miércoles, 25 de febrero de 2026

Esos días que el recuerdo vuelve felices

 

No sonaron címbalos al amanecer ni buscó un ángel

mi áspera mejilla, ningún coro ni algarabía acompañó

la cadencia de los relojes, la luz no brilló más para

que mi sombra bailara alegre; sentí paz en mi interior,

flui como el caudal de un río en abril entre arbustos

en flor, sin esperarlo llegó el día del éxtasis como una brisa

leve, un latido en calma, la sensación a posteriori

de que vivir nos regala instantes que en el recuerdo

crecen y son consciencia de que la felicidad pasó

a nuestro lado de puntillas y así es que solo fuimos

capaces de disfrutarla cuando ya éramos futuro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario