Te reconozco por el canto y no por la palabra.
No por lo que dices que es común como el aire.
Si en el acento que crea la armonía
donde habita el lenguaje.
Te escucho porque eres trino, lo último de ti que me llega
es el idioma en que me hablas.
Como la de un pájaro
tu voz libre
no tiene dueño.
Quisiera como tú cantarle a la vida
y que después
llegue al fin
la palabra.
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