jueves, 19 de febrero de 2026

Crees que lo que te sucedió es único, aunque en realidad no lo sea

 

Sin el denuedo, sin el plomo ni la raíz ni la flor de la lucidez.



Apenas un aire que pasa, la inclemencia de los relojes

que no fijan nunca el volumen, la anchura, lo alto,

cualquier matiz, la palabra que por una vez extiende

su propia luz sobre el silencio sin dejar la huella del olvido.



El éxtasis que recorre las venas como un relámpago de infancia,

el goce que dura el exacto segundo en que ya se nombra lo muerto,

la epifanía de la realidad sin que la razón comprenda la magnitud de lo ido.



Y después, en la memoria, un soliloquio que dura lo que dura

una vida cuando lo que se recuerda fue tan solo el eco de un eco

que vino a ti, y a la vez a otros muchos de tu especie.







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