lunes, 8 de junio de 2026

De perros, gatos y otras cosas

 

Mi perro parece un gato.


Y mi gato un perro.


Lo digo por su manera de comportarse.


Mi gato es leal

y me defiende con uñas y dientes

de los extraños

que supone

enemigos.


Su forma de maullar suena

como sonaría

el ladrido

de un perro afónico.


Mi perro huye de las visitas,

no se deja acariciar,

solo pide salir

cuando la urgencia

de las necesidades fisiológicas

se lo demanda.


Los dos conviven en armonía,

tal vez porque han sabido ponerse

en lugar del otro.


Mi mujer y yo hemos tomado nota,

por eso cada día que pasa

lo vivimos también

desde la perspectiva opuesta.


Son muchos

los que se preguntan

por el secreto de vernos tan felices.


Nosotros, sin decir palabra,

miramos con cariño

a nuestros

poco

corrientes

animales

de compañía.































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