sábado, 7 de mayo de 2016

Si te pudiera pintar

Cuando te miro leer yo siento el aire
de las palabras en mi corazón. Sé que
abandonas tu piel y te alzas palabra entre
palabras como una linterna que ilumina
la nostalgia de tu yo, la rama caída del futuro.
Me gusta ese beso de la luz que acalla el canto
de tu libro, el desdén inútil del color, la pasión de
tu manos que envuelven con su amor las portadas
de cartón, la magia de los mundos en unas páginas
sin nombre. Si te pudiera pintar elegiría el rostro
amable de un tópico, tu blusa reflejada en el cristal,
tu perfil ausente, tus labios que hablan como un suspiro
que ha dejado de ser muerte.

Fragmento de "La insoportable levedad del ser" de Milan Kundera

"Y es que las preguntas verdaderamente serias son aquellas que pueden ser formuladas hasta por un niño. Sólo las preguntas más ingenuas son verdaderamente serias. Son preguntas que no tienen respuesta. Una pregunta que no tiene respuesta es una barrera que no puede atravesarse. Dicho de otro modo: precisamente las preguntas que no tienen respuesta son las que determinan las posibilidades del ser humano, son las que trazan las fronteras de la existencia del hombre"

Las compañeras de clase


A Concha

Detrás del uniforme
late el cuerpo sin abrigo.

Suben las escaleras
con sus largas piernas de niña,
se balancean como cisnes
en un acuario inmortal.

Y yo que escribo versos
en las tapas oscuras del plástico,
poemas que no entiendo
-y sin embargo encienden en mí la luz
de la emoción- porque doblan las historias
en mensajes que guían a los pájaros de la incertidumbre
hasta la chispa que crece en la barba inmadura
del adolescente.

Pronto sentí las risas de lo extraño
y comprobé que nada atormenta a las flores
que no sea la tos del viento.

Y es que se dibuja una traición
en sentirse parte de un río
que jamás cesa en su búsqueda,
en su amor por la vida que brota.

Es cierto que amé las rayas marrones, verdes y azules
de una camisa que ajustaba sus senos,
es cierto que su voz era blanca
como un suburbio de leche.

No es cierto que su palabra
como una isla me enseñara
el refugio estéril de la urgencia.

Existen meteoros que por una vez se cruzan
en la misma galaxia,
algo así como dos cuerpos
que vuelan sin verse
en el azul.














miércoles, 4 de mayo de 2016

El des-encuentro

Qué curiosa la llama de abril.

Su cuerpo no perdona el candor,
su cuerpo se viste con rayas ambiguas
como una bandera sin nación.

¿Cómo podré evitar la luz que me atrae,
cómo no transigir con la piel que me roza
y deja su huella de mar hostil en mi orilla?

Y de nuevo los pasos,
la alegría de una voz
que se engarza con lo que no digo
en este paisaje de sombras,
en la efímera secuencia de un reloj.

Todo lo transitorio exhibe una herida blanca
que cuelga del presente
y no permite que las golondrinas
se dibujen en los cielos del porvenir,
tras la nostalgia o la simple cicatriz de un deseo,
en la finitud de un hoy
que no adivina los espejismos que ya no son
ni serán.

martes, 3 de mayo de 2016

Mientras lees

Mi error fue creer que te conocí en un libro.

No,
la voz que traslucía los silencios
dejaba un poso en mi razón
igual que una ola intacta.

Sí,
porque las horas vencen a la mentira
y uno espera la rugosidad de la piel
entre sorbo y sorbo de anís.

Hasta que la boca y los gestos son uno,
entonces el hechizo calla y callas tú
y callo yo
y somos el filo del día en la noche
o de la noche en el día.

domingo, 1 de mayo de 2016

Inicio de "Scaramouche" de Rafael Sabatini

“Nació con el don de la risa y con la intuición de que el mundo estaba loco. Y ese era todo su patrimonio.“

La belleza



Quisiera encontrar su número secreto.

La llave que encendiera en mi toda la luz.

Porque son demasiados los estallidos
y un solo corazón recibe sus cicatrices
de estupor.

Me basta la lágrima de la noche
o la memoria de un cuadro
o los diamantes de un rostro,
o la longeva edad de los edificios
en su ocaso.

La belleza llueve amor con sílabas de arco iris,
la belleza ama la calidez de una piel retratada,
el bronce tardío
que es un beso que nunca termina.

Yo sé que hay algo más allá de mi,
una fuente de amor que no me nombra
y sin embargo me acompaña;
un alud sin ejes,
una verdad que maravilla los otoños
con su flauta de pan y sus guirnaldas rojas.

La belleza es, también, una palabra
que tiene vocación de río,
su caudal ilumina los crepúsculos
como un reflejo en los episodios del día,
lame con su inmadura efigie
los silencios de un iris
que una y otra vez se asombra.

No me importaría descubrir un sol que me amara,
una vida que en su resplandor me diera
un gozo inesperado,
un segundo en el que las espinas de la inmortalidad
me atravesaran con su magia y su gratitud,
con la lucidez insondable del misterio.