viernes, 16 de octubre de 2026

Mis vidas no vividas

 

Solo fuisteis semilla de algo que nació breve

como un suspiro en la respiración labrada

por las huellas de la ortodoxia.


En vosotras no hubo raíz, ningún florecer en el horizonte

que asomó sin pausa bajo la luz débil de un crepúsculo en sombra.


Tal vez embrión de una vía por trazar en las líneas fantasmales

que recorrieron como relámpagos las cenizas de lo no sido.


Tal vez las caras imposibles de un hexágono que brilló en mí

para sepultar luego con el matiz de la ausencia

los colores de una primavera que brotó en el azul

como un rayo que fingiese luz.


Dónde estáis sino en la fábula y en el edén

de lo que la imaginación propuso, dónde

vuestro candil de leve haz que no encendió el crisol

de la improbable vida, dónde el sueño de recorrer el vacío

para llenarlo de otra verdad que desafíe a la memoria yacente.

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