jueves, 10 de febrero de 2022

12 años

 

En clase le riñeron por no saber un cálculo,
pero es que estaba pensando en Lucía.

Pan con chocolate de merienda,
jo! a su madre no se le ocurre otra cosa.

En fútbol le echa coraje,
creo que ya entiende que el mundo será despiadado.

Disfruta con la historia porque le hace sentirse un héroe.

Su hermana mayor se ríe de él,
aún no aprendió a atarse los cordones de los zapatos.

Donde estén un balón y sus colegas, está la vida.

Todo lo recuerda hoy, cuando ya no es aquel niño.

miércoles, 9 de febrero de 2022

Un hombre insignificante


Tal vez soy invisible y nadie observa mi espacio,
mi presencia, mi densidad.

Respiro, casi me transformo en color,
los insectos rondan la base de las estatuas,
las flores se excitan con el desnudo de abril,
hay una elipse de calidez que anuncia la raíz del perfume.

Mis pasos son impares,
habito en la quietud de los árboles,
en el rumor de las fuentes,
en el brillo del cristal al sol
cuando el cielo se abre sobre mí,
en esas palomas que, tontamente, llenan las plazas
cabeceando como títeres absurdos.

Feliz día de lluvia,
sin paraguas, con mi viejo impermeable,
y las botas de suela de caucho,
recorro las rúas, infantil como un desliz,
neutro como una solución cáustica.

Me cruzo con humanos de piel y huesos,
los pulgares en los bolsillos,
la mirada sin guía
se distrae con los reflejos del atardecer,
palabras sin sentido se escuchan
entre las gotas frágiles.

Conozco, rutinariamente, los tímpanos de las iglesias,
las losas agrietadas, los soportales húmedos,
las tiendas de abalorios, de souvenirs plastificados,
el azabache y la plata como un arpegio de azar.

Qué bienaventuranza ser olvido,
número entre la multitud,
aire de invisibilidad,
un rostro sin recuerdo,
un pájaro que transita el mundo sin la memoria de una huella.

Estoy bajo la lluvia, borrándome.

martes, 8 de febrero de 2022

María vive sola

 

Le gusta mecerse,

que se escuche en la habitación

el canto de los pájaros.

 

Como cada día barrió los suelos,

fregó los platos, cocinó una vez más

su comida, sin ganas.

 

A las cuatro un episodio de su serie favorita,

a las cinco esas trifulcas vespertinas

de los programas rosas.

 

El rosario pende del cristo, a las seis toca rezo.

 

Saldrá, si la tarde está buena,

a tomar un chocolate con churros

en la cafetería de Amelia.

 

Se acuerda de sus hijos,

uno en Sudamérica, el otro en Barcelona,

y de su nietos que crecen en la fotografías.

 

Por la noche un caldo limpio,

en la televisión debaten sin parar

los asuntos de moda.

 

Se duerme con la radio, también se despierta con ella.

 

 

 

 

domingo, 6 de febrero de 2022

El museo

 

Estelas funerarias de piedra caliza.
La historia rota pone misivas en su piel
labrada. Objetos familiares, vestigios
de una civilización perdida, rastros
que perviven en los genes. Un museo
dormido, al atardecer de febrero. La luna
es un alfanje, el mar un espejo de plata,
tú el pájaro que brilla en el dintel oscuro.

sábado, 5 de febrero de 2022

Tu mirada

 

Luces hojas de calendario en tus ingles,
prímulas de carnaval en tus axilas mansas,
qué color es de azúcar, en dónde los caimanes
del sueño vuelan, cuál la gema vítrea que guarda
el trineo entre la nieve. Responde a la oruga sin voz.
Dile que en tu rostro cavilan las águilas, cuéntale
de la cruz en tu pómulo castrado, seduce al albañil
del palafito, rasga la luz de las almenas invencibles,
roe el vestigio de plata y lapislázuli. Hay un tren
de tentáculos rosas en las vías de tu nombre. Llueve
como un amor despiadado, llueve en la cerviz del haya,
llueve en los labios del capitán insepulto en la llanura.
Pétalos de parteluz caen sobre el pórfido de un columbario,
en la esquina los monstruos azules rezan, un ruiseñor
sin cielo, blasones de mar en la árida efigie de la piedra,
raíz que prolonga su exterminio, en tus ojos las abejas
son de ámbar y cal, qué bien, que al fin, me mires.

viernes, 4 de febrero de 2022

El asistente social

 

Nunca se rinde, recorre, impávido, las cloacas del alma.

Ayuda al menesteroso con su corazón en flor, acaricia,

escucha, entiende a la sombra herida,  a la víctima

le da refugio con cariño de madre, acoge a la mujer

maltratada, al mendigo le cuenta los secretos de la vida.

Interfiere como un ángel en la disputa, se entrega

al sufrimiento y le dona guirnaldas de futuro, ama

la pobreza de los suburbios, porque el proscrito

merece apoyo, comprensión, un lugar al sol.

Es anónimo como el viento, es necesario como

un latido, gracias a él, los desdichados, ríen.

 

 

jueves, 3 de febrero de 2022

La noche

 

Himen de luna en la cóncava luz, silencio de brizna
que penetra el aire. El órgano, su melodía, es un frágil
murmullo de hojarasca que conmueve a los vitrales.
Charcos en la piel cuadrangular de las aceras,
un ángel sin rostro agita sus alas, las brujas
son de azúcar, visten de negro, su luto es el fuego.
Hay amantes sin labios, perros que miran relojes,
íncubos con alma de níquel, lechuzas en los bolsillos
del transeúnte. Es una noche de magia, en la faz del verano.