martes, 31 de marzo de 2026

Lo perdido

 

En lo sinuoso y en el atrevimiento se mide el temple

de la incertidumbre; nunca sabrás de la sílaba donde

crecen los istmos del frenesí, tampoco de la savia

que en el corazón del árbol fluye como sangre de abril;

de las horas únicamente podrás interpretar la sinergia

del eco, de mi piel en la que tatué la sonrisa de tu nombre

no habrá rastro en el frío silencio con que vistes tu desliz

de sirena ausente, y vendrá la lluvia a romper el delirio

de la sequedad, y por fin bajo la bruma donde la ciudad

ya no descubre los pasos de tu ausencia ningún vestigio,

ni raíz que florece adornará el sendero de las lilas que plantó

mi ansia para que el turbio ángel que te excusa no dejara

un nimbo de piedad en el triste destino de las hojas

que caen sin el falso púrpura del rubor en mis mejillas

para así atardecer junto a la sombra que dejó el ágil

devenir de un agua indemne que en el futuro solo será

el cauce seco de un río que se perdió en la noche.









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