Es mejor así. Que no sea tu voz, ni tu palabra,
ni el círculo de tus gestos quien me niegue. Es
mejor que seas otra, una imagen que perfila
la pared de mi memoria, un fotograma que
revive mil veces un paso, una conversación,
un cielo o una noche sin pausa. Es mejor así,
porque la escritura de los años es el olvido
y yo no quiero leer en tus ojos la ignorancia
o el desdén, la perplejidad o el desencanto
de un día habernos conocido.
sábado, 31 de octubre de 2015
viernes, 30 de octubre de 2015
El beso de Aurora

¿Por qué se juega con el destino
si es más honrado fingir
una esperanza probable?
Tan fácil como tejer el vuelo de un pájaro,
tan hermoso como el tapiz
que luce en los abriles
con paisajes de amor y vitrinas de éxtasis.
Pero en el devenir
la rueca gira hacia la callada mentira,
hiere el marfil de las falanges,
chilla sin entender
que hay designios en el dibujo del azar.
Si me preguntaras por la felicidad
yo diría es la boca abierta hacia la luz,
los pensamientos alados,
la similitud con el bosque
cuando se adivina el fin
entre los ramajes caidos.
Viene aqui el labio
desde la negrura de otro país,
descubre un corazón,
se desnuda sobre la piedad
y esgrime su afán de conquista.
Si despertar es morir del sueño
que el sueño venga a ti como una venganza,
que no encuentre la paz quien jugó con la desnudez,
que vuelva a ti la estación de las naranjas,
el clamor de la aurora,
la sinfonía de los pájaros
cuando se despiden del sol
para ser vestigio
y locura.
lunes, 26 de octubre de 2015
Pinocho ante el espejo

Es tiempo de plegar estas ramas que me dieron vida.
Es ya tiempo de entender que la soledad guarda en
su seno un corazón febril. Mi amigo, mi padre,
mi guía curtió con dulzura la rugosidad del tronco,
perfiló los miembros, vistió mi arquitectura con sensatez
y verdad. Otra infancia en la luz, sin esperar que el aire
agitara las estrías de la piel inmóvil, un pudor que no
se mira en los espejos, la inexperiencia que condena
a la virtud con brillos de oro, con aplausos de sol.
Es tiempo de recordar el recuerdo, la partida y el
tintineo de las sucias monedas, la magia de los títeres,
mi pasión que habla, se mueve, danza bajo los claros
de la luna. Y el vilipendio y el cómo ocultar el miedo
con palabras sin dios, mientras la conciencia crece
igual que un espolón maldito. Te descubro como un
animal humillado aunque sea el dolor o la bondad lo que
ahora te mueve. Hay rastros en la playa que me llevan
a ti, a ese lugar donde habita tu amor. Solo espero, padre,
vestir para siempre la verdad, honrar tu enseñanza de
hombre con mis pasos seguros, bailar entre la espuma
como un ideal que brotó frágil de un sueño imposible..
viernes, 23 de octubre de 2015
Tu proximidad
La cercanía lo es todo. Porque vibra
la misma piel y la voz no calla. Porque
una mirada entiende la sombra de otra
mirada y no hay más edad que el abrigo.
Tú y yo como pájaros que se aventuran
en un cielo sin luz mientras el tráfico,
los días, la sinrazón de la costumbre,
los roces impertérritos nos niegan su
sol. No importa, aquí está tu palabra
en la mía, la mía en la tuya como un
imán que no reconoce las rutinas,
que se vanagloria de ser el caos,
la quimera, la ilusión, la ceniza
de un tiempo irresoluble. Ven
abrázame ahora que aún somos
la noche.
la misma piel y la voz no calla. Porque
una mirada entiende la sombra de otra
mirada y no hay más edad que el abrigo.
Tú y yo como pájaros que se aventuran
en un cielo sin luz mientras el tráfico,
los días, la sinrazón de la costumbre,
los roces impertérritos nos niegan su
sol. No importa, aquí está tu palabra
en la mía, la mía en la tuya como un
imán que no reconoce las rutinas,
que se vanagloria de ser el caos,
la quimera, la ilusión, la ceniza
de un tiempo irresoluble. Ven
abrázame ahora que aún somos
la noche.
jueves, 22 de octubre de 2015
Será que yo te inventé
Hablar de la magia
es como hablar de uno mismo.
El laberinto surge con rosas en la frente
y llama a la fragilidad
y le da un nombre de mujer.
Yo espié los pasos curiosamente alados,
un cuerpo que no hallara en mi respuesta,
el perfil que huye entre las calles
como una luz imposible.
Tu magia es no ser tú,
mi voz en tu voz
como una ligazón que sólo yo comprendo,
la multitud
que te hace noble
cuando la lluvia agrede tu silencio.
Nunca los trenes llegarán tarde
porque tú vives en tu rododendro
blanco
como una estatua
amarga.
El futuro se vistió de almanaques
con ecos de insolencia ,
al volver a la desnuda huella
aún reconozco la insoportable herida del cazador
que yace inmundo
sobre sus sueños.
Yo no sé si hay magia en recordarte,
sólo entiendo el baile de tus manos,
la mirada infinita,
el roce casual en mi sexo alegre,
el adiós que se instala en mi piel
como un tatuaje
que jamás morirá.
es como hablar de uno mismo.
El laberinto surge con rosas en la frente
y llama a la fragilidad
y le da un nombre de mujer.
Yo espié los pasos curiosamente alados,
un cuerpo que no hallara en mi respuesta,
el perfil que huye entre las calles
como una luz imposible.
Tu magia es no ser tú,
mi voz en tu voz
como una ligazón que sólo yo comprendo,
la multitud
que te hace noble
cuando la lluvia agrede tu silencio.
Nunca los trenes llegarán tarde
porque tú vives en tu rododendro
blanco
como una estatua
amarga.
El futuro se vistió de almanaques
con ecos de insolencia ,
al volver a la desnuda huella
aún reconozco la insoportable herida del cazador
que yace inmundo
sobre sus sueños.
Yo no sé si hay magia en recordarte,
sólo entiendo el baile de tus manos,
la mirada infinita,
el roce casual en mi sexo alegre,
el adiós que se instala en mi piel
como un tatuaje
que jamás morirá.
miércoles, 21 de octubre de 2015
Un poema de Antonio Colinas
POEMA DE LA BELLEZA CAUTIVA QUE PERDÍ
Pequeña de mis sueños, por tu piel las palomas,
la pálida presencia de la luna en el bosque
o la nieve recién caída de los astros.
Por esa piel sin mácula, por su tersura suave,
tronché columnas firmes, derrumbé la techumbre
de la más alta noche: la de mis sueños puros.
Pan del amanecer tu blanco cuello, frente,
osamenta querida, veta, venero noble…
Aquí tengo los brazos abiertos como un río,
las venas descansadas, todo el amor del mundo
dispuesto a consumir en un beso glorioso.
Pequeña mía, amada, no olvides que por ti,
una noche de julio, olvidé la aventura
de salir a buscar la belleza cautiva.
Pequeña de mis sueños, por tu piel las palomas,
la pálida presencia de la luna en el bosque
o la nieve recién caída de los astros.
Por esa piel sin mácula, por su tersura suave,
tronché columnas firmes, derrumbé la techumbre
de la más alta noche: la de mis sueños puros.
Pan del amanecer tu blanco cuello, frente,
osamenta querida, veta, venero noble…
Aquí tengo los brazos abiertos como un río,
las venas descansadas, todo el amor del mundo
dispuesto a consumir en un beso glorioso.
Pequeña mía, amada, no olvides que por ti,
una noche de julio, olvidé la aventura
de salir a buscar la belleza cautiva.
martes, 20 de octubre de 2015
Cenicienta o la esperanza de ser
El hogar fue un signo o un párpado que muere.
¿Tengo la edad? Como una liana que arrastra
el desamparo son las sombras que me cubren.
¿Quién sino yo, con mi timidez de cristal, quién
herida por el deshonor no entendería otro mundo
que el escenario triste de la ambivalencia?. Dicen
que el destino es la marca de dios, pero hay una
luz en el corazón de la libertad, la llamada de un eco
entre baldosas amargas que alguna vez vibran.
Con mi cuerpo y este ropaje de suciedad y telarañas,
de inviernos en que la lumbre estalla en mi delantal
y me cubre de hebras grises, con el cansancio que
quiebra mi espalda y enciende el canto de los ratones,
la lágrima oscura de un epitafio. Descubriré lo irreal
como una llama fiel que me convoca ¿Qué desconsuelo
habita entonces en la fatalidad, dónde el maquillaje
que no perdona la virtud?. Guardaré la magia que un
vestido devuelve a la luz, el misterio de la metamorfosis
de los pequeños pies en los susurros de la medianoche,
la cálida sensación de volar junto al color de una
calabaza alegre, el latido de descubrir que el cuento
imposible es para siempre, sí, para siempre pero
posible.
¿Tengo la edad? Como una liana que arrastra
el desamparo son las sombras que me cubren.
¿Quién sino yo, con mi timidez de cristal, quién
herida por el deshonor no entendería otro mundo
que el escenario triste de la ambivalencia?. Dicen
que el destino es la marca de dios, pero hay una
luz en el corazón de la libertad, la llamada de un eco
entre baldosas amargas que alguna vez vibran.
Con mi cuerpo y este ropaje de suciedad y telarañas,
de inviernos en que la lumbre estalla en mi delantal
y me cubre de hebras grises, con el cansancio que
quiebra mi espalda y enciende el canto de los ratones,
la lágrima oscura de un epitafio. Descubriré lo irreal
como una llama fiel que me convoca ¿Qué desconsuelo
habita entonces en la fatalidad, dónde el maquillaje
que no perdona la virtud?. Guardaré la magia que un
vestido devuelve a la luz, el misterio de la metamorfosis
de los pequeños pies en los susurros de la medianoche,
la cálida sensación de volar junto al color de una
calabaza alegre, el latido de descubrir que el cuento
imposible es para siempre, sí, para siempre pero
posible.
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