Recibe en pie el aire voraz, mensura el arrebato,
dale sosiego al ardiente corazón, que la palabra
encauce el dolor para que razone la ira, que tus
demonios no empuñen el arma después de la afrenta,
aguarda a que llegue la luz cuando todo lo que te rodea
es sombra, mide el golpe que darás para no sentir la culpa
por un exceso de fe, que jamás la desesperanza anule
tu juicio solo así cada decisión que tomes será libre.
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