Ayer se fue.
Amante del color,
un pájaro sin rumbo,
frágil como una brizna
que mece el viento.
Nunca de sus labios brotó la noche,
era la luz que iluminaba
los días
más aciagos.
La quiero así
en el recuerdo
y no como la triste sombra
de la última vez
que nos vimos.
Le espera un ángel que ríe.
En sus plumas de pájaro
todos los colores del mundo.
Como una brizna viaja
con las olas
del tiempo.
Es luz
en mi memoria
ya
para
siempre.
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