sábado, 8 de agosto de 2026

Engañándome

 

Por un casual descubrí

ya divorciados

que eras celíaca

un día que coincidimos en una terraza

cuando finalizaba agosto

-en la etiqueta de tu bebida ponía “sin gluten”-.


Ahora entiendo tu repentino desdén

por el pan caliente, recién horneado,

que con mucho amor,

untado de mermelada de arándanos,

te servía a diario

durante el desayuno.


Tú entonces ignorabas que eras celíaca,

pero no lo ignoraba el destino.


Siempre me pregunté por la razón de que me pidieras separarnos.


Es posible que en el pan recién horneado

untado con mermelada de arándanos,

que con amor te servía a diario,

esté la respuesta.


O puede que tan solo

te valiera

de excusa.

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