miércoles, 4 de febrero de 2026

Descubriendo el azul

 

En la habitáculos o en las concavidades, ya hogar

de mis silencios, en la arquitectura que construyó

un ideal diestro con las cenizas del perdón, bajo

el alféizar que expande sus alas como un pájaro de fe;

y más allá con la luz que lloró al ver morir el alba

entre racimos de luna, está mi corazón que un día

descubrió el azul posándose en la tibia sangre, como

cielo en la aurora, como mar en el río de mis venas,

como capullo de flor añil en cada latido que fue travesía,

sin la paz virgen de la infancia ausente, sin tu voz

acompañándome desnuda de sueños, porque el final

ya se atisba tras un árbol maduro que no dará

amparo al fluir encanecido de mis arterias.


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