jueves, 4 de enero de 2024

La ceremonia del sexo

 

Quiere el botón primero abrirse como una flor.
Mis dedos tientan amorosamente el ojal, se deslizan
por la abertura, liberan la redondez donde el nácar
refulge, así, uno tras otro desprendidos, la camisa
entallada abre el telón de tus pechos, la desnudez
altiva de las areolas que son un círculo de amor en busca
de la sed de unos labios, la protuberancia de la carne
firme, orgullosa de ser un monte que vibra, bajo el lienzo
fino el sexo húmedo espera la exacta forma que penetrará
su ansia, hasta el gemido y el éxtasis, hasta el temblor
que recorrerá todo tu ser como un relámpago febril.

miércoles, 3 de enero de 2024

Tu soledad

 

No niega la palabra, pero sí la voz que responde.

 

Su manto invisible no es de oro,

es una sombra virgen que posee tu noche,

y aunque te mires en los espejos la doblez no hará de ti otra,

su silencio crece como una flor negra,

es la madre del pensamiento que no nace a la luz,

el frío carámbano de una espera sin fin,

la cicatriz que dejaron los cuerpos que ya no están juntos,

los sonidos que perturban su armonía

se han ido como se van los pájaros al poniente.

 

A menudo ante la mesa o el sofá pareces una estatua de carne,

inmóvil, los ojos detenidos, quizá en el vuelo de un insecto,

o bien oyes la música que ya nadie oye como una vieja dama del sur

vestida de organdí mientras te sirves el té de las cinco, o bien te fijas

en las telarañas de los techos, también sola la araña que eres tú

esperando una compañía que nunca llega.

 

Pero tienes memoria y objetos que son tu pasado: fotografías, muebles, cuadros, joyas…

y un antiguo diario en el que ya no escribes nada.

 

Y piensas que no estas tan sola, si te acompaña lo que has sido.

 


martes, 2 de enero de 2024

Viajes


Se trataba de un viento áureo, cenital,

un aire mezclado con las sombras que en la estela del mar morían. 

 

Nos empujó el sueño de las alas,

el viaje era un dibujo sobre un papel

que después de memorizarlo rompimos,

como si no quisiéramos dejar huella de nuestra sed de pájaros

en busca de un calor lejano.

 

El automóvil como un animal rodante nos llevaba al sur,

olivares en el horizonte, la arcilla y la teja,

los pueblos en racimo como fruto desprendido de un árbol celeste,

y la memoria de la cal bajo mis párpados

que anticipaban el color donde refulgía la luz.

 

Pero fue el avión un látigo que cruzo la primavera del ensueño,

el país del río gris, del puente y las estatuas, del canto de los violines

como un murmullo de flores, del reloj de los oficios en una esfera luminosa.

 

Y el tren sin mañana, de cristales opacos, y fotos sepia,

cabalgando los raíles, en un tránsito fugaz que nos llevó

hasta el corazón de una ciudad de colinas agrestes

bañadas por la bruma del invierno.

 

lunes, 1 de enero de 2024

El trofeo

 

Después de la lluvia el himno del sol en las aceras.

Es abril y el cáliz de tu voz en los espejos
se asoma a la cruz indiferente de la noche.

Habitamos el clavel y la azucena, el mercurio y la plata
de los signos y no hay memoria que refleje un cosmos
ni constelaciones por conquistar en tu alcoba desnuda.

Muy lejos, en el bosque que nace de tu sombra herida
mi desolación talada se llevó los árboles,
mi tesoro de infancia es un candil de luz gris,
mi azul es un mapa de agua y cielo.

Y vibra el tambor y el eco del páramo se posa en mis labios
y de pronto todos los tigres salen a la luz, porque hay ansia,
y hambre negra, y sigilo en mis pupilas cuando se acerca tu iris
y me ves roído como el trofeo de una rata que se desprende de tu boca,
anónima, cruel, insaciable y pura.

sábado, 30 de diciembre de 2023

Me posees como ola

 

Desde los abecedarios de la luna llega tu sombra.

Convertida en muralla tu cintura, sin las alas del ángel,

terrenal como un tallo duro y altivo, joven como la aurora

al morir la noche, lejos del fósil herido por el sol de agosto,

apareces con el resplandor de la tormenta, con el aire tibio

de tu nombre, con las rosas alegres de tu canto en los alféizares

de la memoria, con el vino rojo de la luz en los párpados, para

ser la canción viva que llena de rocío mi piel, la ola que humedece

mi voz cuando desde el silencio te llamo, la espuma que derrama

en mi pecho el frenesí de tu cresta, el rizo de tu sal, colmándome.

 

jueves, 28 de diciembre de 2023

Arde el clamor


Se ordena el pulso de la noche y los capicúas del rocío
caen desde los abedules tristes, brotó el alacrán
de la voz perdida del ángel y vino el rosario inclemente,
su salmodia blanca vela el tapiz de mis ojos, el color
se astilla en efluvios de luz y las mandrágoras crecen
hacia los espejos, bajo la luna los cactus floridos
y la vivaz permanencia de lo ignoto.

Crían las abejas soles de miel, ordenadas como sillares de pálpito
en sus hexágonos perfectos, y muere el llanto en las cortinas
y mi voz es azul como un cielo húmedo que funde en mi boca su perfil.

Un frenesí elíptico es la llama de tu ser, te acercas con los pechos grandes
como islas de leche, y yo escucho a la sed de mi sexo que implora por ti
en la penumbra, mientras mis manos acogen la blanda piel y al fin
arde el clamor entre las sábanas como una fiesta senil.

martes, 19 de diciembre de 2023

Otra noche en el "Gallo de oro"

Enciende la luz amarilla, responde a la voz oculta, la lágrima en el vaso y un corazón de Jesús en tu nombre, la verdad de un músculo que no sufre la densidad de ninguna materia, la música es un soliloquio de perlas encendidas, en la mesa de boj los codos y las manos como serpientes ágiles y la estatura de mi voz, el sudor que ensucia el vidrio, la ginebra tan clara como un mar blanco, el desorden en mí y la luna que nadie ve, los restos del alma, el fingidor con su palabra de merengue y caramelo, la savia en las venas y sobre nosotros el humo en procesión, la corona de los diálogos, el curvo gesto de Manuela, la risa agitada de Luis, la melancolía en el rostro de Palmira, la maldad implícita de Roque mientras chupa a fondo el ducados, y yo solo ojos, mirada, mi boca muda, cremallera que no puede abrirse aunque el temblor del labio pretenda rasgar la hendidura, otro wiski pide Juan, ya tan temprano, colores de neón, fluorescencia, espejos ahítos de luces artificiales, botellas en fila como soldados ebrios, de caoba el mostrador, pinturas abstractas en las paredes de roca, el ritmo de samba, la médula del cantautor derramándose en canciones tristes, la cicatriz del camarero en su mejilla de gánster, los pechos grandes de Laura bajo el organdí de la blusa, la luz ámbar de un foco que ilumina el azul cromático de un jersey olvidado, la rosa que a Eugenia le regaló su novio, el chocar de los vasos, un espasmo de atmósfera viciada, los lavabos semiabiertos, otra vez la misma canción, a la misma hora, en idéntico segundo, ha sido Ángel, y un pensar de pájaro que me lleva al sur, al ártico, a la jungla, a cualquier sitio que no sea este espacio que se repite como un eco de música y palabras, es otra noche en el “Gallo de oro”.