Ningún taxi en la parada.
El autobús va lleno y no hay otro en un buen rato.
A pie son alrededor
de cuarenta y cinco minutos.
Así que a caminar.
Cuando ya estoy en el Café
tú me llamas para cancelar la cita.
Por lo visto
al salir de casa
-como me pasó a mí-
no conseguiste ni taxi ni autobús.
Si fueras caminando desde tu casa
te llevaría una media hora.
Y encima no hace frío y luce el sol.
Fue en ese momento cuando descubrí
lo poco que te importaba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario