lunes, 15 de junio de 2026

Amor de reemplazo

 

A veces imagino

mis otras vidas

posibles.



Pude ser profesor de filosofía

o juez

o alpinista

o empresario de pompas fúnebres.



Pero me casé contigo

que eras multimillonaria

y fui, simplemente, esposo.



Es cierto que a tu lado

no me faltó de nada

y que conocí el lujo

y sus bondades.



Engordé más y más y me quedé calvo,

ya no era aquel joven

que un día conquistó tu corazón.



Te divorciaste al final de mí

-sin que yo cobrara un duro

ya que teníamos separación de bienes-

y en la proximidad de la vejez

te paseabas de la mano

con uno de veinte

que tenía un curioso parecido

a mi persona.



Debí haber sido profesor de filosofía

o juez

o alpinista

o empresario de pompas fúnebres.



Mi único consuelo resultó descubrir

que aún me querías

aunque fuera

en el cuerpo

de otro.



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