sábado, 4 de abril de 2026

Residencia de ancianos

 

Arrastra los pies al caminar.


Se esfuerza en ir erguido

porque el orgullo es algo

que no envejece.


Ante el ventanal mira el jardín con ojos de ausencia.


Es como si aún pudiera ver el pasado vivo

entre las hojas caídas de los árboles.


Podría estar un día entero así.


Alguien le llama por su nombre,

Ramón hay que volver,

le dice con cariño

la enfermera.


Y siente, de pronto, que nada es tan real como su miedo.





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