martes, 3 de marzo de 2026

A m cuerpo

 

He visto tu alba, tu mediodía y tu ocaso.



Me contienes como un árbol de piel

-aunque no florezcan ya tus hojas-.



En tu interior la vida fluye

como el cauce de un río

que agota su caudal.



Cuando el fin asome

-como los mejores amigos-

nos daremos la mano

antes de yacer juntos

en la misma sepultura.



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