martes, 13 de octubre de 2026

Las miradas

 

Ay! las miradas qué traidoras son.


El enésimo encuentro

-en un tren casi vacío-

y al fin yo que te hablo.


Juntos a la salida de la estación, juntos después tomando

lo que fuese en un bar(ya no lo recuerdo)

-y palabras, muchas, muchas palabras-.


Al día siguiente quedamos a las ocho,

sí pero por tu parte para poner una excusa,

es que no me acordaba de que…


Otro día nos encontramos- ¿casualmente?-,

en esta ocasión ibas tú sola

-y no acompañada como

solía ocurrir-.


Escribes tu número de teléfono en mi mano izquierda

para que al marcar conteste tu hermana(supongo)

-tras decir a su pregunta de parte de quién,

de “un amigo”- que en ese momento no estás...


Ay! el amor que traidor es si no hay correspondencia.


Ahora, transcurrido el tiempo, las miradas huyen

y son mas verdad que entonces(al menos las tuyas).


Ya no somos los mismos ni por dentro ni por fuera

(la vejez nos redime de los pecados de juventud).


Que te vaya bien, o no,

ya que ahora, por fin,

me es indiferente.





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