jueves, 25 de junio de 2026

Te busco en mi memoria

 

Nunca te vi con las flores del alba,

ni en el episodio de la luz un velo de niña acogió tu hambre virgen,

solo fuiste lluvia sobre el horizonte de las amapolas,

un leve eco que rocía la ternura de la tarde,

un silbido frágil sin la plenitud del relámpago,

el oro sin la mitad del brillo en los cabellos que te pueblan.


Así en el tobogán gris que desliza su curva por los misterios del aire

vagas entre el azul y el fulgor que anuncia los encendidos meteoros

de una pasión antigua.


Qué púlpito nombró tu metamorfosis de duende,

en qué noche los filamentos de la luz brotaron de tus ojos para iluminar

el paraíso desnudo de tu carne.


Hoy crepitan las lilas en lo hondo del corazón,

la edad ha dibujado en tu piel dentelladas de silencio

y ya no eres la sinrazón que quebraba los horóscopos

donde yacían nuestros signos como árboles de un mismo jardín.


De pronto has vuelto a las esquinas, al frío, al portal oscuro

que guardaba tu sombra, a veces la luna sonríe en el marfil

de tus molares, otras veces la cruz delgada del olvido

pesa en tu corazón de infancia, entonces sueño con lo imposible,

el reloj se detiene y te busco en mi memoria

donde has anclado tu raíz eterna

entre los besos huidos

y la palabra que yace muda

en lo hondo de mi ser.





















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