti, ausente tú en la distancia de unos pasos,
lamiéndote la duda en el espejo, sin que yo, víctima del hechizo
no pueda tocarte, no pueda encender esta luz que, de pronto,
se vierte entregada hacia la fugacidad hostil de tu sombra.