martes, 17 de enero de 2023

Beso de lluvia

 

La lluvia táctil, la visión de la lluvia
en el verde de tus ojos,
la lluvia en los carámbanos de la luz,
el sabor inocuo del agua
como un cristal en los labios
que se desmorona
y cae en mi pecho,
en mi corazón,
en mi ser.

La lluvia de ágiles alas imitando a los pájaros del viento,
la cortina transparente, vivaz, canto de olas húmedas
en mi sien y mi añoranza, aquella lluvia que regresa,
la que moría en los soportales y hacia llorar a las iglesias,
la del atardecer cuando los paraguas eran piel de ciudad
y los charcos mundos prohibidos y tu voz un río de vocales azules;
la del regreso en un tren sin ti, la lluvia del grito y la algarabía
-otra vez te alejas, corredora, a sentir el borboteo infantil
de la fuente, los caballos aún escupen sobre la piedra
un mar cristalino-.

La de la noche que se arremolina bajo el haz de las farolas,
aquella lluvia del beso sin luna en la plaza vacía,
la que bendice los jardines del alba,
la lluvia que es memoria, que eres tú y soy yo,
cubiertos por la misma gabardina
en un otoño de nube fértil.

Agua del tiempo que no cesa en la lágrima
porque están conmigo, tu rostro, lavado de eternidad,
y tus pendientes que fluyen como dos cataratas ciegas
hasta tu boca, aljibe de ti,
que
nunca
me sacia.

lunes, 16 de enero de 2023

Trayectoria vital

 

En el nido pían seis bocas de futuro. Frágil la estatura
y la piel ocre, mi esqueleto brinca sobre un mar en calma,
palomas en los ojos y el sur como un extraño presagio
de sol y color, de cuerpos alegres sin un nombre ni una edad.
Mi tierra es un jardín húmedo, un bosque arracimado,
una voz que solo habla en abril; mi mundo son olas sin espuma
que atraviesan el círculo de los relojes como lentos besos de vida,
como alfiles que no aman las diagonales y quieren un latido
que les guie por la órbita de los minutos que forman mi tablero
fugaz. Tengo heridas que no sana la luz, calambres de resquemor
que invocan al perdón, un hijo y una mujer que tienen alas y no lo saben,
libros que murieron en el surco de mis ojeras sin dar a luz su verdad.
Y es que mi envoltorio, de huesos, piel y sangre, de vísceras rojas
y alma dormida es una flor mustia que necesita el agua de los remansos,
el río fluye y me arrastra su noche; y me lleva, tras de sí, la sed del tiempo
con sus párpados abiertos hacia un mar que se parece demasiado al olvido.

domingo, 15 de enero de 2023

Tiempos de juventud

 

Dicen que la vida iba en serio y no lo sabíamos.

Era el tiempo de la naranja en los labios y la juventud en las axilas,
era el tiempo de la nieve sin la nieve en los ojos al contraluz,
era el tiempo de la roja semilla que da un fruto albiceleste.

Dicen que la vida iba en serio bajo las máscaras multicolores,
que engañaba su sexo abierto y su invencible cariz de adolescente,
que agosto nunca más existiría en enero,
que la libertad solo sería una palabra de ocho letras
escrita en un muro borrado.

Y sí, la vida era una broma sin futuro,
aunque nosotros vestidos de esperanza,
de algarabía e impudor, riéramos
bajo la cúpula de las noches
eternamente consteladas.

Dicen que la vida iba en serio, y era cierto.

sábado, 14 de enero de 2023

Días de hospital

 

El día es el mismo para todos, pero aquí su latido

no se escucha. El pedazo de carne que soy lleva

una nube mortal en su interior, suda el pulmón

un ángelus y el bisturí saja un alma, destruye el nido

del dolor, libera el costillar ya roído por el flujo de la vida.

Y muere la luz en los visillos de la habitación y está inmóvil

mi voz, y ligaduras de silencio impiden que mi cuerpo flote,

un lento palpitar de enfermeras asoma con un recitado breve

y una acción rápida, mientras las horas callan su algarabía

y un dolor frío, labial, hinca sus dientes en mi costado,

con su hielo carmesí y voraz, con la herida que se vierte

en un estómago de plástico y largos tubos traslucidos

que se enroscan como arabesco sobre un suelo geométrico

de sintasol. Las mañanas no son azules, el mundo viaja en un tren

perdido, el médico dice que ya ha pasado lo peor, mi mujer me cuida,

mis familiares me animan. Sé que pronto volverá a mí el tiempo

de los días sin penumbra, en los que la luz es la luz, y la vida, la vida.

 

 


viernes, 13 de enero de 2023

Hablar a solas

 

Hablo a solas, en alto,

como si tuviera dentro un espejo

donde mi yo conversara.

 

Doy los buenos días al silencio,

en la habitación solo escucho mi eco,

en la calle la gente me mira, dialogo, razono

con el aire que a su vez contesta con palabras infantiles,

maduras, inquisitivas, desde su boca etérea,

desde su rincón omnisciente.

 

Me veo en lugares imaginarios o revivo en los recuerdos,

repito las palabras que dije como si estuvieran grabadas

en mi interior, gesticulo y mis manos son alas que no vuelan,

interrogo a la luz, a la sombra, al hueco que dejó un hombre al pasar.

 

Hablo a solas, en alto,

como un niño que dice sus primeras palabras

al sol, a la vida, a nadie...

martes, 10 de enero de 2023

Lluvia y lágrima

 

Desprendida del gran sombrero gris,

canción de nubes que crecen distantes,

armonía líquida que se junta, que se alía

con el aire en un vals sin estrépito, dulcemente

posándose en olas de moléculas traslúcidas

que visten los campos, las aceras, las avenidas

con hilos de agua indómita, arrebolada a veces

igual que un pilar acuoso que gira en las cortinas

del viento, golpea o roza con levedad la piel no

cubierta, agua en mis ojos sin paz, agua de luz irisada,

agua que se filtra bajo el pliegue de los párpados

hasta el surco donde yace la dolorosa lágrima.


lunes, 9 de enero de 2023

Praga y tú

 

Entre las nubes del alba
el rostro de un castillo
asoma en la lejanía.

El avión atraviesa los campos de la luz,
fluye con lábaros en las alas,
vítores en el cristal,
lentos ríos en su cola de ave vieja.

Hay en el aeropuerto guirnaldas de bruma como cintas de algodón.

El aire frío amanece en la colina,
viste de nostalgia las plazas donde alienta el violín,
activa la constelación del reloj astronómico,
la torre del rey es tan frágil como una espiga combada.

Taciturna mi faz al pie del busto roído por la sed del viento,
ahora escucho como los cascos de un caballo sobre el fuselaje del puente
golpean los himnos de la religión, pisan la crueldad de los imperios.

Melancólicamente sueño con las formas del absurdo:
una casa azul, mínima como el juguete de una muñeca,
la visión de América en el reflejo de unas gafas que flotan sobre el agua,
el músico con los ojos de Kafka en las manos.

Me pierdo en la canción de los tranvías que surcan tu nombre.

Todo me recuerda que tú no estás aquí, amor mío.