jueves, 2 de abril de 2026

El creyente y la lluvia

 

Es el aullido incansable de la fe,

el canto de la gárgola.



Por la noche los vértices de la iglesia

se yerguen hasta el cenit

como agujas

que hincan su alfil

en un mar de nubes.



Y tú no estás, y lloran los ángeles

cuando la madrugada vierte un racimo de cúmulos

sobre mi piel descreída.



La lluvia es una oración de lágrimas

que moja el silencio

con el hisopo de una fe

que ya no duda.

















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