jueves, 14 de julio de 2016

Juntos en el tren(octavo soneto)

Subimos al vagón con esa calma
de los inviernos frágiles, de nieve
y de agua corredera, de luz leve
sobre campos azules, con el alma

perdida en un ayer que no te nombra,
con el cuerpo cansado, el malvivir
de los ojos ausentes, sin vivir
el albor de los días, con mi sombra

que se refleja en ti como un dibujo
sobre la piel vencida en un latido
que desborda su cauce. Como el flujo

de una memoria estéril, el tiempo ido
tras la voluntad ciega, tras tu influjo
que me convierte a mí en un sol caído.

martes, 12 de julio de 2016

El luminoso silencio(séptimo soneto)

Tantas horas calladas. El secreto
habita las paredes de esta casa,
su desnudo pasado es un boceto
de ribetes azules, la luz pasa

como alta claridad, sube al cristal,
a las leves molduras, a las cómodas
donde la caoba gime, al retal
rojizo de las sillas, a las rodas

de estos muros sin ángel ni pasión.
El sigilo no quiere otro cortejo
que su paso volátil, su codicia

no es materia o tapiz, solo ilusión
que puebla los rincones, un reflejo
en la piel de la noche. La caricia.

Vive

Tu mirada es de pájaros que no vuelan.
Sorbe la luz el instante de los niños.
¿Hubo otra felicidad en ti? ¿otro sol
que amamantara tu invierno?Sentado
en un banco del parque tú también
te sientes niño. Otra vez ríes, juegas,
saltas. Una extraña melancolía mueve
tus piernas nervudas. Porque es la hora
de los sueños, de toboganes que giran
al infinito como pájaros de luz, como
nubes sin memoria de ser carne y tiempo
en fuga hacia la muerte. Cierra tus ojos
y vive, vive.

lunes, 11 de julio de 2016

La añoranza(sexto soneto)

A veces el misterio es una herida
que se esconde, un escombro que maldice
la historia de los días, una vida
que oculta la palabra rota, el vértice

en que no existe albor ni claridad,
la sima del silencio, el rostro ajado
por un sol febril donde la deidad
cava su plenitud en el pasado.

En las horas del pálpito, en la fría
noche del pensamiento que resiste
como una telaraña, una baldía

ternura de no amar lo que tuviste
transita por tu edad. Se vuelve el día
un oscuro añorar lo que perdiste.

domingo, 10 de julio de 2016

El amor ido(quinto soneto)

Recorro los pasillos de la casa
totalmente desnudos, sin objetos
que vuelvan al pasado, sin secretos
que oculten la verdad, sin la carcasa

de la memoria en mí. Sin tu blancura
de piel amanecida que es la luz,
la flor clara, la llama, el tragaluz
de todos mis silencios. Sin la oscura

presencia de tu voz en los espejos
cuando hablas del hastío que envilece
las heridas, los últimos reflejos

que nombran tu raíz. Lo que amanece
en las paredes frías como añejos
deseos de un amor que ya no crece.

sábado, 9 de julio de 2016

La plaza al atardecer(cuarto soneto)

Como una boca dócil que no olvida,
como el agua caída de los caños
como la luz del tiempo sin los años,
igual que el bronce plácido de la vida

pasan las horas ciegas de la tarde
con sus agujas grises, su indolencia,
su mansedumbre pétrea, la esencia
de los siglos pasados, el alarde

de las estatuas yertas. Con el sol
vencido en los cristales tras el día
que muere sin pesar, con la ceniza

que resuena en la luz como un crisol,
un abrigo, un tapiz sin mediodía,
una sombra volátil que agoniza.

Sin memoria(tercer soneto)

Tantas cosas guardadas, tanta vida,
qué largo el existir de los objetos,
qué lenta la memoria que hoy olvida
la oculta palidez de los secretos.

Tantos significados que no explican
del tiempo su verdad, su luz exacta,
las figuras sin forma que me indican
que nada es material. Solo la intacta

imagen del pasado vaga inquieta
como un fantasma azul, una locura,
un espectro voraz, un alma quieta

en la que nada es fe, nada cordura,
nada la voz del tacto que me aprieta,
nada el recuerdo gris que nada dura.