Adivino lo invisible que hay más allá de la sombra.
Cómo las manos buscan en los pliegues de la tela
un mundo de fantasía, cómo sus dedos eligen
un altar donde el misterio sea para mí un ángel
de amor, cómo desnuda los hilos del organdí
con la caricia táctil del ensueño, cómo peina
las ondas que se deslizan por sus hombros
mientras la luz cruza la celada que ensombrece su labor.
Adivino lo invisible detrás de mis párpados cerrados.
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