lunes, 8 de enero de 2024

Zona centro

 

Recibe el agua que cae del cielo, celebra la canción de los segundos,

siente el aire que circula en su nave de vida, espera, párate

porque hay un pedazo de luz que te llama y no oigas otra cosa

que el silencio, no las palabras sin bondad, no el rumor hostil

de los automóviles, ni los pasos en la calle, no los cláxones,

ni el crepitar de las motocicletas, ni la voz rota del pájaro,

ni el tictac del hombrecillo rojo en el próximo semáforo,

ni la algarabía del mercado, no escuches los pensamientos,

ni pongas letra a la mímica de los mudos, quédate aquí

como una estatua en medio de la vida, no temas

que te atropelle el tiempo, no temas a lo que fluye,

sé firme como el árbol que resistió a la noche invicta,

sé la roca que se enfrenta a la marea y la aplaca.

sábado, 6 de enero de 2024

Pensamientos

 

Se mezclan con mi sangre, son latidos de palabras,

archipiélagos del ser y la vida, algunos vuelven sin motivo,

otros son esperanza, briznas de felicidad, dolor enquistado

que clava sus agujas en el corazón de la memoria.


Se hallan en el presente, pero habitan también las dos caras

del futuro y el pasado, son creativos si la culpa hincó sus rodillas

en el vientre de la luz, son mágicos si pintan el futuro con góndolas

multicolores sobre el canal del mañana.


No tienen cuerpo, son colmillo o arco iris, túnel o resplandor

sobre flores de nieve, a menudo visten el traje de la perversidad

o nos llevan a la canción de la indiferencia o al éxtasis

de los momentos en que lo ocurrido nos invade

como una fotografía de ángeles,

como una fiesta de carnaval en las mejillas.


Yo los quiero a todos, al humilde y al transgresor,

al tímido y al obstinado, al orgulloso y al que se pliega como papel,

al que fluye y al que quiere construir su casa en lo más profundo de mi ser.

viernes, 5 de enero de 2024

Tu mirada

 

Detrás de tu mirada hay labios mudos.

 

La flor negra en la piel de tu vestido azul,

tus palabras igual que un poso de café olvidado,

el rubio eclipse de tu nombre, mi oración de niño

ante tu puerta cerrada, el cristal que duplica

tu imagen en los biseles, la ciudad gris

en el jardín de tus ojos, tu pensamiento

sin mí, el olvido en tu faz de pantera inmóvil.

 

Y yo que te hablo para no oír tu silencio.

 

 


jueves, 4 de enero de 2024

La ceremonia del sexo

 

Quiere el botón primero abrirse como una flor.
Mis dedos tientan amorosamente el ojal, se deslizan
por la abertura, liberan la redondez donde el nácar
refulge, así, uno tras otro desprendidos, la camisa
entallada abre el telón de tus pechos, la desnudez
altiva de las areolas que son un círculo de amor en busca
de la sed de unos labios, la protuberancia de la carne
firme, orgullosa de ser un monte que vibra, bajo el lienzo
fino el sexo húmedo espera la exacta forma que penetrará
su ansia, hasta el gemido y el éxtasis, hasta el temblor
que recorrerá todo tu ser como un relámpago febril.

miércoles, 3 de enero de 2024

Tu soledad

 

No niega la palabra, pero sí la voz que responde.

 

Su manto invisible no es de oro,

es una sombra virgen que posee tu noche,

y aunque te mires en los espejos la doblez no hará de ti otra,

su silencio crece como una flor negra,

es la madre del pensamiento que no nace a la luz,

el frío carámbano de una espera sin fin,

la cicatriz que dejaron los cuerpos que ya no están juntos,

los sonidos que perturban su armonía

se han ido como se van los pájaros al poniente.

 

A menudo ante la mesa o el sofá pareces una estatua de carne,

inmóvil, los ojos detenidos, quizá en el vuelo de un insecto,

o bien oyes la música que ya nadie oye como una vieja dama del sur

vestida de organdí mientras te sirves el té de las cinco, o bien te fijas

en las telarañas de los techos, también sola la araña que eres tú

esperando una compañía que nunca llega.

 

Pero tienes memoria y objetos que son tu pasado: fotografías, muebles, cuadros, joyas…

y un antiguo diario en el que ya no escribes nada.

 

Y piensas que no estas tan sola, si te acompaña lo que has sido.

 


martes, 2 de enero de 2024

Viajes


Se trataba de un viento áureo, cenital,

un aire mezclado con las sombras que en la estela del mar morían. 

 

Nos empujó el sueño de las alas,

el viaje era un dibujo sobre un papel

que después de memorizarlo rompimos,

como si no quisiéramos dejar huella de nuestra sed de pájaros

en busca de un calor lejano.

 

El automóvil como un animal rodante nos llevaba al sur,

olivares en el horizonte, la arcilla y la teja,

los pueblos en racimo como fruto desprendido de un árbol celeste,

y la memoria de la cal bajo mis párpados

que anticipaban el color donde refulgía la luz.

 

Pero fue el avión un látigo que cruzo la primavera del ensueño,

el país del río gris, del puente y las estatuas, del canto de los violines

como un murmullo de flores, del reloj de los oficios en una esfera luminosa.

 

Y el tren sin mañana, de cristales opacos, y fotos sepia,

cabalgando los raíles, en un tránsito fugaz que nos llevó

hasta el corazón de una ciudad de colinas agrestes

bañadas por la bruma del invierno.

 

lunes, 1 de enero de 2024

El trofeo

 

Después de la lluvia el himno del sol en las aceras.

Es abril y el cáliz de tu voz en los espejos
se asoma a la cruz indiferente de la noche.

Habitamos el clavel y la azucena, el mercurio y la plata
de los signos y no hay memoria que refleje un cosmos
ni constelaciones por conquistar en tu alcoba desnuda.

Muy lejos, en el bosque que nace de tu sombra herida
mi desolación talada se llevó los árboles,
mi tesoro de infancia es un candil de luz gris,
mi azul es un mapa de agua y cielo.

Y vibra el tambor y el eco del páramo se posa en mis labios
y de pronto todos los tigres salen a la luz, porque hay ansia,
y hambre negra, y sigilo en mis pupilas cuando se acerca tu iris
y me ves roído como el trofeo de una rata que se desprende de tu boca,
anónima, cruel, insaciable y pura.