martes, 20 de octubre de 2026

El hombre esperanzado

 

Quisiera dibujar en el cielo signos claros,

el fulgor de un matiz que indique la vía

que marca la diferencia entre la luz y lo oscuro.


En la prédica o en la invocación hay un grito

de ventanas abiertas al aire de la claridad.


En mi rostro se contraen dunas de desacierto

junto a la piel lisa de los días en que el paso

resultó suave, casi anónimo, como ocurre

siempre con lo que da paz en mitad del fragor

que acumula tiempo.


Ahora finjo rumores de calma que llegan como lluvia

a mi latitud herida y soy uno más de los que aún

confían en que el buen sol del mañana

les ilumine.

No hay comentarios:

Publicar un comentario