Ven al cielo de la casas vacías, ni sombra
de tu paso por las paredes, ninguna voz
resuena en los pasillos, nadie vendrá
a limpiar las habitaciones con la luz
del alba, ni se oirá por la noche la risa
de los ángeles; así es cómo de tu corazón
nacieron la rosas azules del olvido.
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